OVNIS: ¿Y SI VIENEN DE OTRAS DIMENSIONES?

 

Texto: Moisés Garrido Vázquez

 

Que el Fenómeno OVNI existe, pocas personas que estén medianamente informadas lo ponen ya hoy en duda. Pero su “realidad”, extraordinariamente compleja y ambigua, no puede ser definida bajo los parámetros que manejamos en nuestro mundo cotidiano, hasta el punto de que resulta verdaderamente imposible llegar a conocer el origen y naturaleza de esos extraños “objetos” que sobrevuelan nuestros cielos. Su esquiva presencia, su desconcertante comportamiento y sus rasgos anómalos le han convertido, entrado el siglo XXI, en uno de los mayores enigmas a los que se ha enfrentado el Hombre desde sus orígenes. Cuando se profundiza en su estudio, caemos en la cuenta de que la clásica HET (Hipótesis Extraterrestre) tiene grandes limitaciones para explicar las múltiples maneras que tienen los OVNIs de manifestarse en nuestro entorno: los hay de todas las formas y tamaños; aparecen y desaparecen bruscamente; aparentan ser objetos materiales aunque de improviso se convierten en objetos plasmoides o gaseosos; a veces son captables en fotografías y otras no; llegan a ser vistos por unos testigos mientras que otros no llegan a percibirlos; hay ocasiones en que se dejan ver mientras que en otras se muestran huidizos; suele existir una comunicación telepática entre los “ufonautas” -que también son de aspectos heterogéneos- y los testigos; en ciertos casos, tales “entidades” atraviesan puertas y paredes sin ningún problema, etc. De ahí que el destacado ufólogo John A. Keel considerase que los OVNIs “no son físicos, pero dejan huellas”. Un atributo que nos recuerda, curiosamente, a los ectoplasmas, fantasmas y otras supuestas “entidades” incorpóreas. “Puesto que los avistamientos y los raptos tienen tantas similitudes con los encuentros con demonios, ángeles, duendes, hadas, brujas y otros fenómenos, el investigador debe familiarizarse con el folklore tradicional”, sugiere el especialista Peter M. Rojcewicz. Hasta el propio Dr. Allen Hynek, que tuvo el mérito de ser el impulsor de la investigación científica de los OVNIs, reconoció en los últimos años de su vida, a pesar de haber defendido la HET, que dicho fenómeno tiene importantes implicaciones psicológicas y parapsicológicas.

 

Cierto es que a pesar de su aparencia física, el Fenómeno OVNI parece moverse en un “nivel de realidad” completamente diferente del nuestro. Los encuentros cercanos, las abducciones, las “visitas de dormitorio” y las experiencias que protagonizan determinados “contactados” contienen elementos que más bien nos recuerdan el complejo y oscuro mundo de los sueños: escenarios absurdos, pérdida de la noción espacio-tiempo, parálisis del cuerpo, luces que lo inundan todo, sensación de ingravidez, visión de seres luminosos y translúcidos, etc. “Los OVNIs -afirma el filósofo Michael Grosso- parecen moverse entre el sueño y la realidad”. Y, obviamente, esta particularidad nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿Qué papel juega el psiquismo humano en tales experiencias?... “Si el Fenómeno OVNI fuese un fenómeno exclusivamente psíquico o, por el contrario, solamente físico, no nos habría llamado tanto la atención, y en seguida le habríamos encontrado una explicación”, sostiene Dennis Stillins, director de la Asociación “Archaeus Projet” que tiene, entre otros objetivos, el estudio de la conciencia humana y su interrelación con los fenómenos anómalos. Algunos eruditos vinculados a este centro de investigación proponen que los OVNIs pudieran ser “formas de pensamiento materializadas”, algo similar a los “tulpas” de los que hablan los tibetanos. De hecho, si analizamos el enigma de los “no-identificados” teniendo en cuenta la importancia del “factor humano”, comprobaremos que la ecuación OVNI/MENTE está más que justificada, siendo dificil seguir defendiendo aquella vieja ley ufológica según la cual el Fenómeno OVNI tiene una existencia independiente de la del observador... 

