A mi niño del alma

 

 

Hace tanto tiempo ya, que hasta la memoria se olvida,

que también tuviste madre y que fuiste niño un día.

La inocencia te abrazaba, y anhelabas compañía,

pues tu mano me buscaba para aferrarse a la mía.

 

 

Tus ojos eran tristes, oteando el horizonte,

intentando ver el Norte, el futuro de aquél hombre.

Afrontando las desidias, las quimeras y humillaciones,

caminaste con paso firme, asentando tus razones.

 

 

Anduviste por veredas, de peligros todas llenas,

soportaste la calumnia, la ignominia y la injusticia,

mas tu espíritu lucharía por las causas que eran buenas.

 

 

Ahora miras en el tiempo, y recuerdas con nostalgia,

qué sería de aquél niño, que tan solo se encontraba…

que sólo buscaba cariño, y a un padre que lo amara.

 

 

 

 

 

© José Luis Giménez
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