OVNIS: ¿Y SI VIENEN DE OTRAS DIMENSIONES?
Que
el Fenómeno OVNI existe, pocas personas que estén medianamente informadas lo
ponen ya hoy en duda. Pero su “realidad”,
extraordinariamente compleja y ambigua, no puede ser definida bajo los
parámetros que manejamos en nuestro mundo cotidiano, hasta el punto de que
resulta verdaderamente imposible llegar a conocer el origen y naturaleza de
esos extraños “objetos” que
sobrevuelan nuestros cielos. Su esquiva presencia, su desconcertante
comportamiento y sus rasgos anómalos le han convertido, entrado el siglo XXI,
en uno de los mayores enigmas a los que se ha enfrentado el Hombre desde sus
orígenes. Cuando se profundiza en su estudio, caemos en la cuenta de que la
clásica HET (Hipótesis Extraterrestre) tiene grandes limitaciones para explicar
las múltiples maneras que tienen los OVNIs de manifestarse en nuestro entorno:
los hay de todas las formas y tamaños; aparecen y desaparecen bruscamente;
aparentan ser objetos materiales aunque de improviso se convierten en objetos
plasmoides o gaseosos; a veces son captables en fotografías y otras no; llegan
a ser vistos por unos testigos mientras que otros no llegan a percibirlos; hay
ocasiones en que se dejan ver mientras que en otras se muestran huidizos; suele
existir una comunicación telepática entre los “ufonautas” -que también son de aspectos heterogéneos- y los
testigos; en ciertos casos, tales “entidades”
atraviesan puertas y paredes sin ningún problema, etc. De ahí que el destacado
ufólogo John A. Keel considerase que
los OVNIs “no son físicos, pero dejan huellas”. Un atributo que nos
recuerda, curiosamente, a los ectoplasmas, fantasmas y otras supuestas “entidades” incorpóreas.
“Puesto que los avistamientos y los raptos tienen tantas similitudes con los
encuentros con demonios, ángeles, duendes, hadas, brujas y otros fenómenos, el
investigador debe familiarizarse con el folklore tradicional”, sugiere
el especialista Peter M. Rojcewicz.
Hasta el propio Dr. Allen Hynek, que
tuvo el mérito de ser el impulsor de la investigación científica de los OVNIs,
reconoció en los últimos años de su vida, a pesar de haber defendido
Cierto
es que a pesar de su aparencia física, el Fenómeno OVNI parece moverse en un “nivel de realidad” completamente
diferente del nuestro. Los encuentros cercanos, las abducciones, las “visitas de dormitorio” y las
experiencias que protagonizan determinados “contactados”
contienen elementos que más bien nos recuerdan el complejo y oscuro mundo de
los sueños: escenarios absurdos, pérdida de la noción espacio-tiempo, parálisis
del cuerpo, luces que lo inundan todo, sensación de ingravidez, visión de seres
luminosos y translúcidos, etc. “Los OVNIs -afirma el filósofo Michael Grosso- parecen moverse entre el sueño y
la realidad”. Y, obviamente, esta particularidad nos lleva a
plantearnos una pregunta: ¿Qué papel juega el psiquismo humano en tales
experiencias?... “Si el Fenómeno OVNI fuese un fenómeno exclusivamente psíquico o, por
el contrario, solamente físico, no nos habría llamado tanto la atención, y en
seguida le habríamos encontrado una explicación”, sostiene Dennis Stillins, director de
Margarita Lopetegui
es una mujer que ha protagonizado numerosas experiencias anómalas desde hace
más de 20 años. Durante este tiempo no han faltado en su vida las proyecciones
astrales, clarividencia, clariaudiencia, psicografías, apariciones,
avistamientos, etc. Todo ello la ha llevado a interesarse por cuestiones
metafísicas y por asistir a cursillos de meditación y respiración holotrópica.
