Un íntimo estremecimiento
de
Ruth Vidaurre
Y después
de todos mis despueses
me bendijo Dios
Me despiertan cada día: bandadas de pericos
gorriones... y cristo
fueses
avisándome que amaneció,
y se re emprende la lucha.
¡Cómo duele abandonar las sábanas !
Pero
las despido
y rezo,
mientras se cuela el café.
Luego, la búsqueda del cebollín
del pimentón
convertido en gracia,
los trocitos de carne,
.las hierbas de la sopa.
Ya cansada... al final de la tarde,
cuando casi todo mi amor se ha volcado en la boquita de mi nieto,
y, a fuerza de patria, he maldecido tanto
como justo: al Señor
presidente.
Salgo otra vez
ahora
para atender mi precario jardín.
Tan novato es
que me preocupa.
Siempre asediado por un árbol
que le mezquina la luz
.
Desde allí
un par de guacamayas, bellas
como sólo
ellas pueden serlo.
Arman la obligada algarabía que los extraños
como yo,
suscitan
Nos miramos mutuamente en son de paz
Y recuerdo la ardilla que, a traición, entró a mi casica
para mirarme fijamente la espalda, mientras pretendía yo
transcribir algún poema
o escribirle a mi amado
Entonces
se me desgaja la risa
se me desgaja ese instante
se me desgaja ese segundo
Convertido en pureza
.
La pureza de la felicidad
.
Ruth Vidaurre, poeta y ensayista, miembro del Círculo de Escritores
de Venezuela.
"No es`precario´el jardín de Ruth Vidaurre porque en él, sembrado en pleno corazón de esta poeta venezolana, se pasean Corderos, se tejen Tapices.
Esos son los nombres de dos de sus numerosos poemarios."
Obra cedida por su autora Ruth Vidaurre para ser expuesta en la Web www.jlgimenez.es