Salvadores de la Patria

Siempre que concurren tiempos convulsos, aparecen salvadores de la Patria, ofertando un “2 X 1” como si de un producto comercial se tratase.
Y es que esta situación no es nueva. Ya ha ocurrido y me temo que seguirá ocurriendo. En nuestro país, sin ir más lejos, ya sufrimos una época similar que nos llevó a un enfrentamiento fratricida (entre padres, hijos y hermanos), a una guerra civil, en la que la única parte vencedora fue la represión.
Una represión que duró más de cuarenta años, en forma directa, y lleva camino de ser más de setenta y siete, indirectamente. Y es que, el pueblo, cuando ha vivido durante varias generaciones bajo una terrible represión, se vuelve apático, indolente, perezoso, displicente…
Esa fue la gran jugada del “Generalísimo”. De hecho, ya lo dejó todo “atado y bien atado”, como él mismo se encargó de manifestar públicamente para la tranquilidad de sus herederos.
Y es que, a pesar de la fama que tenía el Generalísimo de ser un pésimo diplomático (una condición que no le impidió salirse con la suya en más de una delicada situación), supo doblegar la voluntad ajena a través de la fuerza bruta, aunque más que bruta, bien podría ser calificada de criminal. Porque hay muchas formas de matar. No solamente se mata hiriendo con la espada, matar la necesidad de sentirse libre, puede resultar mucho más cruel y doloroso.
Han pasado cerca de 77 años desde aquel fatídico 18 de julio de 1936, y a pesar del tiempo transcurrido y de los cambios políticos vividos, seguimos aferrados al miedo. Y es que no es para menos. Una guerra civil es lo último que debería ocurrir en ningún caso.
Pero hay quien intenta sacarle provecho a este miedo. Un miedo que ya se ha incrustado en nuestros genes, y únicamente necesita ser recordado para que se active de forma automática.
Es así como un gobierno que no gobierna, que mira para otro lado en vez de mirar por su pueblo, puede llegar a cometer tamañas injusticias sociales, a eliminar de un “decretazo” los derechos sociales y humanos que tantas lágrimas, sudor, sangre y vidas, les costaron a nuestros ancestros, a mentir descaradamente al ciudadano, a incumplir las promesas… en definitiva, a matar al pueblo. Y aun así, tienen la desfachatez y el cinismo de autoproclamarse “los salvadores de la patria”.
¡NADIE ES EL SALVADOR DE LA PATRÍA! Nadie, individualmente, va a salvar a la Patria. La Patria únicamente puede ser salvada por todos y cada uno de sus ciudadanos. La Patria somos todos.
Dice la máxima: “Divide y vencerás”, y cierto es. Cuando el pueblo está dividido, por envidias, comparaciones odiosas, manipulaciones interesadas…, es muy fácil vencerlo. Pero cuando el pueblo está unido, su fuerza tiene el poder de conseguir todo aquello que se proponga. Y cómo también dice la máxima: “La unión hace la fuerza”.
Así pues, no se necesitan salvadores de la Patria, sino que el pueblo esté unido. ¡Todos a una!
“Es mejor ponerse una vez rojo que ciento amarillo”. “Hay que coger al toro por los cuernos”. Si queremos sobrevivir al cáncer, hay que extirpar el tumor antes de que llegue a ser una metástasis. El miedo no va a solucionar nada, ni va a protegernos de nada. Al contrario, ¡el miedo mata!
Si realmente nos importa nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos, ¡hay que estar unidos!, ¡todos a una!
Pero también tienes la opción de seguir refugiándote en el miedo… total, sólo han pasado 77 años.

 

 

© 2013 - José Luis Giménez

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