Desánimo


—¿Qué te pasa… te noto triste…?
—Estoy desanimado; sí, bajo de moral, sin interés, chafado… Llegué a creer que explicando las cosas con claridad, de una manera sencilla, sin ambigüedades, podría despertar las consciencias de los que siguen dormidos. Pero no.

La gente sólo lee aquello que le llama la atención, que le hace reír o, en algunas ocasiones, aquello que le obliga a reflexionar. Y algunos reflexionan, sí. Pero sólo un rato o, como mucho, mientras están en el WC sin nada que leer. Así que ni siquiera acaban de sacar una conclusión porque, en el mejor de los casos, suena el aviso del whatsapp y corren a ver quién le está escribiendo. Y se olvidan de qué o sobre qué estaban reflexionando.

—¡Hoy no estoy para pensar! —Se dicen la mayoría— Bastante tengo con llegar a final de mes…

Y dicha mayoría tiene razón. Bastante hace esa mayoría silenciosa o, si no es silenciosa, conformista, o miedosa, o vaya Ud. a saber si no están “gilipollados” con tanto “chemtrails” sobre sus cabezas. Pero sí, sea lo que sea lo que los mantiene en ese estado casi hipnótico, hay que reconocer que cumple a la perfección con su función.

Me he preguntado a mí mismo cientos de veces si, la situación actual de atontonamiento general, no se debería a alguna causa externa a las personas, a alguna especie de envenenamiento general, por alguna especie de droga que anula la capacidad de razonar, echada en el agua, o en el aire… ¡vaya Ud. a saber…! ¡Han inventado tantas cosas estos americanos, que todo es posible!

Porque lo que no es lógico, es que haya tanto “tonto a la tres” suelto por el país, preocupándose más por los goles que ha encajado su equipo de fútbol, o la mala faena que ha hecho su torero preferido, o por conocer el desenlace de la telenovela de la tarde, o de su programa favorito de la tele “Atontálvame”, que de que le hayan robado sus derechos constitucionales, así, sin más… con premeditación, nocturnidad y alevosía.

Es como si la mayoría de la gente, de repente se hubiese vuelto zombi, e igual como éstos, únicamente se preocupasen de caminar hacia adelante con los brazos extendidos, en busca de más gente a quien zombificar. ¿Será por eso que las películas de zombies le gusta tanto a la gente joven? O ¿los videojuegos donde se matan virtualmente a cientos de zombies con todo tipo de armamento? Porque, escribir correctamente, la mayoría de la gente no sabe; pero matar zombies en los videojuegos ¡Son la caña! (no sé si se dice así en el lenguaje actual).

Pero da igual cómo se diga. El caso es que parece que, a la mayoría, todo lo que sucede en este país les “resbala”. Piensan que vendrá una especie de Súper héroe, como el Capitán América, o Superman, y les va a resolver todos los problemas de golpe.  Y si no es un Súper héroe, será el Comandante de la Flota Estelar, que con su nave Enterprise, los salvará a todos del ataque de idiotez que sufren.

Así que ya no sé cómo decirlo: “Se está agotando el tiempo para reaccionar”. Puedes ser un Ser humano que viva con libertad y con dignidad, o puedes ser un animal más de granja, al que alimentan con un pienso especial que los vuelve cada vez más idiotas y manejables para el poder de facto, para los malos de la película (para que me entiendan los que sólo ven pelis de guerra y zombis). Quienes se sirven de dichos idiotas para obtener cada vez mayores beneficios.

Os meten el miedo en el cuerpo… os amenazan, os controlan, os manipulan. Si no os portáis bien, si no accedéis a sus caprichos, a sus leyes, a sus normas… lo vais a pagar muy caro. Las leyes las hacen ellos… y no es para hacer justicia, no. Es para teneros controlados y poder castigaros “legalmente”.

Y ahí estamos todos ahora… en la encrucijada de ser un Ser humano que se preocupa de vivir en libertad y con dignidad o en vivir “sin preocuparnos de nada”, es decir, que sean los que “mandan”, los que decidan por ti, los que te digan si puedes hacer tal o cual cosa, si puedes comer o no, si puedes mear aquí o tienes que hacerlo allí… ¿lo captas?

Pero no importa si les haces caso a todo lo que te digan u ordenen o impongan. Tú seguirás siendo tan sólo un animal de granja más. Nunca jamás podrás decidir más por ti. Esa ha sido tu decisión.

¿Entiendes ahora por qué me siento desanimado?

Creo que te entiendo perfectamente.

 

© 2015 José Luis Giménez
www.jlgimenez.es

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