Vida mía

 

 

Recuerdo tu mirada, tu sonrisa,

y tus labios rojos carmesí,

el rubio color de tu pelo,

tu semblante y el olor a jazmín.

Te cruzaste en mi camino,

me miraste, te miré…

y el silencio se hizo eterno

hasta que por fin te hablé.

¿Qué hace una flor de primavera, en este jardín otoñal?

Sonreíste con dulzura, cándida, inocente y jovial,

respondiendo que buscabas… un amor sin igual.

Fueron pasando los años,

y sigues con ilusión…

buscando ese amor puro,

que colme tu corazón.

¿Acaso no te das cuenta, que ya no necesitas buscar?

Desde que te entregué mi cuerpo y mi alma…

Tu corazón es mi templo y mi altar.

Hace ya muchos años…

Aún parece que fue ayer,

cuando elegí a mi compañera,

a la dueña de mi ser.

Eres tú la que embelesa mis noches,

la que me estimula de día…

la que siento en mis entrañas

eres tú, vida mía.

 

 

 
© 2012 - José Luis Giménez
 
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