Un íntimo estremecimiento

de

Ruth Vidaurre

 


Y después… de todos mis despueses…

me bendijo Dios…

Me despiertan cada día: bandadas de pericos… gorriones... y cristo fueses

avisándome que amaneció,

y se re emprende la lucha.

¡Cómo duele abandonar las sábanas !

Pero… las despido… y rezo,

mientras se cuela el café.


Luego, la búsqueda del cebollín…

del pimentón… convertido en gracia,

los trocitos de carne,

….las hierbas de la sopa.


Ya cansada... al final de la tarde,

cuando casi todo mi amor se ha volcado en la boquita de mi nieto,

y, a fuerza de patria, he maldecido tanto… como justo: al Señor presidente.


Salgo otra vez…

ahora… para atender mi precario jardín.

Tan novato es… que me preocupa.

Siempre asediado por un árbol… que le mezquina la luz….


Desde allí… un par de guacamayas, bellas… como sólo ellas pueden serlo.

Arman la obligada algarabía que los extraños… como yo, suscitan…

Nos miramos mutuamente en son de paz…


Y recuerdo la ardilla que, a traición, entró a mi casica

para mirarme fijamente la espalda, mientras pretendía yo…

transcribir algún poema… o escribirle a mi amado…


Entonces… se me desgaja la risa

se me desgaja ese instante…

se me desgaja ese segundo…


Convertido en pureza….

La pureza de la felicidad….


 



Ruth Vidaurre, poeta y ensayista, miembro del Círculo de Escritores de Venezuela.

"No es`precario´el jardín de Ruth Vidaurre porque en él, sembrado en pleno corazón de esta poeta venezolana, se pasean Corderos, se tejen Tapices.

Esos son los nombres de dos de sus numerosos poemarios."

Obra cedida por su autora Ruth Vidaurre para ser expuesta en la Web www.jlgimenez.es

 

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