De la desesperación a la esperanza, pasando por la indignación.


Otro lunes más… (Diréis algunos, como si fuese algo malo…) sí, otro más de oportunidad, de ocasión, de regalo, de felicidad o de consciencia…

Porque puedes contemplarlo como una triste rutina, o como una vuelta al trabajo no deseado, a ese trabajo casi siempre impuesto por las necesidades a cubrir, por esa situación no deseada que te obliga a agachar la cabeza y a obedecer a idiotas que han tenido la gran suerte de nacer en familias con poder, para disponer de una empresa que, a pesar de no tener como objetivo la creación de puestos de trabajo donde el trabajador se sienta realizado con su esfuerzo y aportación, ni siquiera la de ofrecer un servicio necesario para la sociedad, tienen como única misión la de hacer negocio, ganar dinero de la manera más rápida y fácil posible.

No nos engañemos, nadie o casi nadie (para dejar esa mínima posibilidad de que alguien no busque únicamente el negocio), monta una empresa para crear puestos de trabajo, para suplir una necesidad social, en definitiva, para aportar a la sociedad un valor en alza, que no es otra cosa que cubrir una parte de las necesidades de la sociedad actual. La mayoría, todos o casi todos, los que crean una empresa, lo hacen con el único objetivo de hacer negocio, léase: “ganar dinero”, y cuánto más mejor. Desgraciadamente para estos “empresarios”, la necesidad de contratar a trabajadores para conseguir hacer negocio es inevitable. Y es ahí donde buscan la manera de que dichos trabajadores les resulte lo más barato posible, y cuando digo “lo más barato posible” no exagero ni un ápice.

Para más INRI, el pobre trabajador, y nunca mejor dicho: “pobre trabajador”, tiene que soportar que el Gobierno de turno le diga que la “crisis económica” es producto de su mala gestión, de gastar lo que no tenía, de solicitar créditos bancarios para comprarse una casa, un automóvil o pagar las vacaciones a plazos… ¿A quién se le ocurre financiar las vacaciones? Si no se ha conseguido ahorrar lo suficiente, ¡no hay vacaciones! Esto es lo que nos diría Su Señoría el Ministro de Hacienda. Y claro, tiene razón. Un trabajador no tiene derecho a nada, bueno, diremos a casi nada, no sea que aún le quede algo que no se lo hayan “recortado”.

Y como no quiero “amargar” aún más el lunes al pobre “currante” que esté leyendo este escrito, pasaré a desarrollar las otras formas posibles que tiene de contemplar dicha situación.

¡Ah claro, los parados! ¿Creíais que me había olvidado de vosotros…? No. Os estaba reservando para el final. ¡Pobres parados! Sin trabajo, sin subsidios, sin ayudas, sin patrones a los que poder saludar a sus progenitores… en fin. Éstos son los que lo llevan peor… Sí, peor, porque los otros tampoco lo llevan muy bien.

El parado tiene que soportar ser tratado como una especie de despojo social, donde el idiota de turno, que ha conseguido un puesto de trabajo, porque lo “enchufó” el amigo de la familia que está enchufado a su vez en el Ministerio o en alguna empresa relevante, le diga que: “los parados no quieren trabajar”. Y claro, oyendo al Ministro de Trabajo, al de Economía y al de Hacienda, así como a sus “pseudo periodistas” en nómina, ahora dedicados a la noble tarea de ser “creadores de opiniones” favorables al Gobierno, quienes presumen de tener titulaciones de catedráticos en derecho, o doctores en economía, quienes dicen que un “salario” por debajo del salario mínimo profesional del Estado (uno de los más bajos de toda la Unión Europea, es decir, que con menos de 500 euros al mes, cuando el salario mínimo interprofesional medio de la UE está sobre los 2.000 euros), para un licenciado en periodismo que acaba de salir de la Universidad, está bien, pues dicho recién licenciado está súper contento de poder trabajar en “su periódico” por sólo 500 euros al mes, menos del salario mínimo profesional. ¡Claro, ahora se entiende por qué lo que se escribe en “su periódico” parece escrito por idiotas!

