¿Mente sana en cuerpo sano?

 

La medicina comercial actual, apenas sabe nada sobre el origen de las enfermedades. Como mucho, sabe disfrazar los síntomas, y en algunos casos paliar sus consecuencias, pero apenas es capaz de curar definitivamente una enfermedad. Y esto es porque todos se fijan en las consecuencias, y casi nadie en los motivos, en las causas. Además, el origen de las causas no siempre está en algo fisiológico; la mayoría de las veces obedece a un origen psíquico que, a su vez, ha sido creado por un suceso acaecido en el alma, en el espíritu.

De ahí que los antiguos, muy sabios ellos, ya decían aquello de “Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō”, lo que traducido vendría a decir: “Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano”.

Pues bien, a pesar de que el significado más aceptado sea el de “mente sana en cuerpo sano”, la verdad es que su significado va mucho más allá del hecho de tener que practicar deporte o hacer ejercicio para mantener el cuerpo físico en forma.

Las enfermedades mentales no pueden ser asociadas en ningún caso al aspecto físico, como tampoco debe serlo la enfermedad física a la capacidad mental. Algo a lo que muchos “profesionales” de la medicina hacen caso omiso. Según estos “profesionales”, un individuo con un buen aspecto físico, no tiene porqué padecer una enfermedad mental. Lástima que, en la mayoría de los casos en los que se les demuestra su grave error, el enfermo mental acaba muriendo, en la mayoría de los casos, suicidándose. Pero ¡ah! ¡El “profesional” médico no tiene la culpa! Además el suicida tenía un aspecto físico estupendo (alega el “profesional”).

Hay que reconocer que, en estos casos, el tratamiento es muy difícil de llevar a cabo, pues no existe ninguna medicina que cure el alma.

No vamos a recontar los miles de casos de personas con trastornos mentales depresivos o de otra índole que han acabado suicidándose. Bastaría con echar una ojeada a las hemerotecas de los últimos meses. Pero sí vamos (cuando hablo en plural, es porque hablamos mi alter ego y yo juntos) a decir lo siguiente: Esos “profesionales” médicos, ni son profesionales, ni son médicos; por mucho título universitario que posean. Son simples mandatarios del Sistema, comisionistas, encargados de eliminar la mayor cantidad de gente posible, de evitar la mayor cantidad de gasto posible a las arcas del Estado, en beneficio de los corruptos y corruptibles.

El día que la medicina empiece a entender cómo funciona el alma, habrá dado un gran paso para la Ciencia, y hasta es posible que consiga curar alguna enfermedad mental.

© 2016 José Luis Giménez
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