Un poco de mí...

 

Sólo Dios sabe de mi sinceridad,

de mi amor, de mis desvelos,

de mi entrega sin condiciones, para lograr mis anhelos.

 

Mas de nada servirá abarcar el total del cielo,

si al fijarme en las estrellas, en todas, sin comparar,

no me doy cuenta que, a veces, lo mucho suele estorbar.

 

Existe sólo una luz, una sola en el firmamento,

es la que me dio tu amor, la que siempre llevo dentro.

 

Esa luz es el origen y el destino de mi vida,

es la fuerza universal, mi alimento, mi bebida.

 

El amor y la amistad, su luz propia poseen,

no precisan de ningún sol,

para alumbrar a los que en ello creen.

 

No desprecies sin razón, lo que con amor se te ofrece,

pues la flor de tu corazón, marchita quedará con creces.

 

Recuerda que el Sol se retira, que deja a la noche pasar,

que cuando llegue tu otoño, notarás tu belleza a faltar,

que lo importante no está en lo físico, ni en el valor material,

lo realmente verdadero, se encuentra en la sencillez,

en el amor sincero, en la desinteresada amistad.

 

No se puede forzar el cariño, ni se puede obligar a amar,

pero si puedo dejar que me quieran, si que me puedo entregar.

 

Un poco de mí no es nada, ni siquiera lo vas a notar,

pero cuando me necesites, siempre me encontrarás.

No desprecies mi cariño... no desprecies mi amistad.

 

José Luis Giménez

 

 

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