El peligro de intentar hacer “magia” sin tener pajolera idea de lo que se hace.


Hoy día es muy usual y recurrente leer en algunos “curriculums” de determinados personajillos del mundo del misterio y lo “paranormal” que, a falta de otra ocupación que les suponga obtener unos ingresos económicos que les permitan sobrevivir, se dedican a “solucionar” los problemas de los demás, gracias a sus facultades de “brujos o magos”, cuando ellos, ni siquiera han sido capaces de solucionar el problema que se les plantea cada final de mes de cómo pagar el recibo del teléfono o del alquiler del local donde realizan sus “rituales”.

Y es que el hambre aprieta, y cuando no es el hambre, es la picaresca del estafador nato, que lo único que sabe hacer, es engañar y estafar al ingenuo e incauto que cae en sus redes.

¿Quién no ha tenido alguna vez un desengaño amoroso?, o ¿quién no tiene problemas laborales o de relación de pareja o con algún familiar con el que nunca se ha llevado bien…?

Y ahí está el “profesor” el “maestro”, el “brujo”, el “hechicero” o el “chamán”… por poner sólo unos ejemplos.

Y… ¿qué me dicen de las “expertas” echadoras de cartas del Tarot”? Por no poner un ejemplo de las que fabrican amuletos con piedras adquiridas en los mercadillos de los jueves.

¿Se acuerdan de aquél famoso vidente que era capaz de adivinar el futuro con unas ramitas de perejil o unos nabos o zanahorias en la cabeza…? ¿O qué me dicen del huevo de Pujol…? Por supuesto me refiero a la limpieza con huevo que le practicaba una afamada vidente al ex-honorable presidente.  

Bien, todo vale si el resultado es el esperado… pero aquí viene la pregunta: ¿Realmente están haciendo magia…?

¿Hay quién sabe hacer magia de verdad…?

Según algunos “eruditos” de las paraciencias, el misterio y el mundo de lo oculto, al parecer, basta con adquirir un librito de oferta en el mercadillo de San Antonio, sobre los tratados de magia, para ser un gran mago de renombre. Algunos hasta se autoimponen títulos nobiliarios, ya que así parecen más importantes, aunque al final sólo sean unos simples delincuentes estafadores.

Y como no quiero caer en el mismo error que estos “maestros” de lo oculto y la magia, les recomiendo a mis lectores que cuando compren velas para rituales, que por lo menos sean aromáticas, así el ambiente se perfumará un poco, después de tanta sinrazón “esotérica”.

Pero para los que sí se toman el tema de la magia (en todas sus vertientes) en serio, les diré que sí, que la magia sí existe, y que la magia sí funciona. El único requisito es que, quien la practique, sepa realmente lo que hace; porque el verdadero mago, sí sabe quien pretende hacerle daño, y sí sabe cómo evitarlo, anularlo y lo que es más producente: devolverlo por triplicado a su origen.

Así que ya lo saben “magos y brujos” del tres al cuarto, miren bien a quién le quieren enviar algo… no sea que se les devuelva multiplicado por tres, intereses a parte.

 

© 2015 – José Luis Giménez
www.jlgimenez.es

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