Aclarando que es gerundio… y no es sólo un sinónimo de un programa de lavado.

Tengo que aclarar mis palabras una vez más. Y no es porque crea que no me expreso bien, modestia aparte, creo que lo hago con diáfana lucidez.

La aclaración viene a cuento, por cuanto al criticar a los políticos corruptos, mentirosos, falsarios, manipuladores y demás adjetivos que les son aplicables, siempre hay algún alma caritativa que me increpa por “meterme” con dichos políticos y con las gentes que les votan.

Pues bien, tal como ya he mencionado en otra ocasión, “sarna con gusto no pica”. Y con ello quiero decir que: si quien vota a dichos políticos corruptos y demás fauna, lo hace porque se siente bien, le gusta como le roban o le mienten, o es porque quizás necesita experimentar algún tipo de sadomasoquismo intelectual, a mí personalmente, me la trae al pairo. Lo malo de ello, es que cuando dichos políticos corruptos roban, no sólo roban a sus votantes, sino que nos roban a todos, incluso a los que ya les veíamos venir de lejos y estamos hartos de avisar a los ignorantes (¡ojo, no es un insulto!, sino que me refiero a los que desconocen o no tienen información – que hay que aclararlo todo, que luego me atacan como arpías). Y es ahí donde ya no me da igual. Si a dichos votantes les gusta que les mientan, les engañen y les roben, me parece muy bien. ¡Pero que lo hagan sólo con sus dineros, no con los míos!

Así que, cada vez que me lean denunciar y “meterme” con dichos políticos y votantes, que sepan que me asiste la razón y el derecho a hacerlo, pues están haciendo uso de mis impuestos para arruinar mi hacienda, mi país, mi patria. Y aunque Hacienda es de todos, parece que algunos quieren que únicamente sea de ellos.
Así que ya lo saben Sres. votantes de políticos corruptos, si quieren seguir votándoles, ¡háganlo sólo con sus dineros! Pues no se trata de diferentes opciones o ideas políticas, con las que no he dicho nada en contra, mientras no reprima mis derechos, sino que les pido que hagan un esfuerzo para empatizar con aquellos a los que, sin quererlo ni beberlo, tenemos que comulgar con ruedas de molino.

Y ya para acabar, decir que, quien vota a un corrupto sabiendo de su corrupción, es tan culpable como éste, pues se hace cómplice de su corrupción, ya que sin su voto, el político corrupto no podría seguir robando.

La libertad de uno acaba donde empieza la del otro.

 

© 2015 José Luis Giménez
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