Hace un par de años protagonizó una sorprendente experiencia OVNI. Como en
otras ocasiones, me telefoneó para ponerme al corriente de lo que le había
sucedido y quedé en entrevistarla en unos días. “Me encontraba sentada en la
cumbre de Aracena, cerca del castillo, cuando veo venir una nave como un plato
invertido, de unos 8 ó
Un caso similar es recogido por Peter Brookesmith en su documentado libro “Alien abductions”. El inglés David
Howard, gerente de una fábrica de productos químicos, fue llevado desde su
cama al interior de un OVNI, a través de un túnel inundado de una brillante
luz. El hecho tuvo lugar a finales de 1983. Una vez dentro de la nave, inundada
toda de niebla, se vio tendido en una mesa desprovisto de ropas. Hasta él se
acercaron dos criaturas grisáceas de
Otro singular sueño con OVNIs, aunque distinto a los anteriores, fue protagonizado por el abogado J. M., de 36 años. Así me narró su experiencia: “En la prensa y en la televisión se anunciaba que había un avistamiento increible cerca de la playa, en Punta Umbria. Hasta allí me dirigí y me impresionó ver a tanta gente reunida en una amplia zona. Primero se vio en el cielo, a lo lejos, una luz difusa, entre tinieblas, y luego apareció el OVNI. Era un objeto discoidal con muchas ventanillas, perfectamente definido. Tuve cierta sensación de pánico. Después el OVNI desapareció y quedó una secuela entre los allí presentes. Durante varios dias la gente tuvo mucho miedo y no quería dormir sola...”
He recogido muchos otros relatos de sueños relacionados
con OVNIs y con “entidades” asociadas
a los mismos. Sueños que no son fáciles de olvidar para quienes los tienen.
Suelen ser muy característicos de las alucinaciones hipnagógicas e
hipnopómpicas, así como de los llamados “terrores
nocturnos”. Son vivencias subjetivas que les marcan tanto como si hubieran
sido reales y que incluso, ocasionalmente, pueden provocar efectos físicos. Elizabeth D., de 18 años, observó un
extraño ser con aspecto de lagarto que intentaba atacarla. La experiencia fue
de lo más aterradora. “Lo que más me impresionó de su rostro
fueron los ojos... eran muy blancos y saltones. Las manos eran largas y sus
uñas también... Su cuerpo estaba cubierto de escamas...” El “ente” de apariencia zoomorfa rozó con
sus uñas la pierna de Elizabeth provocándole unos arañazos y un enrojecimiento
en la piel que le duraron varios días, y que nos dio tiempo de fotografiar. Las
marcas y cicatrices constituyen para algunos ufólogos la prueba de que los
casos de “visitantes de dormitorio”
son físicamente reales. Pero no podemos obviar la capacidad que tiene nuestro
psiquismo, en una situación emocionalmente tensa, para autoprovocarse de forma
inconsciente alguna “dermografía”, un
fenómeno bien estudiado por
En el fondo, todas estas visiones oníricas, muy
significativas desde un punto de vista psicoanalítico, nos demuestran algo a
tener muy en cuenta: que
el Fenómeno OVNI se ha convertido, a estas alturas, en un nuevo mito cultural
(aunque analizado a fondo descubrimos que contiene “arquetipos” ancestrales). Se ha instalado en nuestro “inconsciente colectivo”, adquiriendo
una estructura mitológica, por la influencia que en estas décadas pasadas han
ejercido los medios de comunicación, el cine y la ciencia-ficción. En nuestra
era tecnológica, los dioses antiguos han sido sustituidos por los modernos
alienígenas, un estereotipo que se acomoda más a las necesidades del hombre
actual. El célebre psicólogo suizo Carl
Jung llegó a escribir sobre esos “signos
que se ven en los cielos” que “han llegado a convertirse en un mito vivo.
Tenemos aquí la oportunidad de ver cómo nace una leyenda y cómo se forma una
fábula maravillosa sobre la invasión, o por lo menos la aproximación de
potencias celestes extraterrestres, en una época oscura y dificil de la
historia humana”. Es normal, pues, que los OVNIs y sus tripulantes
también se manifiesten en nuestros sueños, uno de los medios más utilizado por
nuestro inconsciente, personal y colectivo, para expresar su contenido
simbólico. Y es que el Fenómeno OVNI, tenga o no una base física, ya forma
parte de la naturaleza humana, siendo muy posible que esté intentando
revelarnos algo, no sobre las estrellas, sino sobre nosotros mismos, sobre
nuestra propia realidad...
