La solidaridad

 

Un viajero que pasaba cerca de un pueblo abandonado, sintió curiosidad por saber qué ocurrió en dicho lugar, pues todas las casas y edificios del pueblo aparecían totalmente destruidos y calcinados, excepto el más grande de todos, que se encontraba en medio del pueblo, el cual aparecía intacto y aún se podía ver su espectacular esplendor.

El viajero observó como un campesino pasaba cerca de donde él se encontraba, así que decidió preguntarle qué había ocurrido en aquel lugar.

El campesino tuvo a bien contarle la historia de lo ocurrido, que fue tal como sigue:

“Hace ya diez años que un gran incendio destruyó a todo el pueblo. El origen del incendio se produjo en los campos de labranza propiedad del alcalde. Los vecinos, al ver que se trataba de las tierras del alcalde, optaron por dejar que fuese él quien apagase el fuego, puesto que eran suyas y, además, no les caía muy bien a algunos de los vecinos.

El alcalde no pudo apagar el fuego él solo, por lo que al final, todas sus tierras con los enseres de labranza y demás herramientas e inmuebles quedaron totalmente destruidos por el fuego.

El fuego se fue extendiendo, llegando hasta la iglesia del pueblo, y a pesar de que el cura hizo tañer las campanas avisando del peligro y pidiendo ayuda para sofocar el incendio, nadie vino a socorrerlo, puesto que todos aludían que el fuego también iba a llegar hasta sus casas y por tanto debían quedarse en ellas para intentar sofocarlo.

El fuego siguió devorando todo lo que encontraba a su paso, sin dejar ninguna hacienda ni edificio en pie, sólo se salvó la casa del banquero, que tuvo la precaución de contratar a varios bomberos que mantuvieron al fuego a raya de su hacienda.

Al día siguiente del desastre todo era un caos. Nada se podía salvar o aprovechar y, levantar el pueblo de nuevo, iba a resultar mucho más costoso que construir uno nuevo en otro lugar más seguro. Así que los allí presentes, decidieron construir un nuevo pueblo en otro lugar más seguro y alejado del pueblo quemado.

El banquero les dijo que si se quedaban allí a reconstruir el pueblo, él les otorgaría los créditos que necesitasen con un razonable interés, pero los campesinos ya no tenían nada con que avalar dichos créditos, así que no les quedó más remedio que construir el nuevo pueblo en otro lugar.

Pasado un tiempo, el banquero vio como nadie acudía a su banco a depositar el dinero ni a realizar ninguna transacción comercial, por lo que tuvo que abandonar también el lugar e irse al nuevo pueblo, con el resto de los campesinos”.


Cuando el campesino terminó de contarle la historia al viajero, éste le comentó:

“Es decir, que si todos hubiesen socorrido al alcalde cuando se inició el fuego en sus tierras, ahora todo el pueblo seguiría viviendo aquí”.

 

Moraleja:
El fuego, es como las injusticias cometidas por los poderes de facto. Cuando se comete una injusticia con alguien, y el resto de las personas a pesar de ser conscientes de ello, no hacen nada por evitarla o repararla, dichas injusticias acabarán cometiéndose contra todos y cada uno de ellos, de manera que cuando quieran solidarizarse ya será tarde para impedirlo.

 

© 2014 - José Luis Giménez
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