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El siguiente mito trata sobre la diosa Sekhmet y fue encontrado en las paredes de la tumba de Seti.

 

Este mito tiene varias versiones, la que aqui presentamos, fue extraida de "The Goddess Sekhmet, Psycho-Spiritual Exercises of the Fifth Way" por Robert Masters y publicada por LLewellyn Publishing; Copyright 1991.


El mito de la destrucción de la humanidad tuvo una vez su origen en el antiguo Egipto cuando:

 

"Los hombres entraron en una conspiración para derrocar a los dioses, ellos blasfemaron contra Ra, rey de dioses y humanos, y sacerdotes herejes y magos idearon maneras de volverse en contra de los dioses para su destrucción, utilizando los poderes que los dioses les habian otorgado a los hombres para que ellos pudieran florecer y crecer sobre la tierra. Ra, al tener conociemiento de este plan, convocó una reunión con las más antiguas y poderosas deidades, aquellas quienes habian estado con él en las aguas primitivas, antes de que con su atención, el sol, creara la vida.

 

Los dioses juntos discutieron y decidieron que Sekhmet, la fuerza a la que ninguna otra fuerza alcanza, se manifestara en la tierra y aplacase a la rebelión. Sekhmet se manifestaría y castigaría a todo aquel que tuviese en su mente malos pensamientos y planes perversos. Entonces Sekhmet caminó entre los hombres, los destruyó y bebió su sangre. Noche tras noche, Sekhmet empapada en sangre, asesinaba humanos, desgarrando y destrozando sus cuerpos y bebiendo su sangre.

 

Los otros Dioses decidieron que la matanza ya habia sido suficiente y debia detenerse, pero no podian encontrar una forma de detener a Sekhmet, quien estaba borracha de sangre humana.

 

Como la carnicería continuaba, los Dioses reconocieron que Sekhmet, mantenida por su ira y la intoxicación, continuaria con los asesinatos hasta que se hubiese extinto el último ser humano, entonces Ra consiguió ciertas plantas de lefantina, que decian pertenecian a la familia de las Solanaceas y que podian ser utilizadas como poderosas drogas alteradoras de la mente.

 

Aquellas plantas y posiblemente Opio y cañamo, fueron enviadas al Dios Sekti en Heliopolis. Sekti agrego aquellas drogas a una mezcla de cerveza y sangre humana, hasta que siete mil grandes jarras de la sustancia fueron llenadas. Las jarras fueron llevadas hasta el lugar por donde se sabía que pasaría Sekhmet, siendo derramadas en el suelo, inundando los campos a una gran distancia. Y cuando Sekhmet llego a esos campos y percibió lo que ella pensó era sangre, se regocijo y bebió todo el líquido, entonces su corazón se llenó de alegría, su mente cambió y no penso más en destruir a la humanidad.

 

Luego de esto, Ra declaró a Sekhmet como "Aquella que viene en paz" alabándola con la belleza y el carisma de los Dioses."