SOBRE EL INFIERNO

 

Al respecto de la concepción de lo que denominamos infierno y observando las diversas respuestas que he leído en la red, creo que, de alguna manera, casi todos venimos a coincidir en lo esencial: y es que el Infierno, tal como lo entiende la religión, no sería más que una fábula, una estratagema más de los lideres religiosos para controlar al pueblo llano y conseguir de éste que sea más sumiso y servil.

Pero si, como infierno, entendemos algo que nos causa dolor, tristeza, apatía, desengaño y malestar general, por citar algunas de las sensaciones más comunes, que duda cabe que en este planeta Tierra tenemos miles de infiernos.

Porque el infierno puede tener también sus límites, sus horarios y sus promotores. Me explico: Todos sabemos que las guerras son un infierno, el matar a cualquier ser vivo, ya supone una maldad y crueldad que causará una involución de la consciencia, más aún cuando se trate de seres humanos. Pero es que no es necesario matar o hacer daño físico o psíquico para sufrir un infierno. Baste recordar las masacres, holocaustos, asesinatos o como en la edad media, las célebres cruzadas en nombre de un dios, para que, quien contemple el horror de ver morir asesinados a niños indefensos, ancianos, enfermos y demás seres desvalidos, sin que pueda hacer nada o casi nada por evitarlo, se sienta en el peor de los infiernos.

La muerte cruel, asesina, repentina, dolorosa, o provocada por cualquier otro medio, tampoco es la causa principal de la existencia de un infierno. Así, tendríamos que bastará un acoso moral o físico, o incluso el simple desprecio y vacío, sufrido en la sociedad, la familia, los amigos, el entorno laboral, o cualquier otro lugar donde desarrollamos nuestra vida, para padecer un infierno particular.

La reflexión en estos casos, nos lleva a considerar que lo que entendemos por infierno, no es más que las situaciones provocadas por otros, cuyas acciones nos vienen a afectar ya sea de forma física, psíquica o moral.

Desde este prisma, es evidente que, al estar "conviviendo" con dichas situaciones, provocadas de forma externa a nuestro sentir, la sensación y sentimiento que tenemos es de estar en un verdadero infierno. Un infierno que no hemos elegido y del cual todos queremos salir. Porque vivir aislado no es la solución para evitar este infierno, ya que sólo haríamos que cambiar un tipo de infierno por otro.

Quizás nuestra "misión" en esta vida sea la de aprender a salir de todos estos infiernos en los que nos encontramos, sabiendo utilizar el recurso adecuado a cada situación. Esta claro que siempre existe una salida alternativa a cada situación complicada, el problema consiste en saberla encontrar en el tiempo y en la forma adecuada, ya que para cada persona sus infiernos son mundos diferentes. Todos tenemos nuestro particular infierno, y la clave del éxito está en saber como salir de ellos.

La vida nos ha puesto en un mundo lleno de infiernos, pero también nos aporta los medios para hallar la salida y nos muestra el camino que hay que seguir para no tener que caer en otros infiernos cada vez más densos. Cuando aprendemos a reconocer nuestros errores y rectificamos, acabamos de superar un infierno. Todos cometemos errores, pero pocos saben reconocerlos y aún menos, tomar medidas para que no se vuelvan a reproducir. Cuando alcanzamos este nivel evolutivo, rozamos la perfección, puesto que somos capaces de auto corregirnos y buscar la perfección en todos sus aspectos.

No podremos evitar que sigan existiendo infiernos, puesto que como ya dije anteriormente, el hecho de ver sufrir a otros semejantes, sin que podamos evitarlo, puede constituir otro infierno, pero si nosotros somos capaces de salir de los infiernos que nos afectan, también podremos ayudar a otros a que salgan de los suyos y esto, compensará de alguna manera el esfuerzo realizado.


José Luis Giménez
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