La huelga del 29 de septiembre 2010

O como defender la dignidad ciudadana.

 

Dice una máxima popular que caracteriza a la clase política: “Prometer hasta el meter, y una vez metido, nada hay de lo prometido”.

 

Y es que son tantas las mentiras y manipulaciones que continuamente viene padeciendo el sufrido ciudadano de a pie, por parte de la clase política, que ya casi nadie se cree nada de lo que dicen los políticos.

 

Pero no hay que ir muy lejos para recordar uno de los mayores escarnios a los que ha sido sometido el pueblo llano, el más necesitado, el trabajador, el parado, el jubilado. Me refiero al discurso pronunciado por el actual presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, quien en su alocución ante miles de ciudadanos y afiliados al partido del PSOE, en el mitin celebrado el pasado 16 de mayo del 2009, manifestó con total vehemencia lo siguiente: “ Sí, mientras haya una mayoría socialista en el Parlamento de España, y en el Parlamento Europeo, hum… que no aspiren y que no sueñen a recortes sociales y a recortes de los derechos de los trabajadores, ¡bajo ningún concepto, no va a pasar!

 

El video de dicho mitin puede verse en la siguiente dirección de YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=nEY_qgrqcTo

 

También se puede ver otra “perla” de la vicepresidenta del gobierno Fernández de la Vega , donde afirma que el gobierno no va a recortar el sueldo de los funcionarios. Dicho video se puede ver en YouTube en la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=1n2xvJ7d81E&feature=related

 

Existen otras manifestaciones más del mismo estilo, que no sirven más que para soliviantar aún más los ánimos de los ciudadanos y que cualquiera puede ver en los diferentes medios de comunicación.

 

Después de ver como Zapatero ha incumplido su palabra a todos los españoles, recortando los sueldos a los funcionarios, congelando las pensiones a los jubilados, dejando en precario los actuales puestos de trabajo de todos los trabajadores que ahora, con la nueva ley de Zapatero, podrán ser despedidos por los empresarios simplemente por existir una “PREVISIÓN DE PÉRDIDAS”, con una indemnización como máximo de 20 días por año, como despido objetivo. Es decir, que si un empresario va a ver a la bruja Lola, por poner un ejemplo, y ésta le echa las cartas del tarot y le dice que ve un futuro negro (aunque no le ponga velas negras) ya que no obtendrá los beneficios esperados, la nueva ley laboral, permitirá que el empresario pueda despedir a cuantos trabajadores le dé la gana, con una indemnización máxima de 20 días por año, lo que sin lugar a dudas va a representar una manera muy barata y fácil de despedir y quitarse de encima a los trabajadores más veteranos (que lleven más tiempo en la empresa) y a los que les supondría una mayor indemnización, que hasta ahora ha evitado en muchos casos el ser despedidos. Según Zapatero, de esta manera, se conseguirá crear más puestos de trabajo. Al parecer, este hombre lo ha dicho convencido… ¡y se ha quedado tan tranquilo!

Pues no Sr. Zapatero; lo que Ud. va a conseguir con sus medidas contra el empleo (porque son contra el empleo y no a favor del empleo) es que más de la mitad de la población se quede en el paro, posiblemente con más de 5.000.000 (cinco millones de parados) de los que la mayoría serán mayores de 50 años, sin ninguna posibilidad de volver al mercado laboral, o en el mejor de los casos, que sus contratos de trabajo sean tipo “basura” y en total precariedad. Esto es capaz de entenderlo hasta un niño destetado, por lo que no se entiende que todo un Sr. Presidente de Gobierno, pretenda vender una moto con ruedas cuadradas y sin motor, diciendo que va a ser la moto más veloz del circuito. ¡Por favor Sr. Zapatero, no se mofe más de la paciencia del pueblo! Aunque no le hecho a Ud. toda la culpa, no. Tiene a sus asesores, a sus acólitos, correveidiles, chupópteros y advenedizos que le ríen las gracias, a fin de no perder sus poltronas a las que Ud. les ha aupado; porque los perjudicados no son ellos, sino el ciudadano de a pie.

 

Sr. Zapatero, hay soluciones, pero no son las que Ud. propone. Es una lástima y un desperdicio de dinero en tantos asesores como tiene, para que luego nos venga con esta “milonga”.

 

La oposición tampoco se libra de culpa. Ellos no lo han hecho mejor, y si hubiesen podido evitarlo, tampoco han querido, con tal de ver como Ud. se defenestra junto con un partido que se llama socialista y que ha sido el responsable de la mayor tropelía realizada en medidas sociales desde que estamos en democracia.

