Desdén

 

 

 

 

A tu lado me acerqué,

con paso firme y galante,

quise oler tu perfume

pero me diste un desplante.

 

A tus ojos piropee,

con bello verso y sincero,

mas volviste a maldecir

mi talento vil y pendenciero.

 

Siguieron luego tus manos,

y alabé también tu pelo,

y tus labios carmesí

con sabor de caramelo.

 

Ya no supe que decir,

a todo ponías peros,

mas volví a repetir

que vivir contigo quiero.

 

¡Estás loco! me dijiste,

escucha bien, jovenzuelo,

¿cómo pretendes emparejar

a una garza con un mochuelo?

 

Yo soy bella y deslumbrante,

esbelta y bien parecida.

Tú, en cambio, pareces parte

de una antigualla perdida.

 

¡Está bien, no te enojes!

Te dije con sencillez.

Quédate sola en tu charco,

disfruta con tu desdén.

 

Pues escrito está en el viento,

que sola se ha de quedar,

aquella que se cree un portento

falto de argumentar.

 

Así que aplícate el cuento,

y deja de menospreciar,

aprovecha bien este momento,

pues tal como viene, se va.

 

 

 

© 2011 - José Luis Giménez
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