Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo.


Hace 2.500 años Confucio dijo: "Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo." Y a pesar del tiempo trascurrido, no ha cambiado nada. Lo explicaré de otra forma:

Hace tiempo que vengo observando como se dedica un tiempo valioso en debatir sobre si tal o cual señal o pista, lleva hasta un determinado lugar, hecho o situación. Incluso se han escrito ríos de tinta (léase eso que algunos llaman libros) “mareando la perdiz”, es decir, discutiendo sobre el sexo de los ángeles, antes de comprobar la real existencia de éstos.

Y todo esto viene a cuento pues, no deja de asombrarme como, libros que no explican, ni exponen, ni demuestran nada de lo que en ellos se dice, son aclamados por esos “necios” que se limitan a mirar el dedo del sabio, cuando éste señala a la Luna, en vez de preocuparse de la realidad de Selene. Y es que en esto de los “misterios sin resolver”, hay mucho autor misterioso que al parecer lo tiene muy claro. Y no me refiero a la resolución del “misterio” en sí, sino a la forma en cómo puede sacar una buena tajada contando en uno o varios “libros” como se dice, le han contado, ha oído, se cree, es posible… que en tal o cual lugar, existan pistas que lleven a demostrar algo que ya se ha demostrado anteriormente por activa y por pasiva. Pero parece ser que a los “necios” les gusta más emplear su tiempo en discutir sobre si fulano conocía el secreto y lo dejó encriptado en un lugar que nadie lo podría encontrar (situación paradójica), que en comprobar la veracidad sobre la existencia o realidad a la que se refieren los “mareadores de perdices”.

Sí, ya sé, diréis algunos… “haciendo amigos, como siempre…” pero qué le voy a hacer si soy así… como dice Serrat en la canción… “nací en el Mediterráneo…”.

 

© 2015 – José Luis Giménez
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