No
obstante, el Fenómeno OVNI no puede reducirse por completo a un simple mito
nutrido de elementos cosmogónicos fantásticos. El propio Jung, en el prefacio
de su obra “Un Mito Moderno” (1958)
-en la que precisamente recoge muchos sueños relacionados con “platillos volantes”-, advierte que “el
fenómeno, notoriamente complejo, posee junto a un posible fundamente físico
también un esencial componente psíquico”. Algo en lo que también está
de acuerdo el conocido folklorista Hilary
Evans al asegurar que “junto con el verdadero fenómeno OVNI,
coexiste el mito OVNI”. Además, cuando se habla de “mito” no hay que
referirse necesariamente a algo imaginario o ficticio, pues también puede
expresar verdades simbólicamente profundas. El conocido historiador de las
religiones Mircea Eliade deja bien
claro en su obra “Lo Sagrado y lo
Profano” (1957) que el mito “no habla sino de realidades, de lo que
sucedió realmente, de lo que se ha manifestado plenamente”. En este
sentido, hemos de aceptar que, aunque haya personas que tengan visiones
oníricas con OVNIs, hay muchas otras que no están soñando ni alucinando cuando
protagonizan algún episodio de este tipo. Es innegable que algo misterioso les
ocurre. Otro problema es saber si lo que dicen haber visto es lo que realmente
han visto, o si la interpretación que hacen a lo que han visto es correcta. No
hay que olvidar que en estos casos, las creencias y los condicionamientos
sociales y culturales del testigo pueden influir notablemente tanto en la
percepción como, posteriormente, en la descripción del estímulo visual.
Hecha
esta aclaración, hemos de empezar a plantearnos nuevos interrogantes: si
aceptamos que existe un estímulo real y exógeno al ser humano ¿tiene éste un
origen parafísico? ¿o tal vez, interdimensional?... Entramos, sin duda, en un
terreno resbaladizo cuando intentamos mezclar lo paranormal y los OVNIs y
encima pretendemos resolver dicho enigma con otro misterio: la posible
existencia de otras dimensiones. Ni mucho menos intentamos llegar a
conclusiones sobre un fenómeno tan ramificado y de tal magnitud. Sin embargo, creemos
que las características intrínsecas de un considerable número de experiencias
OVNI parecen ajustarse mucho mejor a los atractivos planteamientos de la física
de vanguardia, como luego veremos. No olvidemos, además, que en muchos
encuentros cercanos con OVNIs están presentes el “factor PSI” y los llamados “Estados
Modificados de Conciencia”, experimentando el sujeto tras el incidente una
inusual actividad paranormal y una sorprendente transformación interior (muy
parecida a la que tienen aquellos que han protagonizado una ECM). El Dr. Kenneth Ring, profesor de Psicología y
autor del “Proyecto Omega”, considera
a este respecto que “las personas que han experimentado una ECM, y también los que han
tenido encuentros con OVNIs, al pasar por sus experiencias sufren ciertos
cambios que afectan a su funcionamiento fisiológico, su sistema nervioso, su
cerebro y sus procesos mentales, de manera que permiten que se manifieste un
nivel superior de la naturaleza humana”.
Así,
no es extraño que nos topemos con algún abducido o con alguien que haya tenido
un encuentro cercano con OVNIs, que tras su insólita vivencia comience a
experimentar un desarrollo de su memoria o de su intelecto, o bien, sienta que
algunas facultades parapsíquicas, como la telepatía o la clarividencia,
empiezan a manifestárseles de forma reiterada.