 

Los sindicatos tienen que hacer su papel, pues se supone que representan a los derechos de los trabajadores, a pesar de que perciben cuantiosas subvenciones de los presupuestos del Estado (si no me equivoco, creo recordar que José Mª Álvarez, secretario General de UGT en Cataluña, dijo hace pocos días en la radio que la subvención apenas llegaba a los 9.000 millones de euros anuales) y por tanto están obligados a manifestarse en contra de las medidas adoptadas por este gobierno, convocando una huelga general para el día 29 de septiembre. No entiendo el porqué de esta convocatoria más de dos meses después de que ya se conociese el contenido y se hubiese aprobado la nueva ley. En todo caso, debería haberse hecho de forma inmediata.

 

Y ahora viene el dilema de la mayoría de los trabajadores. Nadie está conforme con las medidas adoptadas por el Gobierno, y aunque existe el derecho a hacer huelga, si un trabajador desea hacer huelga, se va a encontrar con algunas de las siguientes situaciones:

1º - Que la empresa lo despida (es un hecho demostrado en la mayoría de los casos).

2º - Que la empresa tome nota de su actitud por haber ejercido su derecho a hacer huelga y pase a formar parte de una lista negra de los próximos trabajadores a ser despedidos con la nueva ley.

3º - Que le sea descontado el salario equivalente no a un día, sino que por lo general suele ser el doble del que le corresponde por día devengado y que por un salario mileurista suele rondar los 100 euros.

 

Ante tales disyuntivas, ¿Quién es el valiente que se atreve a hacer huelga sin temer las consabidas represalias del empresario y en el mejor de los casos, poder permitirse el lujo de que le sean descontados los 100 euros por día, de su sueldo que a duras penas sobrepasa los 1.000 euros al mes?

 

No obstante a lo anteriormente expuesto, el ciudadano de este país no puede soportar más degradaciones. Se le ha quitado la moral y ahora se pretende que pierda la poca dignidad que le pueda quedar.

 

Posiblemente la huelga general no sea la solución, sobre todo, porque se hace fuera de contexto, a toro pasado, como se suele decir, y además, como ya se ha dicho anteriormente, por las represalias que va a sufrir el trabajador. Pero de lo que no cabe la menor duda, es que las medidas adoptadas por el Gobierno, no pueden quedar sin ninguna respuesta por parte del ciudadano.

 

Es por ello que hay que recordar a nuestros ancestros, a nuestros padres, a nuestros abuelos; a aquellos que dieron incluso su sangre para que hoy día pudiésemos disfrutar de un Estado del bienestar que ahora unos pocos nos quieren arrebatar para que ellos puedan continuar con sus grandes privilegios y beneficios.

 

¿Por qué el Gobierno ha otorgado créditos a la banca privada, así como ser garante de los depósitos de ésta ante los ciudadanos, mientras que no facilita el acceso a la vivienda digna, o al trabajo que la Constitución confiere a todo ciudadano español? ¿Por qué no se nacionaliza la banca de una vez por todas y se acaba con la usura y el poder de los banqueros?

 

Con los miles de millones de euros que el Gobierno ha facilitado a la banca, se podrían haber construido miles de viviendas de protección oficial, que a su vez, habrían proporcionado trabajo a miles de trabajadores, por poner solo un ejemplo.

 

¿Por qué se elimina el impuesto de patrimonio, el cual afecta en su mayoría a los grandes capitalistas y terratenientes? ¿No hubiese sido mejor y más justo, elevar simplemente el mínimo a partir del que habría que pagar el impuesto?

 

España cuenta con más de 80.000 cargos públicos, con un parque móvil mayor que la mayoría de los países, con tarjetas Visa oro con límites astronómicos, con gastos de viajes en billetes de 1ª clase, dietas, teléfonos móviles de sus Señorías Diputados y Senadores que hacen que el tesoro público tiemble. ¿Por qué no se ha empezado por reducir y controlar esta ingente cantidad de gastos superfluos e innecesarios, antes que reducir los salarios de los funcionarios (médicos, bomberos, policía, maestros, etc. etc.), así como a los trabajadores que por tener algún tipo de concierto con la Administración también se han visto con su sueldo reducido a pesar de no ser funcionario público, o ya para colmo, congelar las pensiones de los trabajadores que a duras penas pueden llegar a final de mes?

 

Es por todo ello que el ciudadano no puede seguir callado por más tiempo, a menos que realmente crea ser merecedor del trato que está recibiendo por parte del Gobierno. Para quienes no pensamos así y no creemos en esta clase política, ni en los agentes sociales (sindicatos, patronal, etc.) subvencionados por el Estado, no nos queda otra opción más que la de manifestarnos y exponer nuestra repulsa y rechazo a las medidas del Gobierno en materia de empleo y derechos sociales.

 

Por tanto, invito a todo ciudadano que se considere agredido en su dignidad a que se manifieste, ya sea a través de la huelga general, ya sea a través de los medios, como son las redes sociales, léase Facebook, Twitter, etc.

 

Si no nos hacemos oír, ni hacemos valer nuestros derechos ¿de qué sirve vivir en democracia?

 

Como dijo John F. Kennedy: “No preguntes que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tú por tu país”.

 

José Luis Giménez

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