 

VISIONES “O(V)NIRICAS”

 

Margarita Lopetegui es una mujer que ha protagonizado numerosas experiencias anómalas desde hace más de 20 años. Durante este tiempo no han faltado en su vida las proyecciones astrales, clarividencia, clariaudiencia, psicografías, apariciones, avistamientos, etc. Todo ello la ha llevado a interesarse por cuestiones metafísicas y por asistir a cursillos de meditación y respiración holotrópica. Hace un par de años protagonizó una sorprendente experiencia OVNI. Como en otras ocasiones, me telefoneó para ponerme al corriente de lo que le había sucedido y quedé en entrevistarla en unos días. “Me encontraba sentada en la cumbre de Aracena, cerca del castillo, cuando veo venir una nave como un plato invertido, de unos 8 ó 9 metros de diámetro -comienza a relatarme-. De pronto, de la nave surge una rampa de luz. La nave se quedó delante de mí a unos cinco metros de altura. No me sentí entrar por la rampa, pero al instante me ví dentro de la nave. Había mucha claridad en su interior. Allí había una mesa y al lado un ser anciano con una túnica blanca. De improviso aparecen tres seres vestidos con trajes plateados y ajustados que traen una camilla. Sus rostros no los recuerdo bien, pero parecían personas como nosotros... Me ayudaron a ponerme en la camilla. En ese momento, surgió vapores por todo sitio y perdí el conocimiento. No sé el tiempo que duró aquello. Luego volvió todo a la normalidad y me ayudaron a bajar de la camilla. Bajé por la rampa, y de nuevo me encontré en la cumbre de Aracena. Aquella rampa de luz se desintegró y la nave se fue...” Sin duda, este caso contiene todos los ingredientes de una presunta abducción, de no ser por un detalle fundamental: nuestra protagonista estuvo en todo momento acostada en su casa, en Huelva, a más de 100 kms. de Aracena. ¿Sueño lúcido? ¿Proyección astral?... Fuese lo que fuese, aquella experiencia no tuvo lugar en la realidad física que todos conocemos. Pero sin embargo ella recuerda todo aquello como algo objetivamente real, no como un sueño.

 

Un caso similar es recogido por Peter Brookesmith en su documentado libro “Alien abductions”. El inglés David Howard, gerente de una fábrica de productos químicos, fue llevado desde su cama al interior de un OVNI, a través de un túnel inundado de una brillante luz. El hecho tuvo lugar a finales de 1983. Una vez dentro de la nave, inundada toda de niebla, se vio tendido en una mesa desprovisto de ropas. Hasta él se acercaron dos criaturas grisáceas de 1,2 metros de estatura y con grandes ojos negros. Iban vestidas con trajes muy ajustados de color azul. Le sometieron a dolorosos exámenes médicos hasta devolverlo a su cama. Esta angustiosa experiencia se repitió durante años. Sin embargo, Howard es víctima de una enfermedad llamada narcolepsia, que hace que la persona caiga fulminantemente en un profundo sueño varias veces al día y tenga visiones oníricas muy vívidas. Todas sus abducciones tuvieron lugar durante esas crisis narcolépticas. Él mismo reconoce que sus episodios de abducción “parecen haber ocurrido de manera objetiva, pero lo cierto es que nada ocurrió fuera de mi mente”...

   

Otro singular sueño con OVNIs, aunque distinto a los anteriores, fue protagonizado por el abogado J. M., de 36 años. Así me narró su experiencia: “En la prensa y en la televisión se anunciaba que había un avistamiento increible cerca de la playa, en Punta Umbria. Hasta allí me dirigí y me impresionó ver a tanta gente reunida en una amplia zona. Primero se vio en el cielo, a lo lejos, una luz difusa, entre tinieblas, y luego apareció el OVNI. Era un objeto discoidal con muchas ventanillas, perfectamente definido. Tuve cierta sensación de pánico. Después el OVNI desapareció y quedó una secuela entre los allí presentes. Durante varios dias la gente tuvo mucho miedo y no quería dormir sola...”     

 

He recogido muchos otros relatos de sueños relacionados con OVNIs y con “entidades” asociadas a los mismos. Sueños que no son fáciles de olvidar para quienes los tienen. Suelen ser muy característicos de las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas, así como de los llamados “terrores nocturnos”. Son vivencias subjetivas que les marcan tanto como si hubieran sido reales y que incluso, ocasionalmente, pueden provocar efectos físicos. Elizabeth D., de 18 años, observó un extraño ser con aspecto de lagarto que intentaba atacarla. La experiencia fue de lo más aterradora. “Lo que más me impresionó de su rostro fueron los ojos... eran muy blancos y saltones. Las manos eran largas y sus uñas también... Su cuerpo estaba cubierto de escamas...” El “ente” de apariencia zoomorfa rozó con sus uñas la pierna de Elizabeth provocándole unos arañazos y un enrojecimiento en la piel que le duraron varios días, y que nos dio tiempo de fotografiar. Las marcas y cicatrices constituyen para algunos ufólogos la prueba de que los casos de “visitantes de dormitorio” son físicamente reales. Pero no podemos obviar la capacidad que tiene nuestro psiquismo, en una situación emocionalmente tensa, para autoprovocarse de forma inconsciente alguna “dermografía”, un fenómeno bien estudiado por la Parapsicología.     