Hace
años entrevisté en Gerona a la conocida abducida Próspera Muñoz, quien dice haber sido secuestrada a la edad de 7
años por dos pequeños seres que la introdujeron en el interior de un extraño “objeto”. El singular caso tuvo lugar en
Jumilla (Murcia) en 1947. Durante la distendida charla hice hincapié en el “factor PSI” y en el posible “despertar de conciencia” tras recordar
aquella experiencia (en este caso, treinta años después de suceder el hecho).
Aunque reacia a hablar de ello, Próspera reconoció que ciertamente aquel
episodio ha sido enriquecedor en su vida, transformándola interiormente, y
llevándola a interesarse por cuestiones filosóficas y esotéricas. Incluso ha
llegado a protagonizar ciertas historias relacionadas con
Mª Antonia Aranda, es auxiliar administrativa de 56 años y natural de Sevilla. En el invierno de 1978 tuvo una sobrecogedora experiencia en esa zona gris entre el sueño y la vigilia, conocida como estado crepuscular. “Me encontraba dormida y fui despertada por una fuerte respiración -me cuenta sin disimular su angustia-. Al abrir los ojos ví a un ser alto, de dos metros, vestido de negro y que llevaba sobre la cabeza algo parecido a una escafandra (...) Medio dormida aún, noté un aire muy frio y desagradable que me daba en la cara. Al abrir de nuevo los ojos veo una bola metálica, luminosa, flotando sobre mí, que me echaba ese aire... Segundos después, el ser se acercó hasta mi cama y me dijo: “¡Te estoy regenerando...!” Luego volví a quedarme profundamente dormida...” En todo momento, Mª Antonia tuvo sus miembros paralizados, siendo infructuosos sus intentos por moverse (la parálisis muscular suele ser frecuente en este tipo de sucesos). A raiz de aquella experiencia cuasi-onírica, la protagonista tuvo otros episodios anómalos, desde sueños premonitorios hasta avistamientos OVNIs. Incluso ha vuelto a tener dos nuevos encuentros con el mismo “ser” de la escafandra. Pero quizás, lo que más le ha afectado han sido sus reacciones adversas a los aparatos eléctricos impidiéndole llevar una vida con normalidad. Pasar ante un televisor, una lavadora o una máquina fotocopiadora, o tener cerca un teléfono móvil, le provoca molestos trastornos psicofisiológicos (vértigos, jaquecas, dolor de garganta, opresión torácica...) Ha visitado a un buen número de médicos, ha sido sometida a un sinfín de exámenes neurológicos y pruebas psicológicas (a las que hemos tenido acceso), pero hasta ahora, salvo que se ha descartado que la paciente sufra alguna psicopatología, no ha recibido una respuesta aclaratoria y mucho menos una solución a su molesto problema.
Hay muchos casos parecidos al anterior, en los que el sujeto, tras vivir un encuentro OVNI, una experiencia de “visitantes” o también una ECM, advierte una notable sensibilidad a las condiciones ambientales o a los aparatos electromagnéticos. Una mujer de 43 años que desde pequeña ha tenido frecuentes visiones oníricas con “alienígenas” confiesa que: “Soy extremadamente sensible a las altas frecuencias; no puedo llevar relojes de cuerda. No funcionan cuando están sobre mi cuerpo. Contínuamente tengo problemas con los coches y sus sistemas eléctricos. Tengo anomalías eléctricas en casa, teniendo que usar docenas de bombillas al aumentar el voltaje...” Hay estudios muy interesantes al respecto realizados por los doctores Michael Persinger -con su recurrida teoría sobre el lóbulo-temporal-, David Gotlib y el citado Kenneth Ring. Éste último sugiere que “semejantes cambios pueden, de hecho, formar parte de un patrón general de transformación psicofísica subsiguiente a los encuentros extraordinarios y no ser una preocupante condición médica”. Recordemos las palabras que transmitió el extraño “visitante” a Mª Antonia Aranda. Curioso ¿verdad?...
