Bien pagada

 

 

 

Aunque vistas de tisú

o con vestido de época,

seguirás siendo tú,

la que miente y la que peca.

 

Tenías mucha razón

cuando pediste dinero,

en cambio te dí mi cariño,

entregándome a ti sincero.

 

Ahora sé lo que vales,

solo eras un pasatiempo.

Tú no vales mis caricias,

mis anhelos, ni mis desvelos.

 

Ni siquiera el hueco con mi olor

impregnado en tu almohada,

que pronto cambiaste por otro

mientras decías que me amabas.

 

¡Qué pronto se te olvidó

tantas promesas vertidas!

Cómo mentías, ¡infiel!

Manipulabas mi vida.

 

En el beso de despedida

que dulcemente te di

cuando despuntaba el alba,

incluido va tu pago, querida,

siéntete pues, bien pagada.

 

 

© José Luis Giménez
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