¡Esto con Franco no pasaba…!

—¡Esto con Franco no pasaba…! —gritaba una señora anciana, toda ella enjoyada, vestida con un lujoso abrigo de piel de foca, cargada de medallas de oro o algún metal, tan resplandeciente, que hasta cegaba la vista.

—Diga Ud. que sí… —le respondía otra señora que competía con la anterior en joyas y medallas.

—Es que no hay derecho… Rajoy es muy blando… está permitiendo demasiado… ¡yo no sé cómo permite que digan tantas cosas malas de él y su partido! ¡Jesús María y José! —dijo la primera señora santiguándose.

—Diga Ud. que sí… —volvía a responder la segunda señora.

—Es que me hago cruces… oiga… ¿cómo se puede permitir que un joven desarreglado, con esas coletas, se dirija al país por la televisión para criticar a nuestro señor presidente…? ¡Qué desvergüenza! Y encima decir que nos están recortando los derechos sociales y constitucionales… ¡Qué desvergüenza!

—Diga Ud. que sí… —repetía la segunda señora.

—Con Franco esto no hubiese pasado… ya se habría encargado de mandar a ese de la coleta a alguna cárcel de El Aaiún en el Sahara…  

—Diga Ud. que sí… —volvió a responder la segunda señora.

—Ahora que esos se van a enterar… Una cosa que ha hecho bien Rajoy, es esa nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que no sé por qué la llaman “Mordaza”. Ahora van a tener que medir muy mucho sus palabras ¡Y nada de manifestaciones ni de derechos pamplinas! ¡Trabajar! Eso es lo que tienen que hacer todos esos vagos que ya son más de cinco millones. ¿Se da cuenta Ud.? ¡Más de cinco millones de vagos que no quieren trabajar! ¡Con Franco esto no pasaba! ¡Para eso teníamos la Ley de vagos y maleantes!

—Diga Ud. que sí… —insistía la segunda señora.

—Pero sabe qué… que por lo menos Rajoy defiende nuestros ideales, a nuestra Santa Madre Iglesia y la moral imperturbable, ante tanto ataque bolchevique…

—Diga Ud. que sí… —musitó la segunda señora.

—Así que, todos los españoles de bien, tienen que seguir votando a Rajoy y al PP, para que España no caiga en manos de los rojos, de esos bolcheviques y muertos de hambre, que nos quieren arrebatar lo que tanto nos costó ganar en nuestra Santa Cruzada, en la Guerra Civil del 36.

—Diga Ud. que sí… —insistía la segunda señora.

—Y Ud. también votará a Rajoy y al PP, ¿verdad señora?

—Diga Ud. que sí…

Apenas habían terminado su interesante conversación, cuando se acercan dos enfermeros buscando a las dos ancianas…

—Pero Sra. Luisa y Sra. Anselma, ¿no les tenemos dicho que no pueden salir del jardín de la residencia…? ¿Y si les llega a atropellar algún automóvil…? ¿Y si les roban o hacen daño…?

La primera Sra. llamada Luisa, mira fijamente  su compañera y le dice:

—Ves lo que te decía Anselma… ¡Esto con Franco no pasaba!

 

© 2015 - José Luis Giménez
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