EL ASPECTO
PARANORMAL
Por otra parte, no deja de ser significativo el hecho de
que muchas personas que han tenido encuentros con OVNIs o con “entidades” vinculadas a los mismos,
hayan protagonizado otras experiencias anómalas desde edad muy temprana o
tengan antecedentes en su familia. Es una asignatura que los ufólogos ortodoxos
prefieren ignorar porque les incomoda el binomio OVNI-MENTE. Pero los casos están ahí. En la medianoche del 31 de agosto
de 1999, Julia García presenció, al igual que otros testigos, una
enorme estructura triangular que se desplazaba lentamente por los cielos de
Huelva capital. El OVNI realizaba leves zig-zag y volaba a una altura inferior
a
Otros individuos, sin embargo, manifiestan un desarrollo de sus facultades PSI o viven fenómenos paranormales tras el contacto OVNI. Es el caso de la célebre abducida Betty Hill, que años después del increible encuentro que sufrió, junto a su marido, cerca de Portsmouth (EE.UU) comenzó a tener premoniciones y a sentir extraños ruidos (raps) en su propia casa; o el del contactado catalán Luis José Grifol, que, tras sus primeros avistamientos en la montaña de Montserrat, experimentó involuntariamente algunos “desdoblamientos astrales” y ciertas visiones futuras que solían cumplirse. Asimismo, el israelí Uri Geller, célebre por sus habilidades psicocinéticas, atribuye sus poderes a los extraterrestres. Al menos, un avistamiento OVNI que tuvo de pequeño pudo haber sido el detonante. Él mismo lo cuenta en su autobiografía “Mi Fantástica Vida” (1975): “...De súbito, empezó a sonar en mis oidos una especie de timbre agudo (...) Algo me indujo a levantar la mirada al cielo. Lo recuerdo muy bien. Había una plateada masa de luz (...) Aquella luminosidad estaba demasiado cerca de mí. Luego descendió más, lo recuerdo, se me aproximó extraordinariamente. El color era brillante. Tuve la impresión de que un golpe me lanzaba hacia atrás. Noté en la frente un dolor penetrante. Entonces me quedé sin sentido. Perdí por completo el conocimiento...”
¿Por qué existe esa estrecha simbiosis entre los OVNIs y lo paranormal?... No es fácil responder a esta pregunta, pero parece que algo en la conciencia humana se pone en funcionamiento cuando ésta se enfrenta a un encuentro extraordinario, haciendo que el sujeto sea más proclive a protagonizar otros “fenómenos anómalos” a lo largo de su vida. Es probable que su mente inconsciente haya conectado con otros “planos de la realidad” a los que ya, ocasionalmente, puede acceder con total facilidad y de forma espontánea. Por eso, es importante hacer un seguimiento continuado de la persona que afirma haber vivido un encuentro cercano, una abducción o una experiencia de “visitantes”, ya que no suelen ser fenómenos que vengan aislados...
En su obra “Nuevo Universo...La ‘otra’ Realidad” (1994), el parapsicólogo José María Casas-Huguet, reflexionando precisamente sobre el aspecto anómalo del Fenómeno OVNI y su relación directa con el “factor PSI”, llega a formular una hipótesis tremendamente sugestiva: “El Fenómeno OVNI asume tal tipo de comportamiento que nos obliga, a los investigadores, a plantearnos de manera casi forzosa la opción de atribuirle unas características que le vinculan a posibles tipos de realidad o entidad ‘hiper-espacial’ o ‘trans-dimensional’ (...) Puede proceder de una ignota Realidad, integrada por ‘dimensiones’, ‘ámbitos’ o ‘planos’, que no se corresponderían con los de nuestro Universo tridimensional-espacio/temporal”.