En el fondo, todas estas visiones oníricas, muy significativas desde un punto de vista psicoanalítico, nos demuestran algo a tener muy en cuenta: que el Fenómeno OVNI se ha convertido, a estas alturas, en un nuevo mito cultural (aunque analizado a fondo descubrimos que contiene “arquetipos” ancestrales). Se ha instalado en nuestro “inconsciente colectivo”, adquiriendo una estructura mitológica, por la influencia que en estas décadas pasadas han ejercido los medios de comunicación, el cine y la ciencia-ficción. En nuestra era tecnológica, los dioses antiguos han sido sustituidos por los modernos alienígenas, un estereotipo que se acomoda más a las necesidades del hombre actual. El célebre psicólogo suizo Carl Jung llegó a escribir sobre esos “signos que se ven en los cielos” que “han llegado a convertirse en un mito vivo. Tenemos aquí la oportunidad de ver cómo nace una leyenda y cómo se forma una fábula maravillosa sobre la invasión, o por lo menos la aproximación de potencias celestes extraterrestres, en una época oscura y dificil de la historia humana”. Es normal, pues, que los OVNIs y sus tripulantes también se manifiesten en nuestros sueños, uno de los medios más utilizado por nuestro inconsciente, personal y colectivo, para expresar su contenido simbólico. Y es que el Fenómeno OVNI, tenga o no una base física, ya forma parte de la naturaleza humana, siendo muy posible que esté intentando revelarnos algo, no sobre las estrellas, sino sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia realidad...

 

ENCUENTRO CON LO EXTRAORDINARIO

 

No obstante, el Fenómeno OVNI no puede reducirse por completo a un simple mito nutrido de elementos cosmogónicos fantásticos. El propio Jung, en el prefacio de su obra “Un Mito Moderno” (1958) -en la que precisamente recoge muchos sueños relacionados con “platillos volantes”-, advierte que “el fenómeno, notoriamente complejo, posee junto a un posible fundamente físico también un esencial componente psíquico”. Algo en lo que también está de acuerdo el conocido folklorista Hilary Evans al asegurar que “junto con el verdadero fenómeno OVNI, coexiste el mito OVNI”. Además, cuando se habla de “mito” no hay que referirse necesariamente a algo imaginario o ficticio, pues también puede expresar verdades simbólicamente profundas. El conocido historiador de las religiones Mircea Eliade deja bien claro en su obra “Lo Sagrado y lo Profano” (1957) que el mito “no habla sino de realidades, de lo que sucedió realmente, de lo que se ha manifestado plenamente”. En este sentido, hemos de aceptar que, aunque haya personas que tengan visiones oníricas con OVNIs, hay muchas otras que no están soñando ni alucinando cuando protagonizan algún episodio de este tipo. Es innegable que algo misterioso les ocurre. Otro problema es saber si lo que dicen haber visto es lo que realmente han visto, o si la interpretación que hacen a lo que han visto es correcta. No hay que olvidar que en estos casos, las creencias y los condicionamientos sociales y culturales del testigo pueden influir notablemente tanto en la percepción como, posteriormente, en la descripción del estímulo visual.

 

Hecha esta aclaración, hemos de empezar a plantearnos nuevos interrogantes: si aceptamos que existe un estímulo real y exógeno al ser humano ¿tiene éste un origen parafísico? ¿o tal vez, interdimensional?... Entramos, sin duda, en un terreno resbaladizo cuando intentamos mezclar lo paranormal y los OVNIs y encima pretendemos resolver dicho enigma con otro misterio: la posible existencia de otras dimensiones. Ni mucho menos intentamos llegar a conclusiones sobre un fenómeno tan ramificado y de tal magnitud. Sin embargo, creemos que las características intrínsecas de un considerable número de experiencias OVNI parecen ajustarse mucho mejor a los atractivos planteamientos de la física de vanguardia, como luego veremos. No olvidemos, además, que en muchos encuentros cercanos con OVNIs están presentes el “factor PSI” y los llamados “Estados Modificados de Conciencia”, experimentando el sujeto tras el incidente una inusual actividad paranormal y una sorprendente transformación interior (muy parecida a la que tienen aquellos que han protagonizado una ECM). El Dr. Kenneth Ring, profesor de Psicología y autor del “Proyecto Omega”, considera a este respecto que “las personas que han experimentado una ECM, y también los que han tenido encuentros con OVNIs, al pasar por sus experiencias sufren ciertos cambios que afectan a su funcionamiento fisiológico, su sistema nervioso, su cerebro y sus procesos mentales, de manera que permiten que se manifieste un nivel superior de la naturaleza humana”.

