Mientras dormía…

 

Mientras dormía, soñé, bendita ilusión…
que tus labios me besaban,
tus manos me acariciaban,
y me abrazabas con pasión.

Soñé toda la noche, y no dejé de soñar…
sentía como tu cuerpo y el mío se fundían
en un mar de algarabías…
de apasionadas melodías,
que nos incitaba a amar.

Si es amor lo que ahora siento,
déjame seguir durmiendo
abrazado en tu regazo…
¡no me quiero despertar!

Que este sueño sea eterno,
y aún condenado al infierno,
nunca de tí tendré bastante,
ni dejaré de amarte un instante,
hasta que mi vida llegue al final.


José Luis Giménez

 

 

VOLVER