¿EXPLICA
La
polémica está servida. El artículo publicado por la prestigiosa revista ‘Nature’ en septiembre de 2002 bajo el
título ‘Neuropsychology: Stimulating
illusory own-body perceptions’ plantea que las conocidas ‘experiencias extracorpóreas’ (EEC)
-denominadas también ‘proyecciones
astrales’- son alucinaciones producidas por cierta anomalía registrada en
una zona del cerebro llamada gyrus
angular, un área localizada entre los lóbulos temporal, parietal y
occipital. Dicho trabajo, firmado por los neurólogos Olaf Blanke, Stephanie
Ortigue, Theodor Landis y Margitta Seeck, viene a echar por
tierra la creencia de que el ‘alma’,
o tal vez la consciencia, puede salir del cuerpo para viajar a regiones ignotas
del tiempo y del espacio. El mundillo de
¿Queda, pues, aclarado el misterio de las
EEC con este caso aislado y más tratándose de un paciente epiléptico? ¿Explica
los miles de relatos de ‘desdoblamiento
astral’ recogidos a lo largo de la historia y protagonizados por individuos
sin antecedentes psiquiátricos? ¿Y dónde dejaríamos los datos que suministran
muchas de esas personas sobre hechos y lugares localizados a kilómetros de
distancia de donde se hallan físicamente?...
Las ‘experiencias extracorpóreas’ o ‘ecsomáticas’ -denominadas en el mundo anglosajón ‘Out-of-the-Body Experiences’ (OOBE)- podrían definirse como una clase de “experiencias en las que los afectados tienen la sensación de encontrarse fuera de su cuerpo físico, observándose, por decirlo así, desde el exterior; se trata de una experiencia que se da en situaciones excepcionales (accidente, operación), en sueños, pero también en situaciones aparentemente normales, sin una evidente causa de tipo excepcional” (Diccionario de Parapsicología, Werner F. Bonin).
En antiguas culturas, como la egipcia, la griega y la
india, ya se hablaba de los viajes del alma al mundo astral o ultraterrenal. No
obstante, la moderna Parapsicología
se muestra reticente a la hora de emplear el término ‘viaje astral’, concepto esotérico que se sustenta más bien en la
creencia de la transmigración de las almas. Pero sí tiene claro que algo, una
parte inmaterial del individuo -alguna forma del yo-, se desdobla del cuerpo físico durante estas experiencias y
adquiere individualidad propia. Vivencias protagonizadas por médiums,
paragnostas, chamanes, místicos, etc. Pero también por gente común como Vd. o
como yo. Y es que, según las encuestas, quince de cada cien personas han
protagonizado una EEC. Aunque el sondeo que llevó a cabo el sociólogo Hornell Hart en 1952 alcanzó un
porcentaje mucho mayor. Encuestó a 155 alumnos de
Elías A.F. tiene 36 años y trabaja de administrativo en
una empresa privada de Huelva. Hace veinte años tuvo una curiosa experiencia
extracorporal. Así me la narra durante la entrevista que mantuvimos
recientemente: “Yo tendría unos 16 ó 17 años cuando cayó en mis manos una revista
sobre temas parapsicológicos donde hablaban de los viajes astrales. Se
describía paso a paso una técnica para conseguir el desdoblamiento astral
estando tendido en la cama. Durante varias noches intenté hacerlo, pero no tuve
suerte, ya que me quedaba dormido. Una de esas noches regresé tarde a casa,
agotado de andar pues estuve de excursión todo el día, y me dije que sería el
último intento. Fui siguiendo los pasos, totalmente concentrado, aunque con los
ojos abiertos. De pronto, sentí una especie de chasquido en mi cabeza y un
fuerte hormigueo en los pies. Me puse nervioso. De inmediato, noté como si me hundiera
en la cama, pero al instante sentí elevarme hacia arriba. Me di cuenta de que
lentamente me iba acercando al techo. Más bien, no sentí que subía, sino que mi
habitación descendía. Pude apreciarlo con claridad, fijándome en lo que me
rodeaba, ya que la luz de la calle entraba por la ventana. Cuando estaba a una
altura de unos dos metros, me asusté muchísimo y sentí como caía rápidamente
hacia la cama. Mi corazón latió a mil por hora. Jamás volví a intentarlo.