 

Así, no es extraño que nos topemos con algún abducido o con alguien que haya tenido un encuentro cercano con OVNIs, que tras su insólita vivencia comience a experimentar un desarrollo de su memoria o de su intelecto, o bien, sienta que algunas facultades parapsíquicas, como la telepatía o la clarividencia, empiezan a manifestárseles de forma reiterada.

 

Hace años entrevisté en Gerona a la conocida abducida Próspera Muñoz, quien dice haber sido secuestrada a la edad de 7 años por dos pequeños seres que la introdujeron en el interior de un extraño “objeto”. El singular caso tuvo lugar en Jumilla (Murcia) en 1947. Durante la distendida charla hice hincapié en el “factor PSI” y en el posible “despertar de conciencia” tras recordar aquella experiencia (en este caso, treinta años después de suceder el hecho). Aunque reacia a hablar de ello, Próspera reconoció que ciertamente aquel episodio ha sido enriquecedor en su vida, transformándola interiormente, y llevándola a interesarse por cuestiones filosóficas y esotéricas. Incluso ha llegado a protagonizar ciertas historias relacionadas con la ESP (Percepción Extrasensorial). “Estas apariciones (OVNIs) sirven como un estímulo para que abramos más nuestras mentes”, me dijo finalmente esta entrañable mujer.

 

ANOMALIAS POST-CONTACTO

 

Mª Antonia Aranda, es auxiliar administrativa de 56 años y natural de Sevilla. En el invierno de 1978 tuvo una sobrecogedora experiencia en esa zona gris entre el sueño y la vigilia, conocida como estado crepuscular. “Me encontraba dormida y fui despertada por una fuerte respiración -me cuenta sin disimular su angustia-. Al abrir los ojos ví a un ser alto, de dos metros, vestido de negro y que llevaba sobre la cabeza algo parecido a una escafandra (...) Medio dormida aún, noté un aire muy frio y desagradable que me daba en la cara. Al abrir de nuevo los ojos veo una bola metálica, luminosa, flotando sobre mí, que me echaba ese aire... Segundos después, el ser se acercó hasta mi cama y me dijo: “¡Te estoy regenerando...!” Luego volví a quedarme profundamente dormida...” En todo momento, Mª Antonia tuvo sus miembros paralizados, siendo infructuosos sus intentos por moverse (la parálisis muscular suele ser frecuente en este tipo de sucesos). A raiz de aquella experiencia cuasi-onírica, la protagonista tuvo otros episodios anómalos, desde sueños premonitorios hasta avistamientos OVNIs. Incluso ha vuelto a tener dos nuevos encuentros con el mismo “ser” de la escafandra. Pero quizás, lo que más le ha afectado han sido sus reacciones adversas a los aparatos eléctricos impidiéndole llevar una vida con normalidad. Pasar ante un televisor, una lavadora o una máquina fotocopiadora, o tener cerca un teléfono móvil, le provoca molestos trastornos psicofisiológicos (vértigos, jaquecas, dolor de garganta, opresión torácica...) Ha visitado a un buen número de médicos, ha sido sometida a un sinfín de exámenes neurológicos y pruebas psicológicas (a las que hemos tenido acceso), pero hasta ahora, salvo que se ha descartado que la paciente sufra alguna psicopatología, no ha recibido una respuesta aclaratoria y mucho menos una solución a su molesto problema.

 

Hay muchos casos parecidos al anterior, en los que el sujeto, tras vivir un encuentro OVNI, una experiencia de “visitantes” o también una ECM, advierte una notable sensibilidad a las condiciones ambientales o a los aparatos electromagnéticos. Una mujer de 43 años que desde pequeña ha tenido frecuentes visiones oníricas con “alienígenas” confiesa que: “Soy extremadamente sensible a las altas frecuencias; no puedo llevar relojes de cuerda. No funcionan cuando están sobre mi cuerpo. Contínuamente tengo problemas con los coches y sus sistemas eléctricos. Tengo anomalías eléctricas en casa, teniendo que usar docenas de bombillas al aumentar el voltaje...” Hay estudios muy interesantes al respecto realizados por los doctores Michael Persinger -con su recurrida teoría sobre el lóbulo-temporal-, David Gotlib y el citado Kenneth Ring. Éste último sugiere que “semejantes cambios pueden, de hecho, formar parte de un patrón general de transformación psicofísica subsiguiente a los encuentros extraordinarios y no ser una preocupante condición médica”. Recordemos las palabras que transmitió el extraño “visitante” a Mª Antonia Aranda. Curioso ¿verdad?...

