Quiero soñar, correr feliz, poder volar…
Vivir con alegría, sentir tu compañía…
Y sin melancolía, en un mar de algarabías,
tomarte por el talle y bailar contigo un vals.
Dejar este inframundo
que me produce tu ausencia,
y aunque no tenga paciencia,
sentir tu esencia por un segundo.
Ser el guardián, tu fiel ángel custodio,
para cuidar con cariño y esmero,
de mi mayor y amado tesoro.
Que de nada servirán las palabras adornadas,
si no sientes con certeza e inusitada ilusión
la voz de tu corazón, de que estás enamorada.