EL CLAVEL
Cae la noche...
y en el silencio,
busco el camino...
que me lleve a tu encuentro.
Gotas de lluvia que al caer,
tiñen la tierra de terciopelo rojo,
besan mis labios...
y acarician mis ojos.
El recuerdo de aquel beso,
tu boca, con el clavel...
tu sonrisa y tu mirada,
me hicieron el norte perder.
Sonreíste, me miraste...
yo no supe responder.
Te acercaste y me besaste...
y vibró todo mi ser.
Ese beso tan ingenuo...
despertó mi corazón.
Sólo deseaba amarte...
abrazarte con pasión.
Pero la dicha es muy corta,
y sólo un instante duró.
Te alejaste de mi lado,
sin tenerme compasión.
Con delicada ternura...
nos mirábamos los dos,
mientras el clavel de tu boca...
en mis labios se quedó.
El momento se hizo eterno,
despertaste mi pasión.
Mas tu amor ya no era libre,
y me dijiste: adiós...
¡Ve a por ella!, viento afable...
cual paloma mensajera,
¡llévale presto mi alma!,
que mi amada aún la espera.
Pues sin poder ser su amante,
teniéndome a su merced,
soy quien más la amó antes,
soy de su boca... el clavel.
José Luis Giménez