Una
de tantas leyendas:
Argentina

Esta
hermosísima flor es denominada también como granadilla o flor de
la pasión, se trata de una trepadora
cuyo nombre científico es passiflora lo que
significa justamente flor de la pasión.
Crece
en el norte húmedo del país y en toda
la región del litoral, regada por abundantes aguas. Su flor resulta sumamente
llamativa , y así es como , en el imaginario popular, se gestó una imagen
a partir de sus exóticas formas: la
apariencia de la corona de espinas que debió padecer Jesús en su calvario;
luego, los clavos que lo fijaron en
la cruz, sin faltar las llagas que ofendieron su cuerpo y las cuerdas con
que lo sujetaron. En lo que se refiere a su fruto, es pequeño , ovoidal
y de color anaranjado, y guarda en su interior unas semillas rojizas que se
definen como las gotas de la sangre coagulada que el santo Cuerpo dejó manar .
El
simbolismo cristiano tiene su complemento en una
conocida leyenda guaraní que relata lo siguiente:
En
ciertas épocas coloniales, en las misiones
del nordeste argentino arribó un sacerdote. El mismo atravesaba diariamente la selva en
busca de indios para convertir a la nueva Fe.
Y
ocurrió que cierta vez, al cruzar un claro, oyó un apremiante sollozo infantil. Se trataba de una
niña que se había resguardado entre las endebles ramas de un frágil árbol
al ser acorralada por un fiero yaguareté.
Dirigió
el misionero sus pasos hacia el preciso sitio,
atrayendo así sobre sí mismo el furioso ataque del yaguareté, en tanto instaba
a gritos a la desesperada criatura a que huyera para ponerse salvo.
En
ese interín, la
fiera, cambiando de presa rápidamente, se arrojó sobre el sacerdote quitándole
la vida del modo más horrendo, a zarpazos y mordiscos. La abundante sangre
que brotó del cuerpo del valiente hombre empapó el poroso suelo, y al poco
tiempo emergió allí una planta, el mburucuyá
o pasionaria, y su flor cumple con la misión de recordarle al mundo la belleza de quien sufre por el bien
de los demás. Así al menos cuentan las
leyendas ...
Mila Dole