De
Hermes Trismegistos.
No hablo de cosas falsas, sino de inconmovibles
verdades.
Lo de abajo es igual que lo de arriba
y lo de arriba es idéntico a lo de
abajo.
Y con ello se cumple el milagro del ser.
Porque todas las cosas derivan de la divina
palabra
y de la Divina Existencia
y tienen, por tanto, el mismo origen:
la raíz del universo, por afinidad
de principios.
El padre de todo es el Sol, la madre la Luna,
y el viento -aliento universal-. Su aliento
que alimenta y es causa de toda perfección
sobre la Tierra.
Su poder es enorme si sabemos conducirlo,
aprovecharlo, realizarlo y dirigirlo.
El espacio lo ha llevado en su vientre; la
Tierra es su nodriza.
El generador de todo es el telema.
Secreto o tesoro de todo el Cosmos que está
aquí.
Su fuerza o potencia está intacta si
se convierte en tierra.
Separarás la tierra del fuego, lo sutil
de lo grosero,
suavemente, con sumo cuidado.
Sube de la Tierra al Cielo y, de rechazo,
desciende a la Tierra
y recibe la fuerza de las cosas superiores
y de las inferiores.
Por este medio poseerás las gloria
y la Luz de Mundo - o Cosmos y
por ello, toda oscuridad huirá de ti.
Así logramos mayor poder y ese poder
confiere
las más sutiles dádivas que
compenetran lo material.
De ese modo fue creado el mundo. Y por él
serán y saldrán
admirables adaptaciones cuyo medio está
aquí, a nuestro alcance.
Por esto he sido llamado Hermes Trismegisto,
el que posee
las tres partes de la filosofía de
todo el mundo.