La Navidad

Cada año, cuando llegamos a estas fechas navideñas, nuestros recuerdos de la niñez afloran con una inusitada vehemencia: ya sea porque la ilusión vuelve a manifestarse en nosotros, o porque hemos asimilado que ahora es el momento de hacer felices a quienes amamos…

Pero los sentimientos encontrados pueden ser variados y de sentido opuesto: hay quien aguarda la llegada de estas fechas para convertirse en un "Papa Noel" muy particular, repartiendo regalos e ilusiones por doquier, sin importarle si para ello tiene que realizar inimaginables "expediciones" a lo "Indiana Jones" a los grandes almacenes, o por el contrario, quien está deseando que se termine de una vez esta vorágine de consumismo exacerbado, que parece haber absorbido el seso a quienes lo practican.

Es así como, ante tales disquisiciones, cabe preguntarse el por qué la Navidad puede llegar a representar dos cosas muy distintas, dependiendo de quien las disfrute o quien las sufra…

Es común observar infinidad de felicitaciones con los mejores deseos… slogans publicitarios, que indican que "la Navidad ya ha llegado" dependiendo del centro comercial que interese promocionarse, o de otras organizaciones que aprovechan este estadio emocional que se produce en las fechas indicadas para promover causas solidarias…

También es habitual, aunque menos común, encontrar individuos que se erigen en jueces de los demás y dictan sus preferencias personales como si los demás tuviesen que actuar según su manera de entender la sociedad. Éstos por lo general, suelen ser individuos mediocres y fracasados, que buscan encontrar en la crítica desenfrenada y en el "negacionismo" del "porque sí", la razón de su existencia.

Por otro lado, tenemos a quienes contemplan la Navidad como una fecha espiritual, donde la religión y los intereses de los poderes fácticos se confunden en una celebración sincrética que nada o muy poco tiene que ver con el natalicio de Jesucristo, partiendo de la base de que ni siquiera históricamente puede demostrarse la realidad de su nacimiento en dicha fecha, ya que dicha fecha fue instaurada por la Iglesia del Imperio romano haciéndola coincidir con el solsticio de invierno y la adoración pagana al Sol invicto.

Es cierto que hechos luctuosos… situaciones complicadas, o desengaños y heridas emocionales ocurridas en estas fechas, suelen convertir la Navidad en un momento triste y no deseado para muchas personas, pero no hay que olvidar que, este mismo hecho de celebrar la Navidad, fue el causante de aquel recuerdo de felicidad que ahora es añorado.

Pero sea cual fuere el motivo de celebrar la Navidad, lo cierto es que nadie puede escapar a su magia… porque la Navidad es magia.

Es por eso que, ante esta realidad (que para muchos puede resultar falaz), no quiero dejar pasar la oportunidad de desear a los creyentes, a los escépticos, a los negacionistas del "porque sí", a los impetuosos de acción, a los tranquilos, a los amantes, a los mansos, a los conspiranoicos, a los verdaderos, a los falsos, a los frikies, a los magufos, a los amigos, a los enemigos, al Papa, a la Mama… y a todos esos otros que no he sido capaz de recordar… que esta Navidad la contemplen como algo diferente, como una oportunidad más de cambiar las cosas que no nos gustan, para que, entre todos, seamos capaces de vivir en PAZ, ARMONÍA Y SOLIDARIDAD.

Éste es mi deseo, que trasmito a todo aquél que desee recogerlo.

José Luis Giménez
www.extrasensorial.com
Jose.Luis.Gimenez@extrasensorial.com

 

VOLVER