El radical que quería cambiar el mundo


Hacía pocas horas que había entrado en vigor la Ley Mordaza, perdón, quise decir la Ley de Seguridad Ciudadana; y los medios informativos del aparato de gobierno ya estaban publicando las primeras detenciones.

En los periódicos más afines al gobierno se podían leer titulares como este:

“RADICAL ANTI SISTEMA DETENIDO POR ALTERAR EL ORDEN Y PROMOVER LA REBELIÓN”

Debajo de dicho titular, aparecía la fotografía del susodicho radical anti sistema. Se le podía ver con largos cabellos y una poblada barba (aunque bien cuidada), así como vestido con una larga túnica que apenas dejaban ver los pies calzados con unas sencillas sandalias.

A su alrededor habían cientos de personas que parecían estar escuchando atentamente su discurso.

El “periodista” que se hacía eco de la información del titular del periódico, hacía mención de las palabras del citado radical anti sistema:

“El radical anti sistema, lanzaba una tras otra, varias andanadas de frases provocativas, así como incitaba a la rebelión”.

Entre sus frases más provocativas, aludía continuamente a que había que repartir todos los bienes materiales entre todos los seres humanos. Que el rico debería repartir su dinero con el más necesitado, vender sus posesiones si era preciso y seguirle a él.

También insistía en que todos somos hermanos y que por lo tanto debemos amarnos los unos a los otros, incluso, subrayó, que había que amar al enemigo.

Los allí presentes, cada vez estaban más conformes con las palabras del radical anti sistema, por lo que el sentimiento de paz y amor estaba invadiendo el lugar.

Menos mal que la policía anti disturbios no tardó en hacer su aparición y pudo deshacer aquella peligrosa manifestación, deteniendo al violento radical anti sistema, el cual fue conducido a las dependencias policiales, quedando detenido hasta que el juez decrete su libertad provisional o su encarcelamiento.

Fuentes oficiales confirmaron la identidad del peligroso sujeto radical anti sistema. Dice llamarse Yeshúa de Galilea, aunque añade que muchos lo conocen mejor por su alias latinizado: Jesús de Nazareth.

Las autoridades manifiestan su satisfacción por el gran éxito que está teniendo esta nueva Ley de Seguridad Ciudadana.
(Fin del artículo).


Cuando me desperté, seguía teniendo dudas de si todo aquello no había sido más que el producto de una pesadilla, pero por otro lado, temía que al bajar a la calle, los titulares de los periódicos publicasen la noticia tal como la había soñado. Permanecí reflexivo por unos instantes y decidí hacer mi vida como cada día, a fin de cuentas, si aquello había sucedido de verdad, era porque esta sociedad así lo ha querido.

 

 

© 2015 José Luis Giménez
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