Aquello me demostró que estas experiencias son ciertas. No sé qué habría
conseguido ver o experimentar si hubiera controlado la situación”.
Lo
protagonizado por este hombre durante su juventud es la etapa inicial de las ‘experiencias extracorpóreas’. Algo que
han vivenciado, voluntaria o involuntariamente, miles de personas. Muchas de
ellas, aquellas que sí han conseguido controlar la situación, han logrado
alejarse de sus cuerpos yacentes y peregrinar a lugares insospechados,
presenciando escenas y escenarios que luego han podido confirmarse. Aquí
Estas
personas hablan de una especie de ‘cordón’
que úne el ‘cuerpo etérico’ con el
cuerpo físico. Sylvan J. Muldoon,
que llegó a dominar a voluntad sus salidas extracorpóreas convirtiéndose con el
tiempo en uno de los máximos especialistas del tema -siendo coautor junto con
el investigador Hereward Carrington
de la obra ‘The Projection of the Astral
Body’, publicada en 1929-, contaba así una de sus experiencias astrales:
“...Me quedé atónito al sentir que estaba
flotando en el aire, rígido y horizontal, distante unos pocos pies de mi
cama... Al darme la vuelta, cosa que hice por un impulso inconsciente, me vi
tumbado en el lecho, estático y sin movimiento. Me sentí unido al cuerpo físico
que yacía en la cama, a algo más de un metro de distancia de donde yo me
hallaba, por una especie de cordón elástico... Entonces advertí que el cable
que me unía a mi cuerpo yerto comenzaba a ejercer una fuerte e irresistible
presión sobre mí, obligándome a retroceder. Ocurrió el proceso inverso al de la
salida, hasta que me sentí de nuevo en mi cuerpo...”
Entre
las personas que han tenido ‘proyecciones
astrales’, nos encontramos testimonios sorprendentes. No solo hay individuos
que han ‘viajado’ a kilómetros de
distancia, sino incluso fuera de
Entre
los ‘excursionistas astrales’,
abundan los casos de gente que visitan otros planetas, dimensiones paralelas o
niveles de existencia. Las barreras espacio-temporales parecen resquebrajarse
estando en ese estado de consciencia tan especial. En ocasiones, el
protagonista establece contacto con presuntas ‘inteligencias extrahumanas’. De hecho, dentro de la actual
casuística OVNI, tan impregnada de elementos paranormales, las ‘experiencias extracorpóreas’ son muy
frecuentes. Incluso ciertos ‘encuentros
cercanos’ y ‘abducciones’ guardan
un estrecho paralelismo con lo que sería una ‘proyección astral’. Sin duda, lo objetivo se entremezcla con lo
subjetivo, y lo real con lo imaginario, en experiencias de esta naturaleza, que
parecen desarrollarse en una zona crepuscular... Es el caso de lo vivido por Soledad Vélez, una ama de casa onubense
de 49 años. Mediante una de las muchas técnicas de meditación, y teniendo de
fondo una relajante música, consiguió en una ocasión desdoblarse astralmente.
De pronto, ante su ‘doble etérico’
apareció un escenario que parecía extraido de una película de ciencia-ficción. “Sentí
salirme de mi cuerpo muy suavemente, pero de pronto parecia que penetré en un
torbellino a enorme velocidad. Estaba rodeada de niebla. Poco a poco, la niebla
se fue disipando y ante mi sorpresa ví una especie de ciudad, muy transitada,
cuyas viviendas eran todas de cristal en forma de semiesfera. Ví a seres muy
altos, ataviados con largas y brillantes túnicas. Apenas podía percibir sus
rasgos faciales. Solo ví que no tenían cabellos. Pero no eran humanos. La
mayoría de ellos entraban en una especie de templo, también semicircular, de un
gran tamaño y con enormes columnas. Nadie se percataba de mi presencia. Después
de varios minutos, la niebla volvió a cubrir todo y me sentí arrastrada hacia
atrás. Nuevamente me encontré en mi habitación, tendida sobre la cama. Fue una
experiencia inolvidable...”
