ERES MI CONSUELO

 

Rugen las olas… llegó la tormenta…
El viento arrecia… la yerba se echa.

Inútil se siente el árbol más grande
ante la fuerza del aire que todo lo esparce.

Baja la cabeza, no seas tan altivo,
que grandes encinas, cayeron al limo.

Sé como la yerba, inclínate ante el viento,
no presentes batalla a los elementos.

Déjate llevar por la suave brisa…
No seas huraño y muestra tu sonrisa.

Sé condescendiente con el dolor ajeno…
Que a todos nos hiere el mortal veneno.

Un rugido más… una voz que truena…
La lluvia que cae… sentimientos de pena.

Siento tu presencia… aún siendo invisible,
Bebo de tu esencia, amor imposible.

Cuando cese la tormenta y volvamos al cielo…
No me dejes solo, pues tú eres mi consuelo.

 

© José Luis Giménez

 

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