 

 

 

EL ASPECTO PARANORMAL 

 

Por otra parte, no deja de ser significativo el hecho de que muchas personas que han tenido encuentros con OVNIs o con “entidades” vinculadas a los mismos, hayan protagonizado otras experiencias anómalas desde edad muy temprana o tengan antecedentes en su familia. Es una asignatura que los ufólogos ortodoxos prefieren ignorar porque les incomoda el binomio OVNI-MENTE. Pero los casos están ahí. En la medianoche del 31 de agosto de 1999, Julia García  presenció, al igual que otros testigos, una enorme estructura triangular que se desplazaba lentamente por los cielos de Huelva capital. El OVNI realizaba leves zig-zag y volaba a una altura inferior a 100 metros. Pero no era la primera vez que Julia se enfrentaba con “lo inexplicable”. Desde los ocho años ya oía extrañas voces y sentía a su alrededor la presencia de “seres luminosos”. Y con el tiempo, ha vivido en sus propias carnes algunos encuentros con “visitantes de dormitorio” y ciertos hechos relacionados con la clarividencia y los “viajes astrales”.

 

Otros individuos, sin embargo, manifiestan un desarrollo de sus facultades PSI o viven fenómenos paranormales tras el contacto OVNI. Es el caso de la célebre abducida Betty Hill, que años después del increible encuentro que sufrió, junto a su marido, cerca de Portsmouth (EE.UU) comenzó a tener premoniciones y a sentir extraños ruidos (raps) en su propia casa; o el del contactado catalán Luis José Grifol, que, tras sus primeros avistamientos en la montaña de Montserrat, experimentó involuntariamente algunos “desdoblamientos astrales” y ciertas visiones futuras que solían cumplirse. Asimismo, el israelí Uri Geller, célebre por sus habilidades psicocinéticas, atribuye sus poderes a los extraterrestres. Al menos, un avistamiento OVNI que tuvo de pequeño pudo haber sido el detonante. Él mismo lo cuenta en su autobiografía “Mi Fantástica Vida” (1975): “...De súbito, empezó a sonar en mis oidos una especie de timbre agudo (...) Algo me indujo a levantar la mirada al cielo. Lo recuerdo muy bien. Había una plateada masa de luz (...) Aquella luminosidad estaba demasiado cerca de mí. Luego descendió más, lo recuerdo, se me aproximó extraordinariamente. El color era brillante. Tuve la impresión de que un golpe me lanzaba hacia atrás. Noté en la frente un dolor penetrante. Entonces me quedé sin sentido. Perdí por completo el conocimiento...”   

 

¿Por qué existe esa estrecha simbiosis entre los OVNIs y lo paranormal?... No es fácil responder a esta pregunta, pero parece que algo en la conciencia humana se pone en funcionamiento cuando ésta se enfrenta a un encuentro extraordinario, haciendo que el sujeto sea más proclive a protagonizar otros “fenómenos anómalos” a lo largo de su vida. Es probable que su mente inconsciente haya conectado con otros “planos de la realidad” a los que ya, ocasionalmente, puede acceder con total facilidad y de forma espontánea. Por eso, es importante hacer un seguimiento continuado de la persona que afirma haber vivido un encuentro cercano, una abducción o una experiencia de “visitantes”, ya que no suelen ser fenómenos que vengan aislados...

 

En su obra “Nuevo Universo...La ‘otra’ Realidad” (1994), el parapsicólogo José María Casas-Huguet, reflexionando precisamente sobre el aspecto anómalo del Fenómeno OVNI y su relación directa con el “factor PSI”, llega a formular una hipótesis tremendamente sugestiva: “El Fenómeno OVNI asume tal tipo de comportamiento que nos obliga, a los investigadores, a plantearnos de manera casi forzosa la opción de atribuirle unas características que le vinculan a posibles tipos de realidad o entidad ‘hiper-espacial’ o ‘trans-dimensional’ (...) Puede proceder de una ignota Realidad, integrada por ‘dimensiones’, ‘ámbitos’ o ‘planos’, que no se corresponderían con los de nuestro Universo tridimensional-espacio/temporal”.  