INVESTIGACIONES EN LABORATORIO
El
Dr. Charles T. Tart, profesor de
Psicología en
La ‘American Society for Psychical Research’
(ASPR) tomó el relevo de tal exploración a principios de los setenta. El Dr. Karlis Osis, director de
investigaciones de esta prestigiosa sociedad parapsicológica, se encargaría de
examinar las capacidades extracorpóreas del pintor neoyorquino Ingo Swann, que venía manifestándolas
desde muy pequeño. En las pruebas, el dotado era conectado a un polígrafo
mediante numerosos electrodos, para dejar constancia de las posibles
alteraciones en sus ritmos cerebrales, cardíacos y respiratorios. Sobre una
plataforma suspendida del techo, a tres metros del suelo, se colocaban diversos
objetos y dibujos. Swann, sentado justo debajo, intentaba visualizar las
imágenes de esos elementos. Y los experimentos arrojaron resultados más que
satisfactorios, ante el asombro de los parapsicólogos, que pudieron diferenciar
las visiones obtenidas mediante EEC de las que pudieran deberse a la simple
ESP. De hecho, según Swann, su consciencia era capaz de proyectarse fuera de su
cuerpo físico y ascender hasta lograr identificar lo que había en la
plataforma. Los aparatos evidenciaron que sus funciones fisiológicas se
mantuvieron en un nivel normal, pero sí se registró una mayor actividad en las
ondas cerebrales de la región occipital del cerebro, donde se localiza la
función visual.
Similares
experimentos fueron realizados también durante esa época en la ‘Psychical Research Foundation’ con un
tal Stuart Blue Harary. Aunque en
este caso, el sujeto tenía que percibir cosas e incluso personas situadas en
otro edificio colindante. En determinadas pruebas -la mayoría con excelentes
resultados- algunos detectores humanos afirmaron haber sentido una presencia
cercana, coincidiendo con los momentos en que Harary se encontraba proyectado
fuera de su cuerpo. También reaccionaron de forma anómala algunos animales,
como gatos y serpientes, ante la supuesta presencia extracorpórea de Harary. En
opinión del desaparecido parapsicólogo Scott
Rogo, “la investigación realizada con Harary es probablemente la más precisa
con que contamos hasta el momento en apoyo a la teoría de que durante las EEC
algo abandona efectivamente el cuerpo”. Aunque pruebas igual de
complejas se llevaron a cabo con el psíquico Alex Tanous, que tenía que percibir imágenes proyectadas aleatoriamente
por una cámara en una habitación situada en el extremo opuesto del edificio.
Además, el lugar se había equipado con sensores para captar la más mínima
vibración. Las pruebas arrojaron resultado positivo en un 60%. Y en esos casos,
curiosamente, los sensores registraron cierta actividad...
Todas
estas investigaciones atrajeron el interés de los físicos Harold Puthoff y Russell
Targ, del Stanford Research Institute
(SRI) de California. A partir de 1974, llevaron a cabo en sus laboratorios
estudios experimentales con los psíquicos Ingo Swann y Patrick H. Price. Los investigadores se centraron en determinar si
realmente ambos ‘psiconautas’ podían
obtener información procedente de lugares remotos. Así comenzó a investigarse
la llamada ‘visión remota’ -conocida
también como ‘clarividencia viajera’-,
una facultad perceptiva a caballo entre las EEC y
¿ES
Los
estudios realizados en las últimas tres décadas por
Las
personas que, por alguna circunstancia, han vivido una experiencia cumbre o
transpersonal, sienten que su consciencia abandona su habitáculo cerebral,
sumergiéndose en otras regiones suprafísicas. Durante esas experiencias transpersonales,
la consciencia sintoniza con otras mentes, tiene visiones arquetípicas, y a
veces -siempre según esos testimonios- parece fundirse con
De
esta forma tan gráfica, describe sus experiencias místicas el dominico alemán
del siglo XIV Johann Tauler:
“...El espíritu es transportado por encima de todas las potencias, en una especie de soledad inmensa de la que nadie puede hablar como es debido. Son las tinieblas luminosas donde se esconde el Bien sin límites. Te sientes prendido y absorbido por algo simple, divino, ilimitado, de tal modo que parece que no puedes diferenciarte de ello. En esta unidad se borra la sensación de lo múltiple. Después, al volver en ti, hallas un conocimiento distinto de las cosas, más luminoso y más perfecto (...) Llamo a este estado de oscuridad indecible y, sin embargo, es la verdadera luz de la esencia divina. Puede llamársele también soledad inmensa e incomprensible porque en ella no encuentras senda, ni puente, ni modo de ser particular: está por encima de todo esto (...) Esta oscuridad es una luz a la cual ninguna inteligencia creada puede llegar por su naturaleza (...) Es también una soledad porque nadie puede abordarla (...) Te hundes por momentos y desapareces en las grandes profundidades de Dios”.
