Más vale caer en gracia que ser gracioso


Si quieres caer bien al público en general, no denuncies la corrupción política en aquellos partidos mayoritarios a los que han votado la mayoría, pues el votante es muy sensible y se lo toma como algo personal. Tampoco sugieras que la mayoría de la gente que no se implica en defender los derechos humanos es superficial, pues también se sentirán ofendidos; y menos aún, ¡ni se te ocurra criticar los miles de millones de euros (11.000 millones en 2015) que se destinan anualmente a la Iglesia!, que salen de los impuestos de todos los españoles, ya sean católicos, judíos o musulmanes, para que algunas de sus eminencias, los obispos, puedan disponer de lujosos pisitos de retiro, como el lujoso ático de 370 m2, que cuenta con seis habitaciones, dos de ellas en la zona de servicio, y cuatro cuartos de baño,  del ex arzobispo de Madrid, Monseñor Rouco Varela.

Si recortan la sanidad, la educación, las pensiones, los derechos laborales, sociales, etc. etc. y en cambio los políticos se aumentan los sueldos (por poner sólo dos ejemplos: Jesús Rojano, del PSOE, alcalde de Baena, Córdoba, quien se sube el sueldo un 20%, unos 8.000 euros, hasta los 54.000 al año;  y Asier Albizua,  alcalde de Arrigorriaga, del PNV, quien se sube el sueldo un 44% y pasará de los 44.513 € brutos anuales a 65.200 €.) Y SE TE OCURRE DENUNCIARLO Y CRITICARLO, entonces es que no sabes caer en gracia. Y además te acusarán de ser un RADICAL DE IZQUIERDAS. O peor aun, un “mindundengue” de la República Bolivariana.

Para caer en gracia, tienes que contar chistes prosaicos (vamos, de esos tontos para pijos, para hijos de papáaaaa), tener mucha pasta en el banco… ¿valeeee? (no importa que sea en Suiza o Andorra) y si pareces medio idiota mejor, porque así no se esperan que seas capaz de timarles tanta pasta.

Si además tienes a algún conocido, amiguete del Pequeño Nicolás o similar, mejor que mejor. Que todos crean que puedes urbanizar el Coto de Doñana con una sola llamada al “Presi”. ¡Y ya está! ¡Ya caes bien a la gente! Ejem… me refiero a “esa clase de gente”, claro.

A la gente en general no les gusta que los incomoden, llamándoles la atención o haciéndoles ver sus errores. Prefieren taparse los ojos, como el avestruz, hacerse los “suecos” (sordos) y mantener la boca cerrada, a menos que sea para cantar un gol, decir un ¡olé! o un viva fulano… que es el más guapo y simpático y sabe contar chistes.

Y es que mi pobre abuela ya me lo decía: “Hijo, en esta vida no importa si eres bueno en lo tuyo, sino que más vale caer en gracia, que ser gracioso”.


© 2015 José Luis Giménez
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