Choque de trenes, análisis prohibido.


El miedo es el peor de los males y, hasta se podría decir que, consecuentemente, es el que promueve una vida más insulsa, menos activa, menos comprometida y posiblemente mucho más cómoda para quien así prefiere vivirla.

Y es que puestos a analizar la situación política actual del país, resulta obvio que estamos siendo gobernados por una banda de incompetentes (políticamente hablando). Basta con acudir a las hemerotecas o echar una ojeada a los diarios. Es decir, que no es necesario poseer una licenciatura en ciencias políticas o en economía, para darse cuenta de que nos están empujando hacia el abismo.

Un abismo al que ya caímos en el 36, con una guerra civil fratricida, que sí bien no deja de ser una guerra, es la peor de las guerras que se puedan dar, pues se matan entre hermanos, entre padres e hijos. Y no se matan por una supervivencia vital, no; se matan por ideologías políticas enfrentadas, lo que la hace aun peor.

La falta de tolerancia y respeto a las costumbres, ideologías o creencias, es una de las causas principales de dichos enfrentamientos, los cuales son irremediables cuando ninguna de ambas partes está dispuesta a escuchar a la otra.

Es como si, en un hipotético partido de fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid, únicamente se tuviera que aceptar el juego de Messi por un lado y de Ronaldo por el otro, como si no hubiese otros diez jugadores por cada equipo, que son los que realmente van a tener que jugar todo el partido.

Es como cuando la madre envía al hijo a comprar comida para toda la familia, y le entrega un billete de 100 euros para una compra que no debería superar los 50, pero al reclamarle la madre el cambio, el hijo alega que la madre no sabe bien lo que costaba la compra y que ésta era más cara o directamente le sisa, diciendo que ha costado más de lo que realmente vale. Quizás este no sea un buen ejemplo, pero la madre (los ciudadanos), saben lo que cuesta la compra de la comida, porque ya lo ha hecho ella muchas veces y no le vale que le cuenten “cuentos chinos”, cuando en realidad el cambio, esos 50 euros, se los ha gastado el hijo en comprar chucherías o coches de “scalextric”, por poner un ejemplo.

Luego vienen las excusas de mal pagador, o meter a terceros de por medio, para desviar la atención de lo que realmente ha sucedido. Y la discusión se torna irremediable, pues ya no es solo un hijo el que no ha hecho lo que debía, resulta que han sido los dos mayores en los que recaía toda la responsabilidad, los que mienten a la madre para no aceptar que se han gastado el dinero que no debían en caprichos personales, dejando al resto de sus hermanos pequeños sin los recursos que necesitan para sobrevivir dignamente.

Y mienten, mienten y manipulan… e intentan convencer a la madre de sus engaños. Sin importarles que sus mentiras puedan empujar a su madre al abismo.

Sr. Más y Sr. Rajoy, déjense de jugar a “choques de trenes” y siéntense a dialogar. No por ustedes, sino para evitar que la madre sea empujada al abismo.

Jugar con el miedo de las personas es muy peligroso, pues cuando se pierde el miedo, ya no hay nada más que perder.

 

© 2015 José Luis Giménez
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