En
síntesis, y como señala el psicólogo e hipnólogo Joaquín Grau, “para
Otros
postulados vanguardistas, como la ‘Teoría
del Cerebro Holográfico’, enunciada por el físico teórico David Bohm, también viene en apoyo de
la idea de que la consciencia puede traspasar los límites del cerebro -yendo
más allá de la percepción sensorial normal-, y expandirse a otros ‘planos dimensionales’, donde quedan
suspendidas nuestras coordenadas espacio-temporales. Las propiedades
holográficas de la consciencia permitirían que ésta no estuviese sujeta a las
leyes de la física newtoniana. Según este nuevo paradigma, el cerebro es un
holograma que percibe y participa en un universo holográfico. “Si
el cerebro funcionase como un holograma, tendría acceso a un todo mayor, a un
campo o ‘esfera de frecuencia holística’ que trascendería los límites
espaciales y temporales”, aventura el bioquímico Ken Wilber.
¿PRUEBAS DE
En
la documentada obra ‘Explaining the
Unexplained’, sus autores, los psicólogos Hans J. Eysenck y Carl
Sargent, se preguntan: “Si la mente puede abandonar el cuerpo de
esta forma, ¿sería posible entonces que lo abandonara permanentemente y
mantuviera su integridad y coherencia después de la muerte del cuerpo? Esta
posibilidad se agudiza de forma muy especial con cierta variante de EEC, la
experiencia cercana a la muerte o ECM”. La verdad es que los datos que
proporcionan aquellas personas que, tras estar en el umbral de la muerte,
aseguran haber protagonizado una ‘Experiencia
Cercana a
Desde
que en los años setenta los psiquiatras Raymond
A. Moody y Elizabeth Kübler-Ross
popularizaran con sus respectivas obras este tipo de historias -aunque ya
habían sido investigadas científicamente mucho antes por el Dr. Karlis Osis-,
comenzaron a salir a la luz miles de relatos semejantes procedentes de todo el
mundo, protagonizados por personas de distinta condición social, cultural y
religiosa. Sólo en EEUU, y de acuerdo a una encuesta realizada en 1982 por el Instituto Gallup, ocho millones de
personas han tenido una ECM.
Según
el parapsicólogo Carlos S. Alvarado,
“tradicionalmente,
Aún
así, para quienes hemos tenido la oportunidad de entrevistar a personas que han
vivido una ECM, lo verdaderamente interesante de estas experiencias límites -y
que invalidaría su posible origen alucinatorio-, es su gran efecto
transformador. Son experiencias que tienen un tremendo impacto en la vida de
sus protagonistas. El Dr. Moody, en su libro ‘Más allá la luz’, expone una serie de cambios personales que
experimentan quienes pasan por una ECM: pierden el miedo a la muerte; sienten
la importancia del amor; perciben que están conectados con todas las cosas;
valoran el aprendizaje y el conocimiento; sienten una nueva responsabilidad;
potencian más su espiritualidad, etc. Además, en muchos casos, suelen
desarrollar determinadas facultades parapsicológicas o vivir nuevas
experiencias anómalas. Una joven que sufrió un terrible accidente
automovilístico, y que protagonizó una ECM, contaría más tarde que: “Ahora
concibo el mundo y mi lugar en él de un modo muy distinto. Creo que la
definición de mi ser va más allá de los límites de un cuerpo físico situado en
un espacio de tiempo limitado. Sé que formo parte de una red mayor, sin
barreras y creativa, que podría calificarse de divina”.