LOS REINOS DE MAGONIA
Casas-Huguet
no ha sido el primero en plantear esta revolucionaria hipótesis alternativa. Ya
en los años 70,
Las
anomalías espacio-temporales a las que se refiere
Uno
de los casos OVNIs más populares en cuanto a distorsión temporal fue el que
protagonizó el cabo del ejército chileno Armando
Valdés durante la madrugada del 25 de abril de 1977. El militar se
encontraba de patrulla con otros siete soldados en la zona de Pampa Lluscuma,
cerca de la ciudad de Putre. En un momento dado, divisaron en el cielo dos
potentes “luces” que descendían hasta
una loma cercana. Una de ellas pareció aproximarse más hacia el lugar donde se encontraba
la patrulla. Ante el estupor y nerviosismo de los soldados, el cabo Valdés tuvo
el atrevimiento de acercarse a la extraña “luz”
hasta desaparecer de la vista de sus compañeros. 15 minutos después reapareció
ante sus subordinados perdiendo al instante el conocimiento. Pero lo que
verdaderamente asombró a los soldados fue ver que el cabo Valdés lucía una
barba muy crecida, como de varios días, pese a que unos instantes antes de
iniciar la patrulla se había afeitado. Cuando recobró el conocimiento, a eso de
las siete de la mañana, dijo no recordar nada de lo que le había pasado y solo
se preocupó de dar prisa a sus hombres, porque según él ya eran las cuatro y
media de la madrugada. Ante las caras de sorpresa de los soldados, el cabo
Valdés reparó en que su reloj se había quedado detenido a esa hora, justo
cuando finalizó su encuentro con la “luz”.
Pero había otro detalle inquietante: el calendario de su reloj marcaba el 30 de
abril, es decir, cinco días más tarde de la fecha en la que realmente se encontraban.
¿Dónde estuvo el cabo Valdés durante ese tiempo? ¿Porqué en nuestro marco
físico sólo transcurrió un cuarto de hora?... El veterano ufólogo Antonio Ribera, en su clásica obra “Secuestrados por Extraterrestres”
(1981), escribe respecto a este misterio que “el cabo Valdés fue sacado de
nuestro espacio normal -y de su tiempo- y llevado a otro espacio y a otro
tiempo, donde o bien éste transcurría más deprisa, o bien se trataba de un
universo paralelo en el que la flecha del tiempo incluso podría ir hacia
atrás...”
El
Fenómeno OVNI también cuenta con ejemplos donde está presente la posible
manipulación de nuestro espacio tridimensional. Un raro incidente de supuesta “teleportación” (traslación instantánea
de un lugar a otro sin causas físicas conocidas) tuvo lugar el 31 de mayo de
1974, muy cerca de Umvuma, en Zimbabwe. Una joven pareja, “Peter” y “Frances”
(nunca quisieron revelar sus verdaderos nombres), se dirigía en
automóvil hacia la provincia de Sudáfrica cuando algo en el cielo les atrajo la
atención. Se trataba de un extraño “objeto” luminoso que se desplazaba en
la misma dirección y a la misma velocidad que ellos. Segundos después, las
luces del vehículo perdían intensidad hasta apagarse, la radio comenzó a sufrir
interferencias y los mandos dejaron de responder a las desesperadas maniobras
que realizaba el conductor. Ambos comenzaron a sentir un intenso frio. Aún así,
pudieron parar en Fort Victoria para echar gasolina y tranquilizarse un poco.
En esos momentos, dejaron de ver el OVNI. Poco después de reiniciada la marcha,
el “objeto” volvió a aparecer,
colocándose sobre la vertical del vehículo y acompañándoles nuevamente durante
el viaje. Tras la confusión, la pareja se percató de que la carretera por la
que circulaban, completamente recta y rodeada de abundante vegetación, era muy
distinta de la carretera por la que tendrían que ir durante ese intervalo del
trayecto, con muchas curvas y localizada en una zona muy árida. Además, notaron
un extraño silencio en la zona. Atónitos, alcanzan Beit Bridge, dándose cuenta
que han cubierto casi
David Böhm,
profesor de Física Teórica, nos revela un Universo a modo de un gigantesco
holograma, cuyas partes están interconectadas entre sí. Es la “Teoría del Orden Implicado”, que se vio
respaldada con las investigaciones del neurocirujano Karl Pribam sobre el “cerebro
holográfico”. La fusión de ambas teorías constituyeron el llamado “Paradigma Holográfico”, según el cual
la conciencia humana puede interaccionar con otras “dimensiones transpersonales”. ¿Podemos aplicar este original
modelo científico a determinados fenómenos ufológicos como los anteriormente
descritos?... Nuestra respuesta es afirmativa.
