La Nueva España

 

¿Es posible una “Nueva España”?

Hasta ahora no ha sido posible. Y no ha sido posible porque en España se produjo una de las peores guerras que jamás se tendría que haber producido: “La Guerra Civil Española”.

Todas las guerras son malas, nadie gana en una guerra, pero si además se matan entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos… entonces se crea una herida que es muy difícil de curar.

Ya ha pasado más de 79 años desde que ese fatídico día del 18 de julio de 1936, los hermanos se enfrentaron a muerte; los amigos, las familias, todo… o era de un bando o era del otro. “Si no estabas conmigo, estabas contra mí”. Y a pesar de estos casi 80 años, parece que no haya cambiado casi nada.

La guerra se utilizó no solamente para probar armas mortíferas como nunca se había conocido hasta entonces, como fue el caso del pueblo de Guernika (por poner sólo un ejemplo), bombardeado sin piedad por la aviación nazi, gracias a la alianza entre Hitler y Franco. Sino que sirvió como excusa para saldar cuentas personales, a uno y otro bando de los contendientes.

En ambos bandos se hicieron barbaridades, se cometieron asesinatos y actos de lesa humanidad. Y ninguno de los dos fue mejor que el otro en el aspecto de mostrar la más horrorosa crueldad. Y es que, la guerra, saca lo peor de cada cual.

Ahora nos encontramos en el año 2015, en pleno siglo XXI, y seguimos sin conseguir cicatrizar esa gran herida. Y es que no es fácil.

Y no es fácil, no porque no haya interés en curarla del todo, no. Sino porque no se puede construir una “Nueva España” basada en la bandera y en el himno de los “ganadores” de la guerra.

El solo hecho de estar bajo la misma bandera y el mismo himno de los vencedores, hace que el vencido no pueda reconocer a ésta y al himno como propio. ¡Piénsenlo aquellos que se sientan del bando vencedor, si hubiese sido al revés, y ahora tuviesen el himno y la bandera del otro bando como la propia de su país!

Así no se puede cerrar la gran herida. Para curar de una vez por todas las heridas, cada bando debe desaparecer o mejor dicho; todos deben conceder o ser condescendientes con los otros.

No se puede seguir usando la misma bandera y el mismo himno de uno de los bandos. Da igual que sea el del vencedor o el del vencido. Ahora es necesaria una catarsis total.

La unión hace la fuerza, pero para que haya unión, no debe existir nada que impida dicha unión. Empezar por cambiar la bandera y el himno nacional, por otra bandera e himno que aglutine a todas las nacionalidades del país, que representen el presente y no el pasado, es la primera medida a adoptar.

Todo depende del deseo real de conciliación que exista entre todas las partes; pero aun cuando sigan existiendo pequeños grupúsculos radicales, el hecho de empezar de nuevo sin condiciones y sin imposiciones, hará posible que la herida se cierre definitivamente y todos podamos formar parte de una misma nación, libre y amada por todos.


© 2015 José Luis Giménez
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