De
todas formas, si hay algo que aporta veracidad a los testimonios sobre ECMs es
el hecho de que el sujeto describe con precisión todo lo que ha visto no solo
alrededor de su cuerpo, sino a metros de distancia de él. Incluso oye
conversaciones que luego son verificadas. Si el individuo se encuentra
clínicamente muerto o en coma, ajeno completamente al mundo exterior, no se
explica que a través de ciertas alucinaciones provocadas por la falta de
oxígeno en el cerebro (anoxia) o de un estado disociativo producido por el
estrés -como sugieren los que niegan el carácter paranormal de tales
experiencias- pueda aportar detalles precisos sobre cosas, personas y
conversaciones (es curioso como describen detalladamente todo el proceso de
reanimación al que les sometieron los médicos para devolverles a la vida).Y aún
mucho menos, que pueda experimentar ese efecto transformador que hacen cambiar
positivamente a la persona. Únicamente podemos explicar ambas cosas admitiendo
que la consciencia logra en realidad exteriorizarse del cuerpo. El psicólogo Kenneth Ring, presidente de la ‘Asociación Internacional de Estudios sobre
Las
conclusiones precipitadas y sin contrastar presentadas por el neurólogo Olaf
Blanke y sus colaboradores respecto a las EEC, demuestran por enésima vez los
errores desmedidos en los que suele caer la ortodoxia científica y médica a la
hora de tratar los fenómenos parapsicológicos. Sobre todo, cuando sus
representantes jamás se molestan en investigar a fondo el origen y la
naturaleza de tales hechos, aunque sí se atreven a pontificar despectivamente
sobre algo que desconocen. Muchos de ellos parten de la base de que todas estas
experiencias anómalas son fraudulentas o productos de alucinaciones psíquicas. Refiriéndose
precisamente a este tipo de casos, el parapsicólogo Leo Talamonti denuncia que “si la credulidad puede causar muchos daños,
la descalificación fácil y preconcebida de los testimonios, como es practicada
habitualmente por los escépticos que sostienen prejuicios, produce otros daños
mayores por cuanto tiende a destruir en embrión toda posibilidad de reconstruir
la verdad”.
En el
caso de las EEC, no es la primera vez que se intenta reducir a meras
alucinaciones. A principios del siglo XX, el psiquiatra Paul Sollier ya consideró que tales fenómenos se deben a ‘alucinaciones autoscópicas’, que
producen la sensación en el sujeto de encontrarse fuera de su cuerpo y poder
contemplarlo como si fuese otra persona. Sin embargo, hay investigadores que,
dejando a un lado los prejuicios, se adentran con seriedad en el campo de las
EEC, tratando de recabar toda la información posible. Es lo que hizo el
psiquiatra Fowler Jones hace veinte
años. Tras estudiar muchísimos relatos referentes a este singular fenómeno,
llegó a considerar que no se trata de sueños ni de alucinaciones: “Todo
cuanto podemos decir en este momento es que las personas que tienen esas
experiencias las sienten como algo muy real. Las describen en diversas formas,
pero el común denominador es que la mente, la parte de la personalidad que
corresponde al ‘Yo’, la parte que piensa y siente, ya no se encuentra situada
dentro del cuerpo físico sino depositada en algún otro lugar del ambiente. Es
como si tuvieran un centro de conciencia móvil, situado a unos pocos metros, o
a varios kilómetros, del cuerpo físico”.
Por
su parte, el doctor Michael B. Sabom,
cardiólogo y profesor de medicina, escéptico en un principio frente a estos
casos, decidió estudiar los testimonios de algunos de sus pacientes que habían
protagonizado ECMs. Después de varios años examinando casos, terminó convencido
de la realidad de la proyección
extracorpórea. En su obra ‘Recollections
of Death’, escrita hace veinte años, afirma: “Si el cerebro humano está
realmente compuesto por dos elementos fundamentales -la ‘mente’ y el
‘cerebro’-, ¿podría la crisis que se experimenta cerca de la muerte
desencadenar de alguna manera, en muchos individuos, un distanciamiento
transitorio entre la mente y el cerebro? (...) Mis propias creencias acerca de
esta cuestión se inclinan en ese sentido. Se trata de que, simplemente, la
hipótesis de la experiencia fuera del cuerpo es lo que mejor se ajusta a los
datos disponibles”.
Ya no
es momento de seguir discutiendo sobre si las proyecciones extracorpóreas existen o no. Su realidad parece que
está fuera de toda duda. Es por eso, por lo que los especialistas en el tema se
dedican actualmente a perfeccionar las técnicas para conseguir el desdoblamiento astral, empleando incluso
medios tecnológicos. Y asimismo, averiguar las aplicaciones y beneficios que
pueden obtenerse de su práctica, que como bien se sabe, está al alcance de
cualquier persona. En eso se centra precisamente la labor del ‘Instituto Internacional de Proyecciología y
Concienciología’, fundado en Brasil en el año 1988 (ver anexo 1). Su
Directora de Relaciones Públicas, Nanci
Trivellato, asegura que: “La maestría de nuestros procesos
bioenergéticos es la llave para la proyección astral consciente (...) El
estudio de la proyección y la bioenergía está creciendo a un paso consistente.
