Devoción a Ra

 

¡Oh, Ra! Un nuevo amanecer anuncias, suspiro, reclamo fe...

Alzo mis manos a ti, percibiendo tu cálida sonrisa,

ese nuevo amanecer, acompañado por la eterna brisa,

que mece tus rayos y acuna la ira,

que blande en silencio cada día tu huida.

 

Sueñas día tras día con emerger por el fastuoso horizonte,

libre como el halcón, mirando hacia el norte,

raudo y feroz, exhibiendo con arte tu noble porte,

escondiéndote triunfante de tu luna consorte.

 

¡Oh, Ra! Inicio de un nuevo día, de un nuevo padecer, de una nueva lucha...

Hoy he sabido escuchar la melodía de tus reflejos,

azotándome el cabello, tan cerca… y tan lejos,

tan sutil y tan austero, devolviéndome recuerdos,

inmersos, profundos, lapidados por mordaces argumentos.

Hoy he sabido reconocer tu belleza, te he sentido rotundo,
porque eres hermoso, grande, brillante, alto sobre el mundo,
tus rayos abarcan las tierras, los mares, hasta lo más profundo,
palideces entre la bruma, pero lo cierto es… que nunca pereces aunque quedes oculto.

 

¡Oh Ra! Me vuelves a dejar para que no pueda olvidar esta inmensa soledad…

Joanna Escuder 

29-06-2006

VOLVER