La desfragmentación del sistema operativo 2.0

Resulta más que evidente que España está fragmentada. Pero lo paradójico es que, quienes deberían permanecer en silencio, puesto que cada vez que abren la boca es para soltar exabruptos o provocar a la sensatez, son los que más ruido hacen; un ruido molesto y anacrónico, propio de tiempos medievales, donde el cacique del lugar disponía quien tenía derecho a vivir.

A pesar de que, de acuerdo a la Constitución española, nuestro país está configurado como un Estado de Derecho, lo cierto y comprobado, es que el único derecho que existe es el que se otorgan a sí mismos los caciques del Estado. Una casta de políticos corruptos, negligentes y desalmados, que no se conforman con engañar, manipular y expoliar al Pueblo, sino que además, necesitan subyugarlo a sus despóticos caprichos.

Pero en el colmo de la desgracia, y para más “INRI” y escarnio, el sentido de la justa reivindicación, por parte de un sector de la población, consciente de la precaria y complicada situación de este país, está mal visto; siendo atacado por las hordas de la ignorante mayoría, que prefiere seguir siendo engañada por esa casta caciquea, que los ha mantenido en la ignorancia, haciéndoles creer que, pensar y dilucidar por uno mismo, a fin de actuar consecuentemente, es síntoma de abrazar la revolución y el rebelde proletariado.

 

© 2014 – José Luis Giménez

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