Cualquiera puede aprender a tener proyecciones conscientes y aumentar las
frecuencias de éstas, así como a dominar sus bioenergías”.
Creemos
que tras estudiarse en profundidad la amplia casuística existente sobre las experiencias extracorpóreas, queda
bastante claro que la consciencia puede exteriorizarse y funcionar
separadamente del cerebro. Sin embargo, aún nos queda por saber algo
fundamental: ¿qué es la consciencia?. Hasta el momento, los neurocientíficos
siguen incapaces de responder a esta cuestión...
MOISÉS GARRIDO VÁZQUEZ
(Anexo 1)
Desde su fundación en 1988 por el
médico Waldo Vieira, el Instituto
Internacional de Proyecciología y Concienciología (IIPC), entidad privada
con sede en Rio de Janeiro (Brasil), se ha extendido por todo el mundo, con el
objetivo de mostrar a los interesados las técnicas y los beneficios de la
proyección astral. Solo en Brasil cuentan con 162 profesores y 90
investigadores. En EEUU tienen 64 laboratorios-escuelas. En España poseen dos
sucursales, una en Madrid y otra en Barcelona. Desde sus delegaciones
internacionales, el IIPC imparte seminarios, talleres, conferencias, jornadas y
cursos prácticos. 28.000 alumnos han pasado ya por sus clases. Cualquier
persona puede establecer contacto con el IIPC a través de su web: www.iipc.org/spanish.
Nanci Trivellato, Directora de Relaciones Públicas del IIPC y Editora del Journal of Conscientiology, enumera una serie de beneficios que pueden conseguirse mediante el desdoblamiento astral. Entre ellos destacamos:
1. Pérdida del temor a la muerte.
2. Acceso a otros planos de la realidad.
3. Encuentro con familiares y amigos ya fallecidos.
4. Desarrollos de las facultades parapsicológicas.
5. Descubrimiento de nuestra misión en la vida.
6. Equilibrio y autoconfianza.
7. Madurez intelectual y autoconocimiento.
8. Evolución espiritual y despertar de conciencia.
Las metas del IIPC son:
Estudiar la conciencia. Promover el auto-conocimiento
holosomático. Desarrollar métodos y técnicas para el estudio e investigación
del fenómeno de
MOISÉS GARRIDO
En los manuales sobre proyecciones extracorpóreas encontramos diversas técnicas para conseguir el desdoblamiento astral. Desde sencillos ejercicios de relajación hasta métodos que emplean aparatos electrónicos que potencian estados modificados de conciencia. Pero quizás la técnica más empleada consiste en la visualización de imágenes mentales, mientras estamos relajádamente tendidos sobre la cama. Con ello, conseguimos concentrar nuestra mente en el objetivo propuesto: proyectarnos fuera de nuestro cuerpo conscientemente. En este caso, emplearemos la técnica de Keeler y Muldoon. Para ello será conveniente que siga los siguientes pasos, después de haberse relajado, controlando su respiración e intentando dejar su mente libre de pensamientos y tensiones:
1. Una vez tendido sobre la cama, y con una relajante música de fondo, cierre sus ojos e imagine un espejo que se halla detrás de usted. Vea su imagen reflejada en él, y deberá retroceder mentalmente hacia ella.
2. Ahora deberá imaginar que el espejo está a varios metros delante suyo. Acérquese mentalmente al espejo.
3. Trate de imaginar que sube 20 ctms. encima de su cabeza.
4. Imagine ahora que su energía astral aflora por los poros de su cuerpo y se condensa en un cuerpo etérico situado encima de vd.
5. Imagine una valla a escasos metros de Vd. y cuya altura le sobrepasa. Elévese para ver qué hay detrás de ella.
Existen muchas otras técnicas que están a disposición del interesado en algunas webs especializadas, como pueden ser: www.viajesastrales.com o www.monroeinstitute.org
En esto, como en cualquier otra práctica relacionada con
el campo de
MOISÉS GARRIDO