 

LOS REINOS DE MAGONIA

 

Casas-Huguet no ha sido el primero en plantear esta revolucionaria hipótesis alternativa. Ya en los años 70, la Paraufología, rama heterodoxa de la Ufología creada por Jerome Clark -y que contó con el apoyo de reconocidos ufólogos como John Keel, Scott Rogo o David Tansley-, tanteaba con la teoría de los “universos múltiples” para explicar el posible origen de los “no-identificados”. Idea que también fascinaría al astrónomo y matemático Jacques Vallée, una de las mentes más cualificadas en materia OVNI. En su obra “Dimensions: A Casebook of Alien Contact” (1988), se expresa así de rotundo: “Creo más bien que el fenómeno ovni es una indicación de la existencia de otras dimensiones más allá del espacio-tiempo. Puede que los ovnis no procedan del espacio sino de un multiverso que nos rodea y cuya inquietante realidad hemos persistido en refutar a pesar de las pruebas que tenemos desde hace siglos. Una teoría semejante es necesaria para explicar al mismo tiempo los casos modernos y las crónicas de Magonia, las abducciones y la componente psíquica”. A su misma conclusión están llegando otros especialistas que coinciden en considerar insatisfactoria la HET para explicar toda la variada y complejísima fenomenología OVNI, cuya paradójica naturaleza trastoca radicalmente nuestro concepto de la realidad.

 

Las anomalías espacio-temporales a las que se refiere la Cosmología moderna (al referirse a los “agujeros negros” o a los “agujeros de gusano”) y la Física Cuántica (al referirse a la naturaleza de las partículas elementales) tienen también su reflejo en los encuentros cercanos con OVNIs y en las abducciones. El testigo parece traspasar un umbral que le lleva a un “mundo paralelo” donde el tiempo y el espacio se rigen de forma muy diferente a como lo hacen en nuestro mundo tridimensional...

 

Uno de los casos OVNIs más populares en cuanto a distorsión temporal fue el que protagonizó el cabo del ejército chileno Armando Valdés durante la madrugada del 25 de abril de 1977. El militar se encontraba de patrulla con otros siete soldados en la zona de Pampa Lluscuma, cerca de la ciudad de Putre. En un momento dado, divisaron en el cielo dos potentes “luces” que descendían hasta una loma cercana. Una de ellas pareció aproximarse más hacia el lugar donde se encontraba la patrulla. Ante el estupor y nerviosismo de los soldados, el cabo Valdés tuvo el atrevimiento de acercarse a la extraña “luz” hasta desaparecer de la vista de sus compañeros. 15 minutos después reapareció ante sus subordinados perdiendo al instante el conocimiento. Pero lo que verdaderamente asombró a los soldados fue ver que el cabo Valdés lucía una barba muy crecida, como de varios días, pese a que unos instantes antes de iniciar la patrulla se había afeitado. Cuando recobró el conocimiento, a eso de las siete de la mañana, dijo no recordar nada de lo que le había pasado y solo se preocupó de dar prisa a sus hombres, porque según él ya eran las cuatro y media de la madrugada. Ante las caras de sorpresa de los soldados, el cabo Valdés reparó en que su reloj se había quedado detenido a esa hora, justo cuando finalizó su encuentro con la “luz”. Pero había otro detalle inquietante: el calendario de su reloj marcaba el 30 de abril, es decir, cinco días más tarde de la fecha en la que realmente se encontraban. ¿Dónde estuvo el cabo Valdés durante ese tiempo? ¿Porqué en nuestro marco físico sólo transcurrió un cuarto de hora?... El veterano ufólogo Antonio Ribera, en su clásica obra “Secuestrados por Extraterrestres” (1981), escribe respecto a este misterio que “el cabo Valdés fue sacado de nuestro espacio normal -y de su tiempo- y llevado a otro espacio y a otro tiempo, donde o bien éste transcurría más deprisa, o bien se trataba de un universo paralelo en el que la flecha del tiempo incluso podría ir hacia atrás...”         

 

