El esoterismo

Cuando hablamos de esoterismo, nos estamos refiriendo a una serie de materias relacionadas con el mundo interior del ser humano, en la que se comprenden las facultades de tipo extrasensorial, como la clarividencia, la intuición, o la sanación, por poner algunos ejemplos, así como todas las mancias conocidas, entre las que podemos destacar la quiromancia, la lectura del tarot, las runas, las caracolas... e incluir a la astrología, la numerología o la kabalah.

Al esoterismo, también se le suele denominar "ciencias ocultas", no por su ocultamiento a quien acude a saber de él, sino por la dificultad que entraña su comprensión y la preparación necesaria del iniciado.

Así, las diferentes materias abarcadas por el esoterismo, tienen su origen en lo más remoto de la antigüedad del ser humano. Es a través de la constante observación de los astros, las estaciones climatológicas o las diferentes causas y efectos observados en la naturaleza o el entorno del hombre, que el ser humano inicia el estudio de lo que después vendría a denominarse la astrología, la climatología, o el estudio de las diferentes y variadas mancias ya descritas.

Este antiguo conocimiento se ha venido transmitiendo de generación en generación, desde las más remotas culturas. Así por ejemplo, tenemos los diferentes manuscritos encontrados al respecto, haciendo referencia a técnicas, rituales, o filosofias de vida, en culturas tan antiquísimas como la egipcia, la hindú, la tolteca o la maya, por citar sólo las más conocidas.

Las personas que han recogido el legado de dichos conocimientos, se han ido agrupando en diferentes "castas" o clanes, como pueden ser los chamanes, wicanos, brujos, magos, druidas, o incluso, un determinado misticismo religioso dentro del cristianismo. Hoy día la práctica del esoterismo ha quedado muy difuminada por la Nueva Era o "New Age", donde las diferentes mezclas de otras tantas técnicas, religiones, o prácticas chamánicas, hacen que se pierda la raíz o base de cada materia, en beneficio de una globalización de todas las culturas esotéricas, más asequible al razonamiento actual.

Así, no es de extrañar que dentro del concepto del esoterismo, por poner un ejemplo, podamos encontrar prácticas y actividades tan dispares como la lectura del tarot, o los ejercicios de tantra yoga.

En definitiva, el esoterismo, para una gran mayoría, ha venido a suplir el vacio dejado por las diferentes religiones, que durante cientos, o miles de años, no han podido dar respuesta a las cuestiones existenciales del ser humano, ya que a través de las distintas mancias, rituales, prácticas espirituales, o yoguicas, el hombre ha creído hallar las respuestas que no ha encontrado en determinadas religiones.

Es por tanto imprescindible saber diferenciar lo esotérico de lo exóterico, lo profundo de lo superficial, lo interno de lo externo, y aprender a recorrer el camino que no está señalado en los mapas, sino en los registros akásicos de la Humanidad.

 

José Luis Giménez

jlgimenez@jlgimenez

www.jlgimenez.es

 

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