TESTAMENTO DE UN AMOR MORIBUNDO


En pleno uso de mis facultades,
ejerciendo el derecho que la razón y
el corazón me otorgan.

Deseo legar todos mis bienes
a la persona que más he amado y,
que ella, actúe como mejor disponga.

Empiezo la relación
de bienes que he de legar:
Todos mis años de felicidad,
son para ella.

Pues gracias a ella los he disfrutado,
sintiéndome el ser más amado,
que jamás pude imaginar.

Los mayores momentos de ilusión:
también para ella son.

Ya que en igual proporción,
nos entregábamos los dos.

La riqueza de alma que adquirí:
también se la debo a ella.

Justo es que se la devuelva así:
regalándole una estrella.

Las caricias y los besos
que atesoré con cariño:
le devuelvo en la mejilla,
como cuando era un niño.

Las horas que pasé junto a ti,
fueron para mí toda una vida, mi elixir.

Tus caricias y tus tiernos besos,
fueron el alimento de mi ser,
el motivo de mi existencia,
la razón de mi querer.

El tiempo es implacable,
y poco me queda ya.

Sigo esperando el suspiro,
que me lleve a la eternidad…

Pero antes de que me marche,
quiero decir con razón,
antes de que me falle la mente,
y se detenga mi corazón.

Que siempre estarás conmigo,
aquí y en la eternidad.

En el centro de mi cielo,
y en mi triste soledad.

Amor no me dejes solo…
yo te quiero acompañar.

Déjame estar a tu lado
hasta que llegue el final.

José Luis Giménez


Si deseas escuchar el poema recitado, pincha aquí

Si deseas escuchar el poema en video, pincha aquí

 

 

 

VOLVER