El Fenómeno OVNI también cuenta con ejemplos donde está presente la posible manipulación de nuestro espacio tridimensional. Un raro incidente de supuesta “teleportación” (traslación instantánea de un lugar a otro sin causas físicas conocidas) tuvo lugar el 31 de mayo de 1974, muy cerca de Umvuma, en Zimbabwe. Una joven pareja, “Peter” y “Frances” (nunca quisieron revelar sus verdaderos nombres), se dirigía en automóvil hacia la provincia de Sudáfrica cuando algo en el cielo les atrajo la atención. Se trataba de un  extraño “objeto” luminoso que se desplazaba en la misma dirección y a la misma velocidad que ellos. Segundos después, las luces del vehículo perdían intensidad hasta apagarse, la radio comenzó a sufrir interferencias y los mandos dejaron de responder a las desesperadas maniobras que realizaba el conductor. Ambos comenzaron a sentir un intenso frio. Aún así, pudieron parar en Fort Victoria para echar gasolina y tranquilizarse un poco. En esos momentos, dejaron de ver el OVNI. Poco después de reiniciada la marcha, el “objeto” volvió a aparecer, colocándose sobre la vertical del vehículo y acompañándoles nuevamente durante el viaje. Tras la confusión, la pareja se percató de que la carretera por la que circulaban, completamente recta y rodeada de abundante vegetación, era muy distinta de la carretera por la que tendrían que ir durante ese intervalo del trayecto, con muchas curvas y localizada en una zona muy árida. Además, notaron un extraño silencio en la zona. Atónitos, alcanzan Beit Bridge, dándose cuenta que han cubierto casi 300 kilómetros en muy poco tiempo, que el coche solo ha consumido menos de dos litros de gasolina y que sus relojes tienen una hora de atraso...

         

David Böhm, profesor de Física Teórica, nos revela un Universo a modo de un gigantesco holograma, cuyas partes están interconectadas entre sí. Es la “Teoría del Orden Implicado”, que se vio respaldada con las investigaciones del neurocirujano Karl Pribam sobre el “cerebro holográfico”. La fusión de ambas teorías constituyeron el llamado “Paradigma Holográfico”, según el cual la conciencia humana puede interaccionar con otras “dimensiones transpersonales”. ¿Podemos aplicar este original modelo científico a determinados fenómenos ufológicos como los anteriormente descritos?... Nuestra respuesta es afirmativa.

 

Precisamente algo parecido a un “holograma” fue lo que observaron José Antonio R. y Manuel A., aficionados a la caza. Una noche de septiembre de 1993 se encontraban en un campo cercano a la localidad de Cazalla de la Sierra (Sevilla) cuando de improviso se materializó ante ellos un “objeto” muy luminoso y bidimensional, es decir, completamente plano, sin volumen alguno. Se mantuvo flotando cerca del suelo durante un rato sin reflejar luminosidad ni producir sombras en los árboles cercanos. Ante el estupor de los dos testigos, la “proyección holográfica”, el “vórtice energético” o lo que fuese aquello, desapareció en un abrir y cerrar de ojos sin dejar el más mínimo rastro. ¿Surgió aquel insólito fenómeno desde un plano interdimensional? ¿Conectaron las mentes de los protagonistas con el “nivel implicado” del que habla Böhm?...

 

Hoy, la teoría de los “universos multidimensionales”, ampliamente desarrollada por renombrados físicos como Kip S.Thorne, Paul Halpern o Sidney Coleman, está arrojando sin proponérselo bastante luz sobre esas desconcertantes características parafísicas que definen a los OVNIs y a los “visitantes”, aludidas a lo largo del presente artículo. Si provienen de otros “multiversos” -donde materia, tiempo y espacio no son como aquí lo entendemos- no debería extrañarnos que se comporten como lo han venido haciendo hasta ahora, desafiando nuestras leyes físicas elementales. Algo que, sin embargo, sería impensable si se tratase de “alienígenas” procedentes de cualquier rincón intergaláctico de nuestro mismo espacio-tiempo, por muy avanzados que estuviesen...      

               

AGENTES INTERDIMENSIONALES

 

Si finalmente existe una inteligencia interdimensional tras los OVNIs, como puede sospecharse a tenor de las evidencias, ¿obedece su irrupción en nuestro mundo tridimensional a un propósito concreto? ¿qué intencionalidad podría esconderse tras ese alucinante “festival del absurdo” que se monta en nuestros cielos?... Uno de los escasos investigadores que se ha atrevido a dar una respuesta precisa sobre la desafiante presencia OVNI es el sevillano Ignacio Darnaude, principal artífice de la llamada Transufología (una parcela de la investigación OVNI que se centra en cuestiones más profundas que la simple recogida de casos). Estas fueron sus palabras cuando le planteamos los anteriores interrogantes: “Escenifican sus muy elaboradas exhibiciones como, cuando y ante quien quieren, con el fin de inducir creencias -falsas, aunque útiles y pedagógicas- acerca de Ellos mismos y moldear nuestro sistema ideológico en una dirección más universal y altruista (...) Los OVNIs están aquí por ser ‘agentes ultradimensionales de desconstrucción cultural’, como nos avisa Carl Raschke, con la aviesa intención de hacernos desaprender toda la basura intelectual y emocional que nos han inculcado desde la infancia, en la esperanza de que la troquemos por concepciones universalistas, que son las que coinciden con la realidad: un macrocosmos multidimensional con infinitos mundos paralelos interpenetrados y por supuesto habitados...”

