Cuando me muera...
Cuando me muera, no pongas sobre mi ataúd un crucifijo con la muerte del Cristo.
Deja que Cristo siga vivo en mi memoria.
Cuando me muera, no llames a los embajadores de la mentira,
para que vistan de seda mis pecados.
Deja que mis errores sirvan de enseñanza para otros.
Cuando me muera, sólo deséame encontrarme pronto con la luz.
Si acaso, inscribes el símbolo del Sol en mi sepultura,
ya que su luz es la misma que emana del Ser Supremo.
Deja que Ra bendiga mi esencia y que sus rayos confundan mi cuerpo con la tierra.
Cuando me muera, no me llores.
Deja que la suave brisa lleve hasta tus mejillas el beso del adiós.
Cuando me muera, recuerda las veces que te dije: Te amo...
Y deja que siga amándote en la eternidad.
Deja de sentir pena, porque... cuando me muera, ya nadie me podrá apartar de ti.
José Luís Giménez