Los Mass Media


En la Edad Media, al hecho de que la mayor parte de la población era analfabeta, se sumaba que la casi totalidad de los pocos libros existentes estaban escritos en latín, una lengua en desuso, excepto para la comunidad religiosa y determinados intelectuales. Esta situación propiciaba que muy pocos tuvieran acceso a una información fidedigna y que, por lo tanto, el vulgo, siguiese viviendo en la oscuridad, en la mentira, con la manipulación. Hoy día, nadie utiliza el latín para comunicarse o informar pero, en su lugar, se utilizan los medios oficiales de comunicación, así como otros medios “disfrazados de voces del pueblo”, para continuar controlando a la población mediante la mentira y la manipulación.

Es cierto que, en este estado de cosas, saber que no nos están mintiendo o manipulando, resulta un ejercicio de no poca dificultad, sobre todo porque, el público, tiende a creer mayoritariamente y de manera sistemática, únicamente aquello que “sale en la tele”, como si el resto de información fuese totalmente irrelevante si no aparece en la tele o es mencionada en las emisoras de radio estatales.

Pero, por fortuna, existen otros medios por donde recibir la información no adulterada. Estos medios, como es lógico adivinar, no proceden de los “mass media” oficialistas, sino del propio Pueblo. De un Pueblo que no ha sido adormecido o atontado por las tácticas y técnicas de comunicación imperantes en una sociedad donde, la información, adquiere un poder de tal envergadura, que los poderes de facto no tienen inconveniente en subvencionar con miles de millones de euros aquellos medios con los que crear opinión pública, a pesar de que como negocio no generen ningún beneficio, sino todo lo contrario. Como ejemplo tenemos a diversos medios de la prensa diaria, donde el volumen de tirada del “diario” refleja cual es el verdadero sentido de su existencia. Así, aunque haya quien aún no sepa dónde encontrar la información veraz, sí sabe dónde no la va a encontrar en su estado puro, es decir, sin adulteración o manipulación interesada.

No hace falta ser un Einstein, ni un licenciado en económicas, para darse cuenta que, con los costes actuales, y los grandes sueldos que perciben algunos directores de los medios de prensa o audiovisuales, muy cercanos a ideologías políticas muy concretas, la continuidad empresarial de dichos medios es absolutamente inviable. Es por ello que, como ya he dicho anteriormente, resulta muy sencillo saber dónde no vamos a encontrar una información veraz e imparcial.

Ahora le toca al lector decidir si quiere recibir una información real y veraz o si por el contrario, prefiere seguir escuchando como le cuentan un cuento donde la mala y travestida caperucita roja, viola y humilla al inocente lobo feroz.

 

 

© 2014 – José Luis Giménez
www.jlgimenez.es

 

 

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