“A río revuelto, ganancia de pescadores”


Este popular refrán español, define claramente la situación en la que se vive actualmente en nuestro país.


Por un lado, la general desconfianza del ciudadano hacia los estamentos públicos, provocada por una marea de casos de corrupción política y de prevaricación de jueces, que no hace más que minar cada vez más las esperanzas de cualquier ciudadano honesto.

El bipartidismo en nuestro país se ha revelado como tóxico, improductivo e ineficaz. Da la impresión de que es igual a quien se vote: PSOE o PP (izquierda o derecha, respectivamente), han acabado haciendo lo mismo: perjudicar seriamente al país y a los ciudadanos de a pie.

Los últimos mal llamados “recortes” sociales (en realidad se han eliminado de un plumazo varios derechos constitucionales y sociales), llevados a cabo por el partido en el gobierno, Partido Popular (¡hay que ver que ganas de llamar “Partido Popular” a algo totalmente impopular!), han llevado a la ciudadanía a sufrir un verdadero estado de sitio, esperando el momento del ataque final.

Y es precisamente en esta situación donde los “pescadores” quieren conseguir su gran captura.

Es más que evidente que el actual gobierno ha perdido toda credibilidad ante la opinión pública, tanto a nivel nacional como internacional; sobre todo a raíz del caso “Barcenas”, donde el tesorero del partido en el gobierno, ha declarado ante el juez, cómo dicho partido se ha estado financiando ilegalmente durante varias décadas, además de pagar sobresueldos en dinero “b” (también llamado dinero negro, al no ser declarado oficialmente) a los principales dirigentes de dicho partido.

Para más INRI, el presidente, Sr. Rajoy, es muy reticente a dar cualquier tipo de explicación a la ciudadanía, lo que hace que la desconfianza general cada vez sea mayor. Y por consiguiente, la petición de dimisión del actual gobierno así como la convocatoria de nuevas elecciones generales está en todos los ámbitos del País.

El sentido común nos dice que, si alguien que ya ha gobernado, lo ha hecho muy mal, si vuelve a salir elegido, volverá a hacerlo mal. Pues ambos partidos han tenido sobradas oportunidades para rectificar durante su mandato y ninguno de ellos lo ha hecho.

Decía Abraham Lincoln: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Ahora ya no se puede seguir engañando más a la gente, el pueblo está harto de tantas mentiras, promesas incumplidas, y constantes casos de corrupción política en miembros que deberían ser y dar ejemplo de honestidad.

No necesitamos cambiar de color en el partido de gobierno; lo que necesitamos es cambiar el sistema que ha permitido que la corrupción se instale en el poder y, cuando es descubierta, apenas sufre el correctivo correspondiente. Actualmente, la ley no es igual para todos, y debería serlo.

A un pobre desgraciado que no tiene trabajo y se ve obligado a robar para comer, lo encierran en la cárcel, mientras que a un ladrón poderoso de guante blanco, no sólo no va a la cárcel, sino que encima le otorgan otros puestos de directivo en las grandes empresas a las que han estado beneficiando cuando ostentaban el poder. Estos hechos se están viendo a diario en los medios, ya no es posible seguir ocultándolos e intentando engañar una vez más al pueblo. El pueblo es paciente y prudente, pero no es tonto.

No podemos esperar que aquellos que lo han hecho todo mal y han tirado por la borda cientos de años de lucha en pro de los derechos civiles, sociales y humanos, ahora vayan a cambiar y hacerlo bien. No, no nos engañemos, ¡y menos aún dejemos que nos vuelvan a engañar!

Una vez más, como tantas otras veces en el pasado, va a tener que ser el pueblo quien ponga manos a la obra y busque las soluciones que la clase política de este país no ha sabido encontrar.

Habrá que trabajar duro, seguro, pero siempre será con la esperanza de que entre todos se puede.

¡SÍ PODEMOS!

 

© 2013 - José Luis Giménez

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