Pero desgraciadamente, no son éstos “doctores, catedráticos y licenciados”, los únicos que se “creen” lo que dicen. Y así, asistimos a una especie de “hipnosis general”, donde la mayoría parece sacada de un sanatorio mental, donde se les ha “medicado” con grandes dosis de psicótropos, para mantenerlos en ese estado tan conveniente para los poderes de facto. Y es así como, esos “empresarios” de pacotilla, imitando a los “doctores chimpancés”, ofrecen trabajos de muchas más horas de trabajo de las que legalmente están autorizadas (por poco tiempo, me temo, pues el Gobierno ya ha empezado a ampliar la jornada laboral pagando mucho menos salario por ello), pero por mucho menos salario que el que marca el salario mínimo profesional, a pesar de ser éste uno de los salarios mínimos más bajos de Europa. Y el parado o lo acepta, o se muere de hambre, porque ni siquiera sabe robar como los políticos y banqueros corruptos que han robado todo lo que le pertenecía a la población, al Pueblo por el que se supone trabajaban.

Sí, ya sé… no os estoy dando ánimos… pero no os desaniméis aún.

Al principio decía que hoy lunes, podías tomártelo de maneras distintas, incluso totalmente opuestas. Ahora viene la parte menos negativa.

Seguramente que tú, que has llegado hasta aquí, seas alguien que no está enchufado en ningún ministerio, ni en ninguna relevante empresa, es más, quizás, hasta tengas la mala racha de estar en el paro. Pero sí te voy a decir una cosa muy cierta: Todo se termina. Todo lo bueno se acaba, y de igual manera, también se termina lo malo. Lo que hace que dichos cambios se produzcan antes o después, dependerá de nuestra actitud. Y me explico:

A menos que todo el Pueblo, que toda la sociedad, se ponga de acuerdo para iniciar una revolución social, donde impere la justicia, igualdad, fraternidad y solidaridad, a menos que esto suceda, sólo te queda la opción de cambiar tú.

Tú solo no vas a poder cambiar a los demás. Ni siquiera siendo un batallón entero de infantes podríais cambiar el sistema social implantado. Únicamente cuando todos hayan cambiado a nivel individual, se producirá de forma automática el cambio total de la Sociedad.

Es por eso que la opción más práctica, inteligente y beneficiosa para tu espíritu está en tu cambio individual. En tu manera de ver y entender las cosas.

Tú eres capaz de hacerlo, por eso hoy vuelves a tener de nuevo esta oportunidad. No es un día más, un lunes más, un día triste y gris… no. Es un nuevo día lleno de nuevas oportunidades, donde tú serás quien decida lo que desea que sea su vida. La firme convicción, decisión y confianza en uno mismo, es el arma más poderosa que existe en todo el Universo. Y aunque no lo creas, no importa, porque eso es así. Lo malo es que, si no lo crees, no podrás alcanzar tus sueños, pues los sueños únicamente pueden lograrse cuando se cree firmemente en ellos.

No existe nada imposible ¡Nada! Quien os dice que: “eso es imposible”, os miente. Lo hace porque no quiere que sepáis que podéis hacer lo que queráis, ya que si sois conscientes de vuestro poder creador, dejaréis de ser sus siervos, sus servidores o esclavos.

En estos tiempos revueltos… las fuerzas del mal, de la oscuridad, os están atacando con gran virulencia, porque saben que muchos de vosotros ya estáis despertando de ese aletargamiento al que os han sometido durante milenios. Y temen perder lo que tienen, vuestro miedo. Ellos os controlan porque tenéis miedo. Esa es su gran arma; pero vosotros tenéis otra mucho más poderosa: la capacidad de creer en vosotros mismos, en vuestra capacidad de crear y sobre todo, de amar.

 Cuando todo se hace por amor, amor a la vida, a lo que nos rodea, a sentirnos vivos, a disfrutar de las personas y seres a los que amamos, cuando se vive y se actúa así, no hay nada ni nadie que nos pueda subyugar. No lo olvides, pues tú tienes la llave de tu felicidad.


© 2014 – José Luis Giménez
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