El Gran Cambio

 

Asistimos a los albores del Gran Cambio ya anunciado hace más de mil años. Los pueblos nahuas, y en concreto los mayas, ya lo predijeron. Pero no estamos hablando del supuesto fin del mundo físico, tal y como lo conocemos, no.

Nos referimos al final de una era, de un mundo basado en el consumo desmedido, sostenido por la hipocresía de las leyes que, lejos de servir para aplicar justicia, son utilizadas únicamente para beneficiar al poderoso.

La crisis mundial financiera estaba cantada hace decenios… sino siglos. No hace falta ser un doctor en economía para darse cuenta de que no se puede sacar de donde no hay, y basar todo un proceso social en el autoconsumo desmedido y en la acumulación de capital con el único fin de marcar diferencias sociales. No puede resultar jamás. Es un sistema que ya nace con fecha de caducidad.

La evolución tecnológica, industrial y espiritual de la sociedad humana actual, hace que sistemas sociales utilizados hasta ahora, hayan quedado obsoletos. El Ser humano es gregario por naturaleza. Necesita de sus congéneres para convivir en el estatus actual alcanzado. Pero no precisa de sus semejantes tal como lo han venido haciendo hasta ahora los poderosos: mediante cualquier tipo de esclavitud; sino que necesita compartir. La clave de todo está en cooperar.

Cuando el Ser humano llegó a este mundo ( la Tierra ), las montañas, los ríos, los mares, las tierras… ya existían. Por lo tanto, es absurdo pretender apropiarse de algo que él no ha creado, que no ha participado en su creación y que tampoco se ha molestado en conservar. Nada de lo que existe en la Tierra le pertenece al Hombre, y mucho menos otros seres humanos de los que servirse a modo de esclavos o sirvientes.

El concepto de propiedad personal, es lo que ha marcado a la sociedad que conocemos. Donde, “tanto tienes, tanto vales”. Este concepto es obsoleto, mejor dicho: nunca debería haber existido y mucho menos ser utilizado. Pero ha sido la clave de la que se han servido aquellos que han buscado el poder por encima de todo y, ahora, resulta muy difícil desprogramar al hombre, a fin de hacerle entender que este sistema no es el más idóneo para la evolución humana.

Pero estamos inmersos en una profunda crisis financiera mundial. ¿Y qué es eso…? se preguntarán algunos… Pues ni más ni menos que el punto de inflexión al que se llega cuando el autoconsumo no puede sostener la economía de la Sociedad , cuando la acumulación del capital, únicamente sirve para mantener las diferencias sociales, a modo de castas, haciendo que hayan poderosos que puedan disponer de la libertad a su antojo, mientras que esclavizan a otros semejantes, utilizando técnicas de control y sumisión, dignas de la mejor ingeniería intelectual.

Y llegados a este punto, el ciudadano de la calle se pregunta: ¿Qué hacen nuestros gobernantes y agentes sociales para paliar esta grave situación?

Evidentemente nada o casi nada. Mejor dicho, nada positivo que vaya en aras de encontrar una solución al grave problema. Si hubiesen llevado a cabo las acciones correctas, durante los años en que han podido hacerlo, está claro que ahora no estaríamos en la situación que nos encontramos. Por lo tanto, queda claro y resulta más que evidente de que no han hecho nada positivo. Pero eso no es lo peor, lo incomprensible es que, las medidas que ahora adoptan la mayoría de los gobiernos de los países inmersos en esta “crisis mundial financiera” (crisis, por otro lado, creada por las entidades financieras, a las que los gobiernos de turno se han aplicado en “rescatar” de la quiebra, con cargo a los presupuestos generales del Estado y, por consiguiente, de todos los ciudadanos, a pesar de no ser los responsables), no están destinadas a paliar el mayor problema con el que se encuentran los ciudadanos: el desempleo. Sino que provocarán todo lo contrario.

Con las actuales medidas adoptadas por los diferentes gobiernos, entre las que también se encuentran las adoptadas por el gobierno de España, vemos que lo que se potencia no es la creación de puestos de trabajo, no. Lo que se está potenciando es facilitar y abaratar el despido, y por lo tanto crear más paro. Es así de sencillo: 2+2=4. La Patronal está contenta, porque puede despedir cuando quiera y como quiera a precio de saldo, y contratar a otros “trabajadores” (por no llamarlos esclavos) con la mitad del salario y un horario laboral digno de la Edad Media. ¡Así no se crea empleo señores!

Lo que el ciudadano necesita es tener cubiertas sus necesidades básicas, es decir; la alimentación, la vivienda, la sanidad, la educación… y para ello basta con saber utilizar la tecnología y los medios industriales que la sociedad posee actualmente.

