Ande o no ande… burro grande.


El sabio refranero español, suele decir cosas, que sólo la experiencia puede confirmar.

Y viene a colación, por cuanto hay demasiado cuento con respecto a la última moda de las grandes editoriales, o lo que es lo mismo: las que ostentan el monopolio de qué es editable y qué no lo es.

Y es que uno no sale de su asombro cuando, por ejemplo, se lanzan al ataque mediático, determinadas campañas de marketing, donde lo que se vende no es la calidad del burro, sino su tamaño, y me explico:

Según la moda impuesta por las principales editoriales, los libros de ficción, osease, "las novelas" (para que todos nos entendamos), no bastan con que cuenten una historia de la forma más clara y concisa posible, o qué se narre una historia más o menos verídica, con los datos precisos, sin añadiduras extravagantes o fuera de contexto. No señores, ahora lo que impera es que el libro en cuestión contenga un mínimo de 800 (ochocientas) a 1.000 (mil) páginas. Un mamotreto de tal calibre que, más que un objeto de disfrute y relajación mental, se convierte en una especie de cilicio o penitencia, sobre todo, por los más de dos kilogramos que suele pesar el susodicho, y el cual hay que sostener estoicamente sobre las manos, y a poder ser, a la vista de los demás viajeros o transeúntes del metropolitano o del autobús de marras. Y es que un mamotreto de tales características da muy buena imagen. Hasta diríase que el individuo que lo sostiene --a duras penas-- es una persona de indudable calidad intelectual. Sobre todo, por eso de que, a mayor tamaño del libro, mayor capacidad de comprensión del lector… o eso deben imaginarse.

Para contar una historia entretenida, con un buen argumento y hasta con el misterio necesario, no es preciso recopilar los editoriales de los 200 últimos periódicos, por poner un ejemplo. Ni tampoco entremezclar 40 historias diferentes, que al final uno no sabe cual era la historia original con la que empezaba la novela… pero es que claro, si hay que rellenar más de 800 páginas, ya me dirá usted como se hace.

Salvo escasas excepciones, la mayoría de estos mamotretos, al final sólo sirven para adornar la librería, puesto que ni te enteras de que va la historia, o si has tenido la suficiente paciencia como para acabar de leerlo, al final acabas más confundido que al principio. Claro que no vea usted lo que "mola" tener un mamotreto de esas características en la librería y decirle a las visitas que se lo ha leído varias veces, porque le encanta analizar su peculiar estilo literario.

Y uno que en esto de la escritura es muy sencillo, tanto que, en vez de escritor, me considero un "escribidor", no dejo de pensar en la razón que lleva al autor de tamañas obras literarias, a necesitar más de 800 páginas para resumir la historia, diciendo que el asesino era el padrastro del novio gay del mayordomo.

Pero como no quiero hacerme pesado, y haciendo gala una vez más del sabio refranero español, acabaré mi comentario con otro refrán que dice:

"Lo bueno si breve, dos veces bueno"

Cordialmente,

José Luis Giménez
www.jlgimenez.es
jlgimenez@jlgimenez.es

 

 

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