7D: Debate descafeinado (reflexiones de un ciudadano).


Ayer 7 de diciembre 2015 se produjo el tan esperado debate político de los tres candidatos con más posibilidades a la presidencia del Gobierno: Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Ciudadanos), Pablo Iglesias (Podemos) y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (PP), en representación de Mariano Rajoy (que prefirió mantenerse al margen y lo ha seguido junto a su familia desde Doñana), quienes debatieron durante dos horas en Antena 3 y La Sexta.

Los tres candidatos confrontaron sus programas y recriminaron a la vicepresidenta la mala gestión del gobierno, Santamaría se limitó a defender su gestión durante los últimos cuatro años de Gobierno del PP, ya que al fin y al cabo, ella no es la candidata del PP y demasiado hizo por salvar la cara del actual presidente Rajoy.

La parte del debate en que la mayoría de los ciudadanos esperaba obtener alguna respuesta e incluso escuchar una disculpa por parte del presidente Rajoy, en lo referente a la corrupción establecida en el PP, se quedó en agua de borrajas.

Ante los duros reproches que los tres candidatos hicieron a la vicepresidenta por los casos de corrupción que han afectado al Partido Popular (Caso Bárcenas, Rato, Bankia, la Gürtel, Púnica Valencia, etc.), ésta se limitaba a señalar con “y tú también” a los casos habidos en el PSOE, como los ERES de Andalucía, o a comparar el caso del que fuese segundo de Pablo Iglesias y fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero (una supuesta liquidación de impuestos errónea, que no admite comparación con el caso de Bárcenas) con el caso del tesorero del PP Luis Bárcenas.

Paradójicamente, Albert Rivera (Ciudadanos – derechas) y Pablo Iglesias (Podemos –izquierdas) se llevaron mejor en el debate entre ellos (sus programas) que entre el PP con Ciudadanos o PSOE con Podemos.

Las propuestas de cada candidato según sus respectivos programas fueron expuestas, donde Pedro Sánchez (PSOE), enfatizó que derogaría la ley de la reforma laboral de Rajoy en su totalidad si bien no iba a bajar los impuestos, por lo que negociaría un aplazamiento de la deuda con la “Troika”. Pablo Iglesias (Podemos), fue más allá y dijo que derogaría tanto la reforma laboral de Rajoy, como la que hizo el PSOE en 2010, ofreció muchas más alternativas sobre el aumento del salario mínimo y argumentó su programa. Albert Rivera (Ciudadanos) insistió en su modelo de contrato único de trabajo, muy criticado por los otros candidatos, como la novedad de su programa. Por su parte, la vicepresidenta Santamaría (PP) dijo que su gobierno iba a bajar los impuestos (se le recordó que eso mismo ya lo prometió el ahora presidente Rajoy en la campaña anterior y nada mas ganar las elecciones hizo todo lo contrario, subiendo los impuestos y haciendo recortes sociales de todo tipo), y que también iba a crear una especie de cheque familiar para las familias uniparentales, pero que no quedó muy clara su aplicación.

En conclusión, si alguien esperaba un debate definitivo y esclarecedor, me temo que exceptuando la intervención de Pablo Iglesias, que estuvo por encima de los otros candidatos, quien no lo hubiese podido ver, tampoco se perdió nada nuevo, a excepción de ver como el candidato del PP, el presidente Rajoy, delegó su asistencia en la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, quien sin duda, a pesar de no ser candidata, le salvó los muebles a Rajoy.

Quizás este debate haya servido para que algunos indecisos se decidan por fin a votar a aquellos que crean que van a defender mejor sus derechos. Visto las diferentes opciones de programas, queda claro que la “izquierda” representada por Podemos es sin duda la opción que más beneficia al trabajador; le sigue el programa del PSOE, aunque sólo fuese por aquello de que promete derogar la reforma laboral de Rajoy; y ya como la opción de “derechas” nos queda Ciudadanos, que sin ser la “derechona rancia”, cumple con los parámetros de una nueva derecha más abierta que la actual derecha del PP.

Ahora aún quedan 12 días para decidirse por qué partido votar, quién cree el ciudadano que le va a representar mejor y quien va a defender sus derechos. La lógica nos dice que el trabajador y la mal llamada clase media, debería votar a los partidos de izquierdas, mientras que los ricos y mejor aposentados seguirán deseando que continúe este actual gobierno de la derecha rancia. Pero ya se vio en las anteriores elecciones como la lógica brilló por su ausencia. Veremos que sucede en esta ocasión.


© 8 diciembre 2015 José Luis Giménez
www.jlgimenez.es

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