El Ser humano más sabio de la Historia

El Ser humano más sabio de la Historia, vivió hace ahora más de 11.000 años. Iba desnudo con apenas un “tapa rabos” o se vestía con pieles naturales cuando hacía frío (nada de tejidos acrílicos artificiales que provocan alergias o enfermedades raras); comía frutas frescas que tomaba directamente de los árboles, cereales y frutos secos; por lo que se mantenía en un perfecto estado de salud, ya que en su alimentación no se incluían alimentos tóxicos o adulterados; dormía en cuevas naturales, donde la temperatura casi siempre era constante, por lo que no pasaba ni demasiado frío ni demasiado calor, lo que le evitaba sufrir alergias provocadas por aparatos de aires acondicionados; utilizaba el fuego obtenido gratuitamente de las ramas secas o troncos caídos de los árboles, para alumbrarse o para calentarse, además de para cocinar algún alimento determinado, por lo que no tenía que trabajar esclavizado para pagar la factura de la Compañía de electricidad o del Gas; se comunicaba con sus congéneres más lejanos mediante silbidos o sonidos emitidos con caracolas, con lo que practicaba el sano ejercicio de la respiración controlada, sin tener que contratar una tarifa plana de telefonía ni de ADSL; no necesitaba de “Viagra” para mantener relaciones sexuales con su pareja, pues era algo muy normal y habitual, además de una fuente de salud; en caso de tener que desplazarse, lo hacía caminando, y de paso hacía un sano ejercicio, so pena que tuviese que viajar a una tierra lejana, en cuyo caso se montaba en algún animal de carga, respirando el aire libre de la sierra, sin tener que verse obligado a viajar aprisionado en vagones de metro como si de sardinas en lata se tratase. Cuando tenía algún malestar, acudía junto al mar o se iba a contemplar a la Luna y los astros en las noches estrelladas, allí recibía el mensaje que necesitaba escuchar y dormía a pierna suelta, sin remordimientos y sin necesitar tener que acudir a un psicólogo o psiquiatra para que le receten pastillas para poder dormir o dejarlo medio “zombie”. Compartía los alimentos y todo lo que necesitaban entre los congéneres y vecinos, no existía el dinero, pero sí la confianza de que todos compartirían lo que tuviesen, por lo que no se vería en la necesidad de acudir a un banco a suplicar que le “presten” un dinero que previamente ya fue depositado por él mismo, a un interés usurero. Si a algún “individuo espabilado” se le ocurría decir a todos los demás, que le pagasen con más de la mitad de todo lo que consiguiesen, a fin de ser su “gobernante político”, éste era arrojado inmediatamente al volcán más próximo, por tratar de imbéciles a esos hombres libres, a  los que pretendía engañar y esclavizar.


En definitiva; si en la actualidad, le dijesen a cualquier hombre “prehistórico” o de las cavernas, si querría vivir en nuestra sociedad actual; éste miraría a su interlocutor fijamente y le preguntaría si tiene algún tipo de trastorno mental, por proponerle tal barbaridad.


© 2015 José Luis Giménez
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