ERES MI CONSUELO
Rugen las olas
llegó la tormenta
El viento arrecia
la yerba se echa.
Inútil se siente
el árbol más grande
ante la fuerza del aire que todo lo esparce.
Baja la cabeza, no seas
tan altivo,
que grandes encinas, cayeron al limo.
Sé como la yerba,
inclínate ante el viento,
no presentes batalla a los elementos.
Déjate llevar
por la suave brisa
No seas huraño y muestra tu sonrisa.
Sé condescendiente
con el dolor ajeno
Que a todos nos hiere el mortal veneno.
Un rugido más
una voz que truena
La lluvia que cae
sentimientos de pena.
Siento tu presencia
aún siendo invisible,
Bebo de tu esencia, amor imposible.
Cuando cese la tormenta
y volvamos al cielo
No me dejes solo, pues tú eres mi consuelo.
© José Luis Giménez