SILENCIOS

 

 

 

En la oscuridad de la noche

el silencio susurra y acompaña.

 

Siento la soledad,

pues está conmigo,

gime, fluye, me habla.

 

Escucho el suave sonido,

con la respiración leve y entrecortada,

encogido, temiendo a lo desconocido,

aferrado a mis entrañas.

 

Intuyo con convicción,

que algo va a suceder…

Empiezo a oír una canción,

que me hace estremecer.

 

Sus notas, acompasadas,

excitan mi corazón,

siento que arañan mi alma

y creo perder la razón.

 

Sé que estás ahí presente,

aunque no te pueda ver.

Que te fijas en mi mente,

para controlar mi ser.

 

Deseo que pase el tiempo,

que pueda pronto olvidar,

dejar de escuchar el lamento,

volverme a enamorar.

 

Empero temo al destino,

me espanta la soledad,

siento el silencio en mi sino,

me engulle la oscuridad.

 

Te introduces en mis sueños,

súcubo, demonio, mujer fatal.

Contorneas tu cuerpo con empeño,

con fantasía y movimiento sexual.

 

El ardid que conmigo usas,

no te servirá ya más,

aun siendo mujer hermosa,

mi alma no la conseguirás.

 

 

Deja de hablarme en silencio,

en mis noches de soledad.

Para decir que me quieres,

que siempre me amarás.

 

Que siempre seré tuyo,

que mía siempre serás.

Que aunque trascurran mil años,

unidos hemos de estar.

 

Tu belleza es fantasiosa,

embaucadora y artificial.

Tiene la fecha caduca,

y carece de moral.

 

 

Eres demonio escondido,

en un cuerpo de mujer.

Piensas que me has conseguido,

porque no te dejé de querer.

 

Ahora escucho el silencio,

noto que ya no estás,

que ya no eres mi dueña,

y siento la libertad.

 

 

 

© 2011 - José Luis Giménez
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