Precisamente
algo parecido a un “holograma” fue lo
que observaron José Antonio R. y Manuel A., aficionados a la caza. Una
noche de septiembre de 1993 se encontraban en un campo cercano a la localidad
de Cazalla de
Hoy,
la teoría de los “universos
multidimensionales”, ampliamente desarrollada por renombrados físicos como Kip S.Thorne, Paul Halpern o Sidney Coleman,
está arrojando sin proponérselo bastante luz sobre esas desconcertantes
características parafísicas que definen a los OVNIs y a los “visitantes”, aludidas a lo largo del
presente artículo. Si provienen de otros “multiversos”
-donde materia, tiempo y espacio no son como aquí lo entendemos- no debería
extrañarnos que se comporten como lo han venido haciendo hasta ahora,
desafiando nuestras leyes físicas elementales. Algo que, sin embargo, sería
impensable si se tratase de “alienígenas”
procedentes de cualquier rincón intergaláctico de nuestro mismo espacio-tiempo,
por muy avanzados que estuviesen...
Si
finalmente existe una inteligencia interdimensional tras los OVNIs, como puede sospecharse
a tenor de las evidencias, ¿obedece su irrupción en nuestro mundo
tridimensional a un propósito concreto? ¿qué intencionalidad podría esconderse
tras ese alucinante “festival del
absurdo” que se monta en nuestros cielos?... Uno de los escasos investigadores
que se ha atrevido a dar una respuesta precisa sobre la desafiante presencia
OVNI es el sevillano Ignacio Darnaude,
principal artífice de la llamada Transufología (una parcela de la investigación
OVNI que se centra en cuestiones más profundas que la simple recogida de
casos). Estas fueron sus palabras cuando le planteamos los anteriores
interrogantes: “Escenifican sus muy elaboradas exhibiciones como, cuando y ante quien
quieren, con el fin de inducir creencias -falsas, aunque útiles y pedagógicas- acerca
de Ellos mismos y moldear nuestro sistema ideológico en una dirección más
universal y altruista (...) Los OVNIs están aquí por ser ‘agentes
ultradimensionales de desconstrucción cultural’, como nos avisa Carl Raschke,
con la aviesa intención de hacernos desaprender toda la basura intelectual y
emocional que nos han inculcado desde la infancia, en la esperanza de que la
troquemos por concepciones universalistas, que son las que coinciden con la
realidad: un macrocosmos multidimensional con infinitos mundos paralelos
interpenetrados y por supuesto habitados...”
El
reto está servido. Si no avanzamos en otras áreas del conocimiento, si carecemos
de una visión holística, vamos a fracasar en nuestro intento de recomponer
todas las piezas del rompecabezas OVNI. El investigador debe eliminar sus
prejuicios y enfrentarse a los hechos. Únicamente persiguiendo “luces” en los cielos -algo que se viene
haciendo desde hace 50 años- no conseguiremos una respuesta global al misterio
OVNI. La interacción del testigo, la componente paranormal y la existencia de
otras “realidades” nos obligan a
tomar nuevos derroteros en
(Anexo)
En 1977 se hizo público un experimento que convulsionó
a
Uno de los máximos críticos de esta hipótesis
es David M. Jacobs, profesor de
historia en
El profesor Lawson se defiende de estas
acusaciones argumentando que para probar la falsedad de su hipótesis solo se
necesita una serie de casos de abducción verificables que no contengan ningún elemento
perinatal. “Los casos sobre raptos por OVNIs que carecen de datos perinatales son
tan escasos como los extraterrestres mismos -asegura convencido-. Como
resultado de esto, la proporción entre evidencias perinatales y raptos es de
No hay duda de que los trabajos de Lawson nos
ofrece un nuevo y sugerente dilema dificil de descifrar, como tantos otros que
nos plantea el enigma OVNI...
MOISES
GARRIDO