 

El reto está servido. Si no avanzamos en otras áreas del conocimiento, si carecemos de una visión holística, vamos a fracasar en nuestro intento de recomponer todas las piezas del rompecabezas OVNI. El investigador debe eliminar sus prejuicios y enfrentarse a los hechos. Únicamente persiguiendo “luces” en los cielos -algo que se viene haciendo desde hace 50 años- no conseguiremos una respuesta global al misterio OVNI. La interacción del testigo, la componente paranormal y la existencia de otras “realidades” nos obligan a tomar nuevos derroteros en la Ufología del siglo XXI. Ahora es el lector quien tiene la última palabra...

(Anexo)

 

ABDUCCIONES IMAGINARIAS Y RECUERDOS PERINATALES

 

En 1977 se hizo público un experimento que convulsionó a la Ufología mundial. Aquellos investigadores que defendían la autenticidad del fenómeno “abducción” -el rapto de seres humanos por presuntas criaturas extraterrestres- pusieron el grito en el cielo cuando conocieron los resultados de las pruebas realizadas en el Hospital de Anaheim (California) por el profesor Alvin H. Lawson en colaboración con el Dr. W.C.McCall, especialista en hipnosis clínica. Tales pruebas consistieron en hipnotizar a 16 voluntarios con escaso o nulo conocimiento sobre el tema OVNI, para inducirles un escenario de rapto imaginario. Durante el trance hipnótico, los individuos fueron interrogados uno a uno acerca de su presunta experiencia de abducción para que revelaran detalles concretos de la misma. Los expertos descubrirían asombrados que sus relatos contenían situaciones e imágenes que no se diferenciaban lo más mínimo de las supuestas abducciones “reales”. Este hecho llevó a los especialistas a concluir que las experiencias de rapto son una especie de alucinaciones mal interpretadas. Pero eso no era todo. “Más adelante descubrimos que las imágenes y los sucesos que aparecen en los informes sobre raptos por OVNIs no sólo se parecen a las imágenes y los sucesos de varios procesos psicológicos, sino que también son llamativamente similares a los relatos de aquellas personas que, por alguna causa, han revivido los recuerdos de su nacimiento”, confiesa Alvin H. Lawson. Fue así como en 1981 propuso la Hipótesis de los Recuerdos Perinatales (HRP), que se vio respaldada con las investigaciones sobre drogas psicodélicas efectuadas por el psiquiatra checo Stanislav Grof. Esta hipótesis establece que una experiencia de abducción no es sino una historia involuntaria y fantasiosa cuyo contenido -eminentemente arquetípico- está basado en los recuerdos perinatales inconscientes del sujeto. Al parecer, los 300 informes conocidos sobre abducciones están repletos de imágenes perinatales. Así, para estos estudiosos no es de extrañar que los alienígenas raptores presenten tanta semejanza a los fetos humanos, que el interior del OVNI nos recuerde la placenta, las puertas del OVNI el cuello uterino, los haces de luz el cordón umbilical, etc. etc.

 

Uno de los máximos críticos de esta hipótesis es David M. Jacobs, profesor de historia en la Temple University (Pensilvania), quien sostiene que los voluntarios del experimento de Lawson, a diferencia de los abducidos “reales”, no sintieron emoción alguna durante la hipnosis. Respecto a la HRP, en su obra “Secret Life” (1992) apunta que “los abogados de esta teoría no explican por qué los salidos del vientre materno por medio de la cesárea relatan lo mismo que el resto. Tampoco explican cómo encaja cualquier otro material sobre raptos en el escenario de la teoría del trauma del nacimiento”.   

 

El profesor Lawson se defiende de estas acusaciones argumentando que para probar la falsedad de su hipótesis solo se necesita una serie de casos de abducción verificables que no contengan ningún elemento perinatal. “Los casos sobre raptos por OVNIs que carecen de datos perinatales son tan escasos como los extraterrestres mismos -asegura convencido-. Como resultado de esto, la proporción entre evidencias perinatales y raptos es de 300 a cero a favor de las probables alucinaciones perinatales y en contra de los raptos verificados”.  

 

No hay duda de que los trabajos de Lawson nos ofrece un nuevo y sugerente dilema dificil de descifrar, como tantos otros que nos plantea el enigma OVNI...

 

                                                                                                                                   MOISES GARRIDO

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