NAVIDAD SIN CRISIS

 

Un año más se acercan las fechas navideñas. Fechas que, para unos, representan obligaciones sociales a las que tienen que asistir sin ser de su agrado. Para otros, suponen volver a recordar momentos felices de la niñez, cuando aún la inocencia y la ingenuidad formaba parte de nuestro carácter. Y para una parte más representativa de la Sociedad , es la ocasión en que no se puede olvidar a los seres queridos ––ya sean familiares o amigos–– suponiendo en el peor de los casos, un triste y amargo recuerdo de quien ya no está con nosotros.

Es por todo eso que la Navidad no puede contemplarse como algo homogéneo para la mayoría de los mortales, pues lo que para unos supone un incordio, para otros es motivo de alegría y jubilo, así como para una gran parte de las personas puede suponer fechas que les llevan hasta la depresión.

Actualmente, nos encontramos padeciendo una crisis social. Sí, digo crisis social, porque en definitiva, es la Sociedad la que no ha sido capaz de extirpar esos tumores malignos (provocados por la pésima gestión de quienes se les supone deben velar por el bienestar social) que la amenazan con convertirse en metástasis, y que pueden llegar a acabar con todos los sentimientos de solidaridad.

El egoísmo y avaricia de los poderosos, la mentira del sistema bancario y financiero, la inutilidad de muchos de nuestros organismos oficiales e instituciones gubernamentales, la mediocridad de una gran parte de la clase política, la expoliación de las ilusiones de los ciudadanos que han confiando en leyes corruptas, hechas para beneficiar únicamente al poderoso y al corrupto… y así un largo etcétera, no pueden conseguir que nuestro Espíritu se vea condicionado por esta “crisis” ficticia, provocada, manipulada y promocionada desde las más altas instancias.

Todos venimos desnudos a este mundo, y desnudos nos marchamos. El único enriquecimiento que obtenemos, es el que se consigue a través del AMOR. Pero a pesar de lo evidente de este axioma, la gente sigue olvidándose de lo más importante en la vida de una persona; por supuesto me vuelvo a referir al AMOR.

AMOR fraternal, paternal, maternal, conyugal… da igual que tipo de AMOR sea. Lo único importante es que sea AMOR VERDADERO, esa clase de AMOR DESINTERESADO que muy pocos son capaces de dar, si excluimos a las madres, quienes siempre están ahí, en los mejores y en los peores momentos de la vida de sus hijos, dando su vida a cambio, si fuese necesario.

Es por eso que para el AMOR no puede ni debe existir crisis alguna, pues depende únicamente de nosotros el dar AMOR. No se necesita ser poderoso ni tener un sólo céntimo para dar las mayores cantidades de AMOR que podamos imaginar.

Tengamos pues una Navidad llena de AMOR, sin crisis afectiva, pues es lo único que podemos dar de verdadero valor y es también el único tesoro que nos llevaremos con nosotros cuando partamos de este mundo.

 

¡FELIZ NAVIDAD 2010!

 

José Luis Giménez

www.jlgimenez.es

jlgimenez@jlgimenez.es

 

 

VOLVER