¿ME ESCUCHAS…?

 

–––¡Carmela…! ¿Me escuchas…? Vengo reventao… ¡tengo más hambre que una lima…! ¡Carmela!

–––¡Joer, Paco, siempre vienes en lo mejor…!

–––Pero chiquilla… ¡que llevo más de diez horas trabajando sin parar, y cuando llego a casa, lo menos que espero es encontrarme la comida puesta!

–––Cójela tú mismo, está en la encimera de la cocina…

–––Pero Carmela… ¿es que ni siquiera me vas a servir la comida?, ¿no vas a dejar de ver la tele?

–––¡Sírvete tú…! Que las mujeres ya estamos emancipadas…

–––Sí, sí, desde luego… y además, desde que ves esos programas, eres hasta más intelectual…

–––¿Qué pasa, ya te vas a meter conmigo porque veo a la Belén y al Jorge Javier…? Pues para que te enteres… me hacen reír, olvidar los problemas, no tener que pensar, y además dicen que Jesulín le ha puesto los cuernos a la Campa … Y encima no va a ver a su Andreita ¡Pobre Belén!, ¡No hay derecho…!

–––¿Pero a ti que te importan esos chismes, Carmela…? Además, ya estoy harto de comer siempre fabada en lata, que por mucho que la anuncien por la tele, a mi no me la pegan. El encargado ya me ha insinuado que van a tener que trabajar todos con máscaras antigas, y que si no cambio de menú, que me vaya buscando otro curro.

–––¡Calla Paco! Que dicen que el Kiko va a salir del armario…

–––¿Qué dices Carmela? ¿De qué armario… y quién es ese Kiko?

–––¡Calla Paco, calla…. Que la Karmele está cantando el Tsunami!

–––Pero Carmela… ¿me escuchas…?

–––¡Ay, pesao! Cállate un ratito hijo… que no me dejas oír…

–––Carmela… ¡que necesito el mono limpio para el trabajo!

–––¡Siéntate en el sofá un rato… que ahora te lo preparo ¡pesao!

–––Pero Carmela… si ya te lo dije hace tres días… y estás todo el día delante de la tele…

–––¡Eso, ahora échame en cara que tú eres el único que trabaja!, ¡como si el trabajo de casa no fuese estresante!

–––Que no Carmela, que no te estoy echando nada en cara… pero hija, ya hace tres días que te dije que necesitaba el mono de trabajo limpio para hoy… y aunque el trabajo de casa sea muy estresante y pesado, creo que en tres días has tenido tiempo…

–––¡Machista, más que machista! ¡Todos los hombres sois iguales! Pues para que te enteres… ¡esto se ha acabado! Si quieres tener tu ropa limpia te la lavas y te la planchas tú, que yo no soy ni tu esclava ni tu criada. Además, ya me he informado bien de que todo lo que tenemos: el piso, el apartamento en la playa, el coche, el fondo de inversiones y el plazo fijo, son bienes gananciales. Así que la mitad son míos, y como yo no tengo la suerte de tener un trabajo como tú, en caso de divorcio, me tendrás que pasar una pensión. Ah, y te buscas otro piso, porque el juez me concederá la custodia de la niña y la vivienda familiar…

Paco... ¿me escuchas?, ¿me escuchas Paco…? ¡Paco! ¡Ya se ha dormido el jodido!

 

 

José Luis Giménez

www.jlgimenez.es

jlgimenez@jlgimenez.es