Cualquier estado actual, con los medios existentes, puede alimentar, facilitar vivienda, sanidad, educación, etc. con tan sólo una pequeña dedicación o aportación de cada uno de sus ciudadanos. Ni siquiera sería necesario trabajar durante más de ocho horas al día, como ocurre actualmente, para conseguir un salario que ni siquiera cubre todas las necesidades básicas.

El Estado es quien debe proporcionar la vivienda digna, el trabajo y los demás servicios necesarios al ciudadano. No se trata de que el Estado se convierta en el “Papa Estado”, como así lo manifiestan aquellos que están en contra de la socialización, es decir, del reparto de la riqueza entre todos. Ser socialista no significa pertenecer a un determinado partido político, por el mero hecho de que tal partido contenga la palabra socialista. Ser socialista significa aceptar que todos los ciudadanos tengan las mismas condiciones, garantías, oportunidades y sobre todo: bienestar social. Y esto solo es posible mediante un Estado social, el cual no tiene por qué ser comunista, socialdemócrata o cualesquiera de las diferentes ideologías conocidas.

Como dato informativo, me permito aportar algunos ejemplos de cómo podría ser un nuevo orden social.

Facilitar empleo u ocupación a cada ciudadano no es nada complicado: basta con asignar a cada individuo una ocupación para la cual está mejor preparado y, en el peor de los casos, asignarle una función social a aquellos individuos carentes de alguna especialización profesional, o que en un principio no haya demanda social para su especialidad, llevando a cabo tareas muy necesarias para la Sociedad , como por ejemplo, realizar tareas de limpieza de bosques para evitar incendios, limpieza de calles e inmuebles, ayudas a personas mayores, servicios de guarderías, etc. En definitiva, se trataría de que nadie estuviese sin una ocupación necesaria para la sociedad, por lo que desaparecería el concepto de paro o desempleo, ya que todo ciudadano tendría una función a desempeñar en la sociedad. El Estado correspondería económicamente a cada ciudadano de acuerdo a su aportación, pero siempre manteniendo unos límites, tanto en el mínimo, como en el máximo a percibir, por lo que también se eliminaría la posibilidad de que hubiese terratenientes, grandes fortunas, o individuos que acaparasen un gran poder económico. El mínimo vital estaría garantizado, puesto que además el Estado estaría obligado a proporcionar la vivienda y el resto de servicios necesarios, realizando la correspondiente retención en la asignación (nómina) del ciudadano. Tampoco sería necesario utilizar el papel moneda para las transacciones cotidianas, puesto que se podría utilizar el Documento Nacional de Identidad para realizar los pagos pertinentes en los diferentes establecimientos, con lo que además de evitar el robo y la falsificación de dinero, se evitaría también la economía sumergida (la cual ya no tendría sentido). En fin… estas serían, a modo de ejemplo, algunas de las medidas a adoptar a fin de resolver los problemas actuales que nos ha traído la crisis financiera. Al no tener que depender de una moneda única ni de la financiación de la banca (por otro lado, un invento capitalista que sólo beneficia a los poderosos), ya que la moneda únicamente sería utilizada en las transacciones internacionales, no habría que pagar intereses de financiación a ningún organismo extranjero (como ocurre ahora), puesto que todo el Producto Interior Bruto del país sería autofinanciado por las diferentes obligaciones contraídas entre los ciudadanos y el Estado (de hecho, los créditos bancarios no son más que la obligación contraída por el cliente y el banco. No se crea nuevo dinero para prestarlo, es decir, no existe el dinero).

Pero si hay que buscar otras razones, a parte de la negligencia en los respectivos gobiernos, para conocer lo que ha llevado a la precariedad laboral de los ciudadanos, hay que recordar como en muy poco tiempo, las mayores empresas del país, de titularidad estatal, han pasado a manos privadas; enriqueciéndose con ello unos pocos políticos corruptos y otros delincuentes de guante blanco. Ya sólo queda privatizar lo que resta de la sanidad pública, la policía, el ejército y la justicia… Con ello, el ciudadano habrá perdido lo poco que le quedaba de bienestar social.

Con el decreto del gobierno sobre las nuevas medidas laborales para la creación de empleo, no sólo no se va a crear empleo alguno, sino que se destruirá aún más puestos de trabajo. Las posibles huelgas generales, ya anunciadas por el propio presidente del gobierno (Sr. Rajoy), antes de pronunciar las medidas, tampoco van a cambiar nada. Aspecto que el propio presidente ya había asumido al comentarlo. Entonces… ¿Qué le queda al ciudadano?

Está claro que se necesita realizar el Gran Cambio, aunque éste debe hacerse desde la reflexión y la serenidad, pero sobre todo, sin causar traumatismos de ninguna índole si es posible.

Ahora le toca al pueblo decidir su futuro, exigir el Gran Cambio y participar de él, pues nadie que no sea uno mismo, va a resolver sus propios problemas.

 

© 2012 - José Luis Giménez

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