El buen rumbo


Cuando sufrimos algunos de los cientos de abusos que suelen cometer las grandes compañías multinacionales contra los usuarios, solemos aceptar con resignación que no hay nada que hacer, que ellos tienen el poder, o como se suele decir castizamente, “la sartén por el mango”. Pero eso no es cierto.

Y es que, a los poderes fácticos (Instituciones religiosas, políticas, grandes monopolios, capitalistas, etc.) no les hace ninguna gracia que la gente, el pueblo, el vulgo... o como se prefiera llamar al público en general, tome consciencia de la realidad.

Existe un arma muy poderosa que temen todos los caciques, dictadores y poderes de facto: LA INFORMACIÓN Y LA UNIÓN DE LAS PERSONAS. Si estás informado y en unión con otros más, te convertirás en un arma muy peligrosa para estos esbirros.

Tú eliges: ser un vasallo toda tu vida, o vivir en libertad como un Ser humano.

¿Y cómo puedes dejar de ser un vasallo de los poderes fácticos?

La Sociedad actual es como un gran buque de guerra o portaviones, por lo que no se puede pretender tratarla de igual forma a como si fuese una pequeña barca de remos.

A una pequeña barca bastará con mover un remo hacía un lado u otro para conseguir que ésta gire y tome el rumbo que deseamos. Con un gran buque o un portaviones, esto no es posible. Para que un gran barco gire y cambie de rumbo se necesita más tiempo y recorrido para efectuar la maniobra, lo que en algunos casos supone no conseguir cambiar el rumbo a tiempo, colisionando con el gran iceberg que provocará su hundimiento, o no pudiendo evitar la colisión del torpedo que se dirige directo a su línea de flotación.

La Sociedad está siendo atacada por ambos flancos: por un lado, los poderes fácticos, impidiendo que el gran público adquiera toda la información, a fin de preservar su poder y dominio sobre la sociedad, y por otro, los que se dicen representantes de la ciudadanía; individuos que se consideran de una casta superior y cuya dedicación, lejos de estar al servicio del ciudadano, está al servicio de los poderes fácticos. Si alguien aún tiene dudas, sólo tiene que recordar los últimos cambios en la Constitución, o la “fabricada” crisis económica, creada exprofeso para beneficiar exclusivamente a la banca, es decir, a uno de los mayores poderes de facto: el capital. Y todo ello con la inestimable ayuda de los supuestos representantes del pueblo. Sí, por supuesto me refiero a la clase política. Y aunque sé que existen cargos municipales a los que se les encuadra dentro de dicha clase política, no me estoy refiriendo a éstos, pues quizás sean los pocos o únicos que se salvan de la quema, aunque como siempre, existen excepciones.

Por lo tanto, si quienes deberían velar por la seguridad, y la correcta aplicación de las leyes (las justas, claro, que ya sabemos que hasta en las leyes está la trampa), no lo hacen, y muy al contrario, actúan en perjuicio de quienes dicen representar (muchos de ellos ni siquiera elegidos democráticamente, lo que ya de por sí es un escándalo inaceptable en una democracia real), no queda más remedio que tomar al toro por los cuernos, como dice el refrán, y actuar en consecuencia en la medida de nuestras posibilidades.

¿Y cuáles son estas medidas que sí podemos adoptar?

Pues muy sencillo; si tenemos en cuenta que la Sociedad es como un gran barco, al que no podemos hacer cambiar el rumbo de golpe, sólo nos queda la opción de hacerlo poco a poco, en la medida de nuestras posibilidades. Y estas posibilidades pueden ser muchas, sobre todo, si NOS INFORMAMOS Y NOS UNIMOS.

¿Qué es lo que le puede hacer más daño a un poder fáctico, como por ejemplo una gran compañía, una secta religiosa, un partido político, etc.?

Pues en el caso de las compañías, está claro que lo peor que les puede pasar es que el público deje de comprar sus productos; a una determinada secta o institución religiosa, que la gente deje de asumir sus grandes gastos injustificados y que no están de acorde a la doctrina que predica; a un partido político dejar de votarlo, por no haber cumplido con el programa por el que fue elegido (en este caso por desgracia tenemos varios ejemplos en nuestro país); y en definitiva, dejar de aportar a dicho poder de facto aquello con lo que obtiene el poder.

Hace meses, inicié una campaña contra una de estas grandes compañías multinacionales, en concreto se trata de Samsung Electronics de España, y todo porque no me hicieron entrega de una Tablet que venía incluida en la compra de un televisor. Yo cumplí con todos los requisitos para que me fuese entregada la mencionada Tablet, pero dicha empresa se negó a hacerme entrega de la misma alegando que no había enviado la documentación solicitada, cuando si fue enviada y hasta les adjunté los justificantes de ellos mismos conforme habían recibido todos los datos correctos. Aun así, al no recibir respuesta de la compañía, interpuse una denuncia en el Departamento de Consumo de la Generalitat de Catalunya, sin recibir ninguna respuesta. Como quiera que la tablet la necesitaba para mi hija, ya que está estudiando bachillerato y la necesitaba en sus estudios, tuve que comprar una nueva tablet (por supuesto de otra marca), pero no por ello, he dejado de seguir exigiendo una respuesta afirmativa de Samsung. Por lo cual inicié una petición pública en Change.org

 http://www.change.org/es/peticiones/samsung-electronics-es-alcobendas-madrid-que-samsung-entregue-la-tablet-ofertada-en-la-compra-de-un-tv

Con la finalidad de que dicha compañía multinacional sepa que los usuarios podemos unirnos y defender nuestros derechos.

Ya sé que todavía somos pocos, pues desgraciadamente, una gran parte de la gente no es consciente de que todo esto es por ellos también, es decir, es por todos nosotros.

Este es el tipo de acción al que me refería al principio; no podemos cambiar a la Sociedad de golpe, pero podemos contribuir a que se vaya situando en la dirección correcta con este tipo de pequeñas acciones que, aunque no lo creamos, sí ayuda a girar al barco y a colocarlo en el buen rumbo.

 

© 2013 - José Luis Giménez

www